El Financiero

INSA se apoya en drones para ampliar la capacidad de control

El INSA amplió su capacidad de registro de cultivos y verificación de daños por lluvias, sequías o granizo con tres drones que reducen el tiempo de trabajo en aproximadamente 75%.

Santa Cruz. Hinojosa sostiene el dron con el que hizo el monitoreo de los cultivos en Cuatro Cañadas. Foto: INSA

Santa Cruz. Hinojosa sostiene el dron con el que hizo el monitoreo de los cultivos en Cuatro Cañadas. Foto: INSA

La Razón (Edición Impresa) / G. Imaña/W. Vásquez / La Paz

09:48 / 22 de febrero de 2016

El INSA amplió su capacidad de registro de cultivos y verificación de daños por lluvias, sequías o granizo con tres drones que reducen el tiempo de trabajo en aproximadamente 75%.

Estos equipos, que permiten tomar fotografías y videos de los cultivos y determinar su superficie, entre otros, han comenzado a usarse principalmente en “zonas (agrícolas) grandes, como las que existen en Santa Cruz”, pero también en otros departamentos del país como Cochabamba, La Paz, Oruro y Potosí, informó a La Razón el director general del Instituto Nacional de Seguro Agrario (INSA), Erick Murillo.

Los vehículos aéreos no tripulados, precisó, son empleados desde este año en dos de las tres etapas necesarias para que los agricultores familiares se beneficien del Seguro Agrario Universal Pachamama en su modalidad Pirwa.

Procedimiento. Como primer paso, explicó, el agricultor registra su plan de producción ante funcionarios del instituto. “Se anotan los datos específicos del cultivo, así como la zona de la comunidad donde siembra y la extensión de cada una de sus parcelas”, explicó el agrónomo.

En esta fase, el dron sobrevuela los campos para que los técnicos del INSA puedan corroborar si los datos ofrecidos por el asegurado son correctos. “A veces ellos declaran 5.000 metros, pero resulta que son 5.500 o menos. Ahora, tenemos una mejor referencia del lugar con las fotos aéreas”.

En la segunda etapa, los comunarios que ya están asegurados pueden reportar siniestros para que personal de la institución se desplace hasta el lugar a fin de corroborar si existen hectáreas afectadas por eventos climáticos. “Usamos imágenes satelitales o imágenes (video o fotografías) del dron para analizar el nivel de daño”.

La tercera fase corresponde al pago de la indemnización, que recibe “todo agricultor cuyo cultivo registrado ha sufrido daños”, subrayó el directivo.  

Murillo destacó que el uso de drones permitió que las dos primeras fases se realicen en menor tiempo. Por ejemplo, “reducimos de cuatro horas a una hora el tiempo de trabajo para la verificación de daños preliminares. Es un gran avance para el INSA y para su labor”, sostuvo el experto.

Actualmente, el instituto estatal cuenta con tres de estos equipos, uno propio y dos prestados por el Programa de Producción de Alimentos y Restitución de Bosques del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras.

Sin embargo, se tiene planificado que durante éste y el próximo año cada una de las tres oficinas que tiene la entidad en los departamentos de Potosí, Chuquisaca y Cochabamba cuenten con un dron, para lo cual personal de estas regionales ya fue capacitado para manejar los nuevos equipos y los tres que están en operación.

Datos del INSA dan cuenta de que el año pasado la superficie asegurada por Pachamama llegó a las 249.424 hectáreas, lo que benefició a 135.456 productores de 5.380 comunidades en 142 municipios del país. La superficie siniestrada y el pago de indemnizaciones aún están en evaluación.

Bs 1.000 por hectárea

El Instituto Nacional del Seguro Agrario indemniza a los pequeños productores con   Bs 1.000 por hectárea perdida. Cada familia puede recibir hasta Bs 3.000, ya que el límite máximo de registro es de tres hectáreas.  

Analizan  la inclusión de otros 5 productos

El INSA analiza la posibilidad de ampliar este año la cobertura del Seguro Agrario Universal Pachamama a productos como el café, cacao, banana, maní y girasol. “Tenemos que trabajar el diseño de esos seguros en los próximos meses”, informó a   La Razón el director general del INSA, Erick Murillo.

Para que estos alimentos se beneficien con la prestación, explicó, se debe analizar la información histórica de los siniestros que sufrieron y las probabilidades de daño que tienen, así como datos relativos al valor de los cultivos, costos de producción, comportamiento del clima de esas zonas, calidad de suelos y tipo de semilla que se emplea.

“Con esa información, los productores podrán acercarse para ver las modalidades de seguro que podrían tener”, dijo.

Actualmente, el INSA asegura nueve tipos de productos bajo la modalidad Pirwa, que protege de forma gratuita la agricultura familiar en los municipios más pobres del país. De las 249.424 hectáreas cubiertas en 2015, el 24,57% es papa, el 21,28% maíz, 14,85% trigo, 14,67% cebada, 10,1% quinua; 5,44% haba, 5,13% avena, 2,66% alfalfa y 1,24% frejol.

 Los agricultores han pedido que “la arveja y la yuca puedan entrar” también a la modalidad Pirwa, afirmó Murillo.

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