El Financiero

‘La ayuda debe ir a los más pobres, no a países con ingresos medios’

Bill Gates. El fundador de Microsoft reflexionó en una entrevista con el diario español El País sobre la crisis y el empleo. El segundo hombre más rico del mundo, el empresario hecho a sí mismo, se ocupa hoy de trabajar para que la crisis no devore los fondos destinados a la cooperación. Como presidente de la Fundación Gates, con $us 33 mil millones (casi 25 mil millones de euros) puestos de   su bolsillo, pide a España algo sencillo: primero, que mantenga la ayuda; segundo, que la destine a los más necesitados.

Filántropo. Bill Gates tuvo una entrevista con periodistas de El País.

Filántropo. Bill Gates tuvo una entrevista con periodistas de El País.

La Razón / El País, Madrid

00:00 / 26 de febrero de 2012

— Usted pide a la comunidad internacional que mantenga el nivel de ayudas a pesar de la crisis. ¿Teme un gran paso atrás en este terreno?

— La generosidad continúa en general en alza y eso marca una gran diferencia, porque significa más vacunas para más niños, menos gente muriendo y nuevas semillas, pero aún hay 1.000 millones de personas viviendo en tales condiciones de dureza que, si las tuviéramos cerca, no podríamos más que ayudarles. El gran desafío es que esos pobres no queden olvidados por las dificultades financieras. El dinero que les permite vivir es menos del 1% de nuestros presupuestos. Y el peligro es que sea recortado aún más que otras partidas del presupuesto. Eso supone literalmente menos vacunas, menos semillas o menos medicinas contra el sida, y todo ello para equilibrar el presupuesto de los países más ricos. Para que el dinero sea destinado adecuadamente y tenga un impacto real en la gente, debe ir a aquellos que más lo necesitan. Debemos asegurarnos de que el dinero va a los países pobres, donde puede tener un efecto contundente, y no a los de ingresos medios. Tenemos mucho que hacer para que la gente se sienta reconocida por la ayuda que concede, que sepan lo importante que es mantenerla.

— ¿Se va a reunir con el nuevo presidente, Mariano Rajoy. ¿Cuál es su mensaje para él, en unos tiempos de fuertes recortes de nuestros presupuestos?

— Yo simplemente me presento como alguien que destina miles de millones de mi propio dinero a todo esto y lo que intento es compartir las historias de éxito. España financia vacunas y el impacto de estas ayudas por cada euro es 20 veces superior en los países más pobres que el que puede tener el dinero destinado a tu propio país. Así que mi punto de vista es que debe destinarse hasta el 1% del presupuesto a los que más lo necesitan. Sé que ahora mismo (el Presidente) tiene muchas prioridades, son tiempos duros, pero si quiere destinar ese 1% y enfocarlo en las grandes necesidades, el impacto será altísimo. Incluso en tiempos duros, los contribuyentes pueden sentirse muy satisfechos por su papel en el mundo.

— Habla de los países más  necesitados. ¿Considera entonces que América Latina no debería ser el objetivo prioritario de la ayuda española?

— Cuando ayudas a países como Perú, un país de ingresos medios, con $us 10 mil de renta per cápita (unos 7.500 euros), mientras hay niños muriendo de malaria y gente que no consigue medicinas para el sida, el resultado es bastante diferente. Cuando ayudas a este tipo de países con un nivel suficiente de riqueza debes preguntarte por qué le ayudas. La ayuda debería ser para los más pobres. La Comisión Europea, por ejemplo, decidió dar menos ayuda a países de ingresos medios y esa es una gran decisión. Todas las vidas tienen igual valor y podemos cambiar muchas más cosas en países pobres que cuando ayudas a un país como Perú, con ingresos medios, que tiene sus recursos que explotar y que podría ser tan rico como un país europeo. Marruecos tiene minerales y mucho dinero si lo comparas con Chad, Mozambique, Sudán o Etiopía. Lo que puedes conseguir es muy diferente. Históricamente la ayuda estaba mezclada con la amistad. EEUU ayudaba a países que podían malgastarla, pero si era un amigo no había problema. Afortunadamente con el fin de la Guerra Fría ese tipo de ayuda ya se acabó y ahora puedes decir que cada euro que gastamos tiene un impacto humanitario: está alimentando a un niño, permitiéndole nutrirse para que su cerebro se desarrolle con plenitud, y la lucha contra la malaria lleva también ese camino. Esas son las prioridades en el mundo.

— Hay un debate sobre la efectividad de la ayuda ¿Cómo se gasta mejor este dinero?

— Si tomas un país que tiene grandes necesidades críticas en salud, agua, agricultura y medicinas puedes tener un impacto muy radical haciendo llegar las vacunas a los niños, las medicinas contra el sida a los adultos, las redes antimosquito o enseñando a los granjeros a usar unas semillas nuevas que van a funcionar incluso cuando hay sequía para ser así más productivo. Me siento muy satisfecho con los resultados de los miles de millones que he puesto en todo esto. Yo puedo visitar estos lugares, contratar a los mejores científicos y veo los resultados. Sí, estamos mejorando la vida en estos países muy rápidamente, y si los ciudadanos y los políticos pudieran viajar y comprobar lo que está pasando en Chad, Kenia y Tanzania, verían que son lugares donde las cosas han cambiado mucho, donde han descendido las muertes por malaria de forma espectacular, y donde los padres no mueren de sida dejando huérfanos y más inestabilidad. 

— ¿Cuándo cree que podremos ver la vacuna contra el sida?

— Ese campo de la investigación científica tiene grandes problemas de financiación. España sí ha ayudado en ese terreno y espero que se mantenga porque hace falta dinero para hacer esta labor. (...) Una vacuna contra el sida va a tardar entre seis y diez años en llegar, nuestra Fundación es un gran patrocinador. 

— ¿Lo que sí ve la gente es que los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres.. ?

— El mundo es muy grande y se está haciendo mucho más equitativo porque los países pobres se están haciendo más ricos más rápidamente que lo que progresan los países ricos. La mejora de la calidad de vida en grandes poblaciones como India y China refleja que la igualdad en los ingresos desde un punto de vista global es mucho mejor hoy que en cualquier otro momento de la historia. Eso es algo bueno. Las ventajas de la innovación están más extendidas, y cuando tienes a más gente inventando productos nuevos como fármacos para el cáncer o software, esto es un beneficio global, y no tiene por qué venir acompañado de una alta tasa de paro. Hay trabajos de sobra, en la enseñanza, el turismo, la ciencia o la asistencia a los ancianos. Pero es una cuestión estructurarlo de forma correcta.

— ¿Qué le parece la propuesta del millonario Warren Buffett de subir impuestos a los ricos?

— Los impuestos varían mucho de país a país. En EEUU son algo regresivos porque el porcentaje que pagan los ricos es menor que el de quienes no lo son. La propuesta, que me parece bien, dice que los más ricos deberían pagar un 30%. Eso no sería suficiente para equilibrar el presupuesto estadounidense. La regla Buffett es un paso positivo. Lo ideal sería conseguir que todo el mundo hiciera el sacrificio a la vez.

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