El Financiero

’Pedimos al Gobierno mantener a los técnicos para continuar los proyectos’

Hirofumi Matsuyama: Es el actual director Representante Residente de JICA, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón que lleva adelante los principales proyectos que su país ejecuta en Bolivia y en otras regiones del mundo. Desde 1978 impulsa, con el Gobierno nacional y los subnacionales, varios programas de cooperación en salud, educación, agricultura, medio ambiente, agua potable, cultura, deporte, entre otros, que beneficia a regiones con pobreza.

Autoridad. El director Representante de JICA, Hirofumi Matsuyama, en el municipio cruceño de El Torno.

Autoridad. El director Representante de JICA, Hirofumi Matsuyama, en el municipio cruceño de El Torno. Foto: Víctor Gutiérrez

La Razón / Édgar Toro Lanza

00:00 / 12 de febrero de 2012

— ¿Mencione cuáles son los tres principales proyectos que JICA ejecuta en Bolivia?

— Tenemos muchos proyectos, pero la salud, educación y agricultura son los tres campos más importantes. Por ejemplo, trabajamos con los proyectos de materno infantil en Santa Cruz y preparamos uno nuevo para el norte de Potosí. En educación trabajamos en los nueve departamentos de Bolivia y se prepara el programa de mejoramiento de la enseñanza y capacitación para tener los mejores maestros de primaria y secundaria en coordinación con el Ministerio de Educación. En agricultura hay un nuevo proyecto en Chuquisaca para proteger la erosión de la tierra y en el norte de La Paz estamos con el cultivo de arroz donde se puede producir dos veces al año e incrementar cinco veces más la producción.

Los otros proyectos que ejecutamos están en las áreas de medio ambiente, micro riego, agua potable, cultura, deporte, entre otros.

— ¿Cuánta gente se beneficia con esos proyectos?

— Hasta el momento, en educación se han capacitado 15 mil maestros bolivianos y más de 100 mil alumnos en cinco años en la primera fase. Ahora en la segunda fase arrancaremos con el mejoramiento y formación de maestros. En los otros proyectos, hay una similar cantidad de personas que se benefician de la capacitación técnica de los voluntarios japoneses en el país.

— ¿Cuánto invierte Japón en la ayuda a Bolivia?

— En 30 años de trabajo hemos invertido 1.600 millones de dólares en todas las áreas y anualmente se invierte entre 20 a 30 millones de dólares. Sin embargo, pese a que Japón ha sufrido el desastre del tsunami con la destrucción de nuestra planta nuclear, la ayuda y el monto de inversión en Bolivia y otros países del mundo no disminuirán, se mantiene. 

— Se ve que ayudan mucho a Bolivia, pero la gente se pregunta ¿qué ganan ustedes?

— Nosotros no somos una empresa privada, ellos siempre buscan ganancia. Nuestro trabajo es de gobierno a gobierno y nuestro gobierno quiere mantener una buena relación diplomática entre Bolivia y Japón. Para eso tenemos que fortalecer los lazos de buena amistad y  nuestro trabajo sirve para aumentar esta amistad entre el pueblo japonés y boliviano.   Nosotros enseñamos nuestra cultura y también aprendemos de la cultura boliviana. Nuestros voluntarios retornan a Japón y hacen publicidad de Bolivia porque algunos de ellos, al margen de hacer su trabajo, bailan en el Carnaval de Oruro, conocen la cocina boliviana y todas sus costumbres. Allá dicen: “Bolivia es un gran país” y eso motiva a muchos japoneses para que sigan viniendo a colaborar al país en diversas áreas.

— ¿En la actualidad, cuáles son las principales dificultades que tienen con la contraparte boliviana?

— Actualmente, los problemas se dan porque algunas autoridades y técnicos son frecuentemente cambiados de sus cargos. Es decir, nosotros capacitamos y trabajamos con los técnicos para un determinado proyecto, pero de un momento a otro cambia una autoridad y éste cambia al personal. Entonces, esa situación nos dificulta tener continuidad en el proyecto porque viene un nuevo funcionario y tenemos que volver a capacitarlo y es comenzar de nuevo. Ahí se pierde tiempo y dinero. Se perjudica el país.

— ¿Qué le pediría al Gobierno para que esto no ocurra?

— Le pedimos que por lo menos   en un proyecto que dura de tres a cinco años se mantenga al técnico (voluntario) para darle continuidad hasta que concluya el proyecto. De esa manera, ya se puede manejar por sí mismo el técnico capacitado y puede enseñar a los próximos que vienen. De esa forma, tiene que haber continuidad en los proyectos que ejecutamos.

— ¿Observa que al actual Gobierno le faltan políticas en salud y agricultura?

— Creo que el Gobierno tiene buena política, siempre escucho hablar de la Bolivia Productiva, Autónoma, Digna y Democrática, y yo respeto esas políticas. Sin embargo, para realizar esos programas se necesita procesos; el Gobierno tiene que esforzarse más en la realización de los proyectos. Lo que hace falta es orientación, políticas ya tiene, pero para ejecutar los proyectos debe hacer más esfuerzo.

— ¿Qué proyectos planifican ejecutar en la próxima gestión (2013)?

— Vamos a trabajar en las regiones de extrema pobreza del altiplano boliviano como en el sur de Oruro y el norte de Potosí para ver el desarrollo integral de esa región con el tema de los camélidos, el agua, el microclima, el microriego y el turismo. Ojalá todo eso se dé en 2013.

— ¿Por qué se prioriza esa región boliviana?

— De acuerdo con los datos estadísticos de Bolivia, el sur de Oruro y el norte de Potosí son las regiones donde hay extrema pobreza y queremos aportar ahí.En realidad en Bolivia estamos ejecutando proyectos con dos caras: una cara de desarrollo social y la otra de desarrollo productivo que beneficie a la población.

Perfil

Nombre: Hirofumi Matsuyama Profesión: Sociólogo Cargo: Director Representante de JICA

El japonés que gusta y valora la comida boliviana“Ustedes son los encargados de valorar sus costumbres, tradiciones y  mejorar la alimentación  de sus hijos”, es la permanente recomendación de Hirofumi Matsuyama hacia los periodistas. Ha recorrido toda Bolivia en dos años y ocho meses de trabajo, y en cada región que visita saborea la comida boliviana. Este sociólogo de profesión tiene como base de su principal alimentación la quinua, las habas y la carne de llama. “Es un plato sabroso y muy nutritivo que lo aprendí en Bolivia y yo mismo lo preparo”, expresó. Antes de cumplir su misión en Bolivia, trabajó en Japón como director del departamento de proyectos de Centro y Sudamérica. También desempeñó funciones en Costa Rica y México, siempre como funcionario de JICA y actualmente ya cumplirá 30 años de servicio en esa institución. Nació el 31 de octubre de 1953 en Hiroshima, Japón, y a sus 58 años se mantiene joven.

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