El Financiero

Para lograr una alimentación sana hay que ordenar el sistema agroalimentario

Crispín Moreira. Es representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) en Bolivia y conversó con este diario sobre las recomendaciones que deja el Informe de Inseguridad Alimentaria 2013 difundido en la semana y que revela la existencia de 842 millones de personas sin acceso a suficiente comida. La continuidad de las políticas públicas y la participación de la sociedad son imprescindibles para que los pobres accedan a alimentos. Sugiere acelerar y profundizar las reformas.

Previsor. Para el representante de la FAO es importante la participación y fiscalización de la sociedad.

Previsor. Para el representante de la FAO es importante la participación y fiscalización de la sociedad. Foto: Miguel Carrasco

La Razón / Svetlana Salvatierra

00:00 / 06 de octubre de 2013

— La FAO presentó esta semana el informe sobre inseguridad alimentaria en el mundo, ¿cuáles son los tres factores principales que afectan a la seguridad alimentaria?

— El informe constató que entre 2011 y 2013, hay 842 millones de personas que no tienen acceso suficiente a alimentos para tener una vida digna, sana y activa. La FAO puso en el debate que el problema no es la disponibilidad de alimentos, sino el acceso de la gente pobre (a éstos), la pobreza es el primer factor. Los países que sufren subalimentación tienen que enfrentarla con políticas públicas que desarrollen y creen las condiciones para que los pequeños productores, que suministran al mercado interno, puedan realizar su actividad, generar economía, obtener ingresos y acceder a alimentos en cantidad y calidad y así proteger a los grupos más vulnerables, madres y niños que subalimentados van a generar otras dolencias como desnutrición, bajo peso y muerte; la idea es establecer fuertes redes de protección social. En América Latina y el Caribe hay 17 países (de 20) que generaron estas redes que incluyen: transferencias de ingresos condicionados (bonos), programas de desayuno escolar, que para muchos niños es lo único que comen en el día —en Bolivia la cobertura está felizmente en 90%—, y las compras gubernamentales. Pero aún hay familias excluidas, el reto en 2015 se acerca (el primer objetivo del Milenio es reducir a la mitad la proporción de personas que sufren hambre). En el caso de América Latina y el Caribe estamos bien, hay partes del mundo que no van a lograr conseguir esta meta. Y los que están consiguiendo logros han actuado con la fórmula de la doble vía: proteger el derecho y el desarrollo rural centrado en la agricultura  familiar campesina comunitaria.

— El informe es positivo para Bolivia, ¿qué recomienda?

— En las naciones en las que están avanzando en esta doble vía la recomendación es acelerar y masificar esas soluciones. En una gráfica de Bolivia vemos que ingresó en un ciclo virtuoso y podría bajar de 21 a 17 el porcentaje de prevalencia de subalimentación de la población. Hoy, el 21% de los bolivianos no accede a una ingesta alimentaria suficiente, según los patrones adoptados por Naciones Unidas. El informe recomienda acelerar y profundizar las reformas. Bolivia está ordenando el Estado para ofrecer políticas públicas, esa es la interpretación de FAO respecto al país y a otros que aún no lograron cumplir la meta.

— En Bolivia avanzamos en una de las vías y falta el desarrollo rural, ¿cuáles deberían ser los parámetros de inversión?

— Es necesario ampliar la producción, perfeccionar el acopio y generar un precio de la canasta familiar accesible a todos. En Bolivia hay inversiones y transferencias para las gobernaciones y municipios, pero hay baja ejecución, cerca del 30% en políticas, programas, servicios, desarrollo rural. FAO recomienda que los países hagan más inversiones.

— América Latina está con buenas cifras de crecimiento, ¿los gobiernos no deberían capacitar a autoridades o funcionarios de áreas rurales para que logren ejecutar proyectos?

— Para una política pública hay cuatro pilares: marco legal, control social, presupuesto y estructura organizativa. Está fallando la capacidad de los gestores, los oficiales de desarrollo rural, salud o de la secretaría municipal de educación. Confirmando tu reflexión, varios alcaldes están buscando a la FAO para eliminar este cuello de botella. Va a comenzar un proyecto con el alcalde de San Lorenzo, en Tarija, que se sentó aquí exactamente con la misma lectura y con una lucidez muy fuerte. Nosotros vamos a aportar con asesoría para que su núcleo de gestores puedan armar, planificar, ejecutar, accediendo a políticas centrales articuladas con las departamentales. Creo que Bolivia va a superar este problema.

— ¿El informe muestra que ahora hay más interés por el área rural en el mundo?

— La FAO tiene un nuevo marco estratégico, modificado en agosto. Primero es erradicar la pobreza y segundo, la extrema pobreza rural; una tercera acción es ordenar los sistemas agroalimentarios y subordinarlos a una alimentación sana y accesible, producida en sistemas cortos locales. Sabemos que 70% de la población que vive en inseguridad alimentaria es campesina, pescadora, extractivista, dedicada al pastoreo. Necesitamos proyectos de desarrollo incluyentes para los pobres.

— En América Latina estamos ingresando en épocas de elecciones, ¿podría afectar al cumplimiento del compromiso del Objetivo del Milenio?

— En la FAO estamos dirigidos a concretar políticas de Estado porque hay el marco legal y constitucional. Pero hay una cosa que garantiza esto: la gobernanza que es la capacidad de la sociedad para participar en las decisiones y fiscalizar. Estuve en varios países y cuando se van acercando los cambios de gobierno, si hay gobernanza y control social no debería afectar. Si las políticas sociales son contundentes, una persona seria, un Estado serio no van a ir en contra de esto. Mi experiencia es que hay que mirar la agenda política del gobernante y que estos temas estén en ella. Los informes de la FAO son para mantener en la prioridad de las agendas los temas de hambre y pobreza en todos los países del mundo.

— ¿El informe incluye la inversión en infraestructura?

— Este informe permite reflexionar sobre la multidisciplinariedad de la promoción de la seguridad alimentaria. En las políticas públicas hay que asegurar temas de disponibilidad y abastecimiento alimentario. La falta de accesos físicos, agua para consumo humano y producción también afectan.

Perfil

Nombre: Crispín Moreira

Nació: 31-08-1959

Profesión: Ingeniero Agrícola

Especialista en política agrícola

Nació en Minas Gerais, en el centro de Brasil. Es ingeniero agrícola de la Universidad Federal De Viçosa. Realizó maestría y doctorado en Geografía. Su tesis doctoral fue sobre el fenómeno de la territorialización campesina en Brasil, basado en los conceptos de seguridad y soberanía alimentaria. Ejerció la función de Secretario Ejecutivo de la Cámara Interministerial de Seguridad Alimentaria donde coordinó la elaboración de la política nacional de seguridad alimentaria de Brasil. Fue Viceministro de Seguridad Alimentaria y Nutricional en el gobierno de Luis Inacio Lula Da Silva. El 1 de julio llegó a Bolivia después de aceptar la invitación del director general de la FAO, José Graziano da Silva. Desde esa fecha es el representante de ese organismo de Naciones Unidas en el país.

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