El Financiero

‘Las familias pueden salir de la extrema pobreza, pero no mejorar su nutrición’

Miguel Barreto. El director regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en América Latina y el Caribe expresó su preocupación en sentido de que en los próximos dos años la ayuda que el organismo brinda a Bolivia podría sufrir un déficit de 5 millones de dólares. Destacó los avances del país en la reducción de la subnutrición, pero alertó de la presencia de indicadores preocupantes sobre anemia y obesidad, esta última sobre todo en áreas urbanas de las ciudades más grandes.

Diálogo. Miguel Barreto en la entrevista con este medio en las oficinas del PMA, en la sede de gobierno.

Diálogo. Miguel Barreto en la entrevista con este medio en las oficinas del PMA, en la sede de gobierno. Foto: Luis Salazar

La Razón (Edición Impresa) / Gabriela Imaña

00:00 / 10 de mayo de 2015

— ¿Qué papel desempeña el PMA en Bolivia?

— El PMA (Programa Mundial de Alimentos) tiene presencia en 12 países de la región. Básicamente, apoya las estrategias de cada nación para la reducción de la inseguridad alimentaria, genera espacios para el fortalecimiento de actividades que respondan de manera inmediata a emergencias, promueve actividades para (el acceso a los) alimentos con cupones o dinero en comunidades muy pobres, así como la inclusión de pequeños productores en el mercado. Esos son principalmente niveles de participación que se tiene en la región y son fundamentales en América Latina y el Caribe por los escasos recursos que hay, tomando en cuenta que la mayor parte son países de medianos ingresos. En América Latina y el Caribe tenemos actividades de capacitación, centradas en el fortalecimiento de capacidades.

— Y en Bolivia, ¿cuál es la estrategia de trabajo?

— Se ejecuta una estrategia aplicada a través del Programa País que tiene tres componentes importantes: uno es el apoyo a la alimentación escolar; el segundo está dirigido a reducir la desnutrición con el apoyo al estado nutricional particularmente en los primeros años de vida de los niños y con las madres gestantes y lactantes, y en tercer lugar está el fortalecimiento de las capacidades de respuesta a emergencias en comunidades vulnerables a desastres naturales. Al mismo tiempo, dada la especialización de la organización, en caso de desastres naturales y si el Estado de cualquier parte de América Latina o el Caribe lo solicita, ayudamos con logística y apoyo alimentario y comunicacional.

— ¿Cuáles son hasta ahora los resultados de la labor que desempeña el PMA en Bolivia?

— Como en otros países de la región, tenemos presencia por años en Bolivia. Lo que hicimos hasta hace unos cinco años, cuando cambiamos de estrategia, en el apoyo con alimentos, (fue ejecutar) programas de fortalecimiento de capacidades, creación de activos y generación de microcuentas de las comunidades hasta 2007. Tenemos millones de personas graduadas de estas actividades en toda América Latina y, por supuesto, Bolivia. Ahora estamos más concentrados en la capacitación y asistencia técnica, el fortalecimiento de capacidades.

— ¿Cómo se trabajó en el tema específico de desnutrición?

— Es importante manifestar que hubo un avance notorio en términos de la reducción de la subnutrición en los últimos años en Bolivia, hemos pasado casi del 38% al 19,5% y es destacable porque de una manera u otra se han cumplido los Objetivos de Desarrollo del Milenio, sin embargo, todavía tenemos un alto nivel (de desnutrición) y debemos hacer mucho para que más de dos millones (de personas) puedan comer mejor en este país. Además existen otros retos como (combatir) la desnutrición crónica infantil, si bien hay avances importantes que no han sido formalizados —dado que no ha habido una encuesta (al respecto) desde 2008— las cifras del 27% aún son oficiales, aunque sabemos que existe la posibilidad de que se hayan reducido al 15%, lo que sería importante. No obstante, estamos hablando de 300.000 niños que se hallan en situación de desnutrición crónica; estamos preocupados en términos de malnutrición en términos de anemia y también de obesidad, particularmente en las zonas urbanas de las grandes ciudades.

— ¿Cuáles son los niveles de población con obesidad y anemia?

— En términos de anemia, la cifra global que manejamos en Bolivia es del 61%, y en obesidad tenemos los datos de la encuesta de 2008 que indicaba que en mujeres en edad fértil llega al 38%. Son indicadores bastante altos. Lo paradójico en América Latina y Bolivia (es que) muchas veces las familias pueden salir de la extrema pobreza, pero no necesariamente mejorar las situaciones nutricionales y por eso es fundamental la educación nutricional. Tenemos que invertir más en educación nutricional.

— ¿Se cuenta con los recursos suficientes?

— El PMA es un programa financiado de manera voluntaria. En 2014 trabajamos para un presupuesto mundial de aproximadamente 5.800 millones de dólares y en 2015 estamos pensando en uno de 7.400 millones. Esto no es necesariamente bueno porque en el mundo existen muchas más crisis humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial. Esto impacta de manera directa a América Latina y el Caribe porque los recursos para el desarrollo y asistencia tradicionales se están orientando más a la respuesta humanitaria. Lo que ocurre en Bolivia por el nivel de desarrollo de los países considerados de medianos ingresos (es que) las corrientes de financiamiento se han disminuido y esto afecta a los programas que tienen los organismos internacionales en esta región. En el caso de Bolivia en particular, nuestro déficit programado para los próximos dos años es de aproximadamente 5 millones de dólares. Estamos trabajando fuerte con donantes internacionales y el Gobierno para ver de qué manera podemos revertir la situación, pero también es importante que el sector privado y la sociedad civil trabajen conjuntamente.

Perfil

Nombre: Miguel Barreto

Cargo: Director Regional del PMA en América Latina y el Caribe

Diplomático de carrera

Barreto tiene el título de Diplomático de Carrera y Máster en Relaciones Internacionales de la Academia Diplomática del Perú. Posee un grado en Derecho de la Universidad San Martín de Porres de Lima. Inició su carrera multilateral en la Misión del Perú ante las Naciones Unidas en Nueva York (1993-1998). Ocupó el cargo de Vicepresidente del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO (2001–2002). Entre 2004 y 2005 fue elegido Presidente de la Junta Ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA), órgano de gobierno de la entidad integrado por 36 países que sesiona en la sede situada en Roma (Italia). Con anterioridad fue Director de Naciones Unidas y Asuntos Políticos Multilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú (2005–2006).

Desempeñó temporalmente el cargo de Coordinador Residente y Oficial Designado de la ONU en Honduras (2011-2012) y asumió el cargo de Director Regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe en enero de 2014.

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