El Financiero

Siete características definen perfil del profesional de hoy

Para Hernán Etiennot, docente de Sistemas de Dirección y Control de la misma institución: “Lo que se busca del profesional hoy es una actitud, es un pensamiento crítico y con mucha capacidad de aprendizaje que le permita afrontar situaciones desconocidas con tensión, pero con disfrute”.

La importancia de una buena expresión

La importancia de una buena expresión La Razón

La Razón (Edición Impresa) / Walter Vásquez / La Paz

00:00 / 07 de diciembre de 2014

Ser emprendedor, tener visión global y manejar las nuevas tecnologías son tres de las siete características básicas que un profesional debe tener en un mercado laboral cada vez más exigente, que en Bolivia requiere de capacidades técnico-productivas.

La presente necesidad del constante reforzamiento y actualización de capacidades de los profesionales en Latinoamérica se ve reforzada por una serie de tendencias globales de gran impacto en el largo plazo que hacen pensar que la relevancia del capital humano no es meramente coyuntural, sino que responde a procesos de profunda transformación social.

Entre esas tendencias se destacan la globalización financiera y comercial, el cambio tecnológico, el cambio climático; las migraciones y la urbanización, y la demografía, de acuerdo con el estudio de la CAF Educación técnica y Formación profesional en América Latina: El reto de la productividad.

Este panorama hace que el mercado de hoy demande 1) profesionales emprendedores, 2) informados, 3) con visión global, 4) autotomía de opinión, 5) capacidad de aprendizaje, 6) manejo óptimo de las nuevas tecnologías y 7) que se capaciten permanente, según expertos y líderes del rubro.

Panorama

Hoy “es importante que un profesional, además de su formación y especialización técnica y calificada, tenga una visión global, para entender cuáles son los impactos de su labor en su lugar de trabajo; esté bien informado; sepa otros idiomas; maneje las nuevas tecnologías para informarse, resolver problemas y sobresalir; actualice permanentemente su conocimiento; y cultive buenos valores para convertirse no solo en un buen profesional, sino también en un gran ser humano”, dijo el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, Daniel Sánchez.

“Cada vez más el mercado pide gente con autonomía de opinión, gente que es emprendedora dentro de la organización, que sepa de cosas diferentes a las que se sabía una generación atrás.  Que sepa de psicología, diseño, comunicación, sociología, filosofía, etc.”, consideró por su parte Lorenzo Preve, profesor de Gestión Estratégica del Riesgo Corporativo de la IAE Business School.

Para Hernán Etiennot, docente de Sistemas de Dirección y Control de la misma institución: “Lo que se busca del profesional hoy es una actitud, es un pensamiento crítico y con mucha capacidad de aprendizaje que le permita afrontar situaciones desconocidas con tensión, pero con disfrute”.

Además, los profesionales de hoy están “más identificados con valores”, más comprometidos con la innovación sustentable y de impacto social y más abiertos a compartir y discutir ideas.

“Claro que les interesa ganar dinero, pero ya no a cualquier costo, prefieren hacer cosas que los desafíen y motiven (...). Actualmente, la lealtad a ciegas no es un valor, hoy no hay lugar para un profesional que no busque generar relaciones de largo plazo o que no tome compromiso con sus empleados”, expresó Etiennot.

Demanda

Asimismo, este nuevo tipo de expertos son “independientes, audaces, multifacéticos, con capacidad de trabajar en equipo, con un enfoque multicultural y, sobre todo, con una gran capacidad de autonomía y automotivación”, agregó Preve.

Para incrementar la productividad y competitividad de las economías y de las empresas es “imprescindible” disponer de un capital humano en cantidad y calidad adecuadas, que haga posible la introducción de innovaciones que lleven a esas mejoras de productividad, sostiene el estudio.

“La educación técnica y la capacitación profesional generan unas economías externas positivas a través del mercado de trabajo, de las que se benefician las empresas y la sociedad en su conjunto. La disponibilidad de una mano de obra altamente cualificada genera unas mejores condiciones para las inversiones productivas y aumentos de la productividad de la economía”.

“En Bolivia, hay un desencuentro entre la oferta y la demanda laboral. Por un lado, hay una sobreoferta de profesionales universitarios titulados en carreras tradicionales, y por el otro, no contamos con técnicos especializados en el sector productivo”, sostuvo Sánchez. Datos oficiales a 2012 dan cuenta de que a las universidades públicas y privadas concentran aproximadamente medio millón de alumnos en el territorio nacional, mientras que los institutos técnicos y tecnológicos fiscales, de convenio y particulares tienen casi 130.000 estudiantes en sus aulas.

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