El Financiero

Mototaxis para musulmanas, idea en auge en Indonesia

Servicio. El mercado del transporte por taxi representa una oportunidad para las empresas innovadoras

Yakarta. Una taxista musulmana transporta a otra mujer por las calles de la capital de Indonesia. Foto: AFP

Yakarta. Una taxista musulmana transporta a otra mujer por las calles de la capital de Indonesia. Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / AFP - Yakarta

00:00 / 11 de enero de 2016

En Indonesia, los mototaxis exclusivos para mujeres musulmanas, manejados por conductoras ataviadas con el velo islámico y vestidos largos, están ganando cada vez más terreno en el mercado del transporte.

Este nuevo e innovador servicio, propuesto por la joven empresa Ojek Syari en el país con mayor población musulmana del mundo, se dirige al creciente número de mujeres que, en virtud de una interpretación estricta del islam, rechazan cualquier contacto con una persona del sexo opuesto, a excepción de su pareja.

Muchas compañías de taxi de dos ruedas, que conectan a pasajeros y conductores a través de aplicaciones de telefonía móvil, han aparecido en los últimos dos años en este archipiélago del sureste de Asia, en especial en la capital, Yakarta, una de las ciudades con más atascos del planeta.

Estas empresas emergentes, que se inspiran en gran parte del modelo Uber (servicio de transporte seguro que permite que los usuarios se contacten con el dueño de un automóvil a través de una aplicación de smartphone), son cada vez más innovadoras y compiten con los tradicionales mototaxis “ojek”, omnipresentes en Yakarta, donde cualquier particular con una motocicleta puede ejercer esta actividad tolerada.

La compañía Ojek Syari, apodada Ojesy, ofrece un servicio dedicado especialmente a las mujeres musulmanas, para responder a su vez a una exigencia de seguridad y de conformidad a algunas prácticas religiosas en este país de 250 millones de habitantes, casi 90% de ellos musulmanes.

“La necesidad de transporte de las mujeres es enorme, especialmente en las grandes ciudades, donde las tasas de criminalidad y de acoso sexual son muy elevadas”, dice Evilita Adriani, cofundadora de Ojesy.

Las mototaxis de Ojesy cuentan exclusivamente con conductoras tocadas con el velo islámico y vestidos largos, que solo transportan a mujeres y niños. Sus primeros servicios tuvieron lugar en marzo en Surabaya, segunda metrópolis de Indonesia, antes de extenderse a otras ciudades de la gran isla de Java.

“Me siento más cómoda si me transporta una mujer musulmana como yo”, afirma Nurlaila, ama de casa de Surabaya, que utiliza este servicio para llevar a sus hijos al colegio, una práctica corriente en este país donde es frecuente ver a una familia de tres, cuatro e incluso cinco miembros apretujarse en un dos ruedas.

Situación. Las actividades de Ojesy experimentaron un verdadero auge desde el lanzamiento del servicio con la única motocicleta de Adriani. Nueve meses más tarde, esta empresa emergente cuenta con 350 conductoras. Este servicio puede reservarse actualmente por teléfono o a través de la aplicación WhatsApp, pero la empresa emergente desarrolla también su propia aplicación que debería estar lista próximamente.

Otras compañías de mototaxi para mujeres también han irrumpido en el mercado como LadyJek, cuyas conductoras visten chaqueta y casco rosa, o Sister-Ojek, que comenzó sus actividades a principios de 2015 con un capital de casi $us 110.

Las tarifas de mototaxis exclusivamente para mujeres son ligeramente superiores a las otras. Ojesy exige 20.000 rupias ($us 1,41 o Bs 9.80 aproximadamente) por una distancia de 5 kilómetros y Sister-Ojek, 25.000 rupias ($us 1,73 o Bs 12).

Por motivos de seguridad, las conductoras de LadyJek tienen la posibilidad de activar una alarma ruidosa ante un ataque o si se sienten amenazadas, opción útil sobre todo por la noche. Los servicios de Sister-Ojek y Ojesy están disponibles únicamente de día. Y esta última no trabaja además en los barrios famosos por la prostitución y la droga, proscritas por el islam. La empresa emergente se presenta también como una compañía ventajosa para sus conductoras, en su mayoría mujeres musulmanas —amas de casa y estudiantes— en busca de ingresos adicionales.

Endang Kartin, ama de casa indonesia de 38 años, explica que trabajar a tiempo parcial para Ojesy le permite comprarse maquillaje, pagar los estudios de sus hijos y ejercer otras actividades como “participar en las oraciones de grupos musulmanes”.

Población y transporte urbanoHabitentes Indonesia es la cuarta nación más poblada del mundo al menos con 250 millones de habitantes y un PIB de $us 888.500 millones. EFETransporteUn estudio reciente calificó a Yakarta, capital de Indonesia, como la peor ciudad del mundo para la circulación en automóvil. La ciudad es la única metrópolis de ese tamaño que no tiene metro. AFP

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