El Financiero

El impacto de la tecnología en el empleo enfrenta a firmas y obreros

Tendencia. La automatización de los procesos es resistida por trabajadores de diversos rubros.

Contribución al empleo de la industria. Infografía: La Razón

Contribución al empleo de la industria. Infografía: La Razón

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Castel / La Paz

00:00 / 24 de septiembre de 2017

Implementar nuevas tecnologías en sus cadenas productivas ya no es tan simple para los empresarios, que comenzaron a enfrentar el rechazo de trabajadores que se oponen a estos procesos “por miedo” a quedar desempleados o no poder adaptarse a los cambios.

Hace seis meses “compré una máquina troqueladora para el cortado semiautomático de 500 calzados por día. Ese trabajo lo hacían cinco personas, ahora solo lo hacen dos, los otros quedaron cesantes”, cuenta Rolando Saire, gerente general de Calzart Bolivia.

Los obreros que se quedaron sin trabajo “sabían que así era la figura”. Lo único que queda en estos casos “es actualizarse en el uso de estas máquinas, que hoy son usadas por la mayoría de los talleres”, afirma el empresario sobre el proceso de automatización, que ya es global y que ya generó muchos datos en el mundo —pero no en Bolivia— por sus efectos en el mercado laboral.

“La implementación de la tecnología es necesaria” en algunos rubros, pero en otros “afecta terriblemente” al empleo. “Una máquina puede causar el despido de 50 o 100 trabajadores, puesto que puede ser operada por entre 4 y 10 personas, dependiendo de los turnos”, afirma el secretario general de la Central Obrera Boliviana (COB) Elmo Pérez.

“Hubo casos —uno en el sector de alimentos y otro en el de bebidas— en que los sindicatos no estaban de acuerdo con la compra de nueva maquinaria porque pensaban que eso iba a afectar su trabajo”, recuerda Horacio Villegas, presidente de la Cámara Nacional de Industrias, uno de los rubros de la economía más intensivos en el uso de mano de obra.

Consultado al respecto, el gerente general de la Asociación de Embotelladoras de Bebidas Gaseosas, Renato Pucci, se limitó a decir que ese “es un tema bien complicado”.

“La maquinaria novedosa y las nuevas tecnologías asustan a la gente que tiene 40 o 50 años. Se preocupan porque no podrán manejarlas”, asevera Villegas.

La situación, revela el ejecutivo, se abordó en la Comisión Laboral de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), que registró “varias” empresas que tuvieron contratiempos con sindicatos que “no están de acuerdo” con la incorporación de nuevas tecnologías, “porque sienten que su trabajo está en riesgo”.

El presidente de la patronal nacional, Ronald Nostas, confirmó el problema y lamentó que sea “una realidad” en “varios rubros”. El rechazo de los trabajadores a la modernización “se estaría dando en algunas empresas, lo que es un desconocimiento absoluto de lo que significa” la implementación de nuevas tecnologías, lamenta.

“Hay una actitud caprichosa de algunos sindicatos que ven un riesgo en el avance tecnológico de las industrias. En todo caso”, el aprovechamiento de  conocimientos técnicos y científicos “mejorará la capacidad, las oportunidades y la calidad del producto, bajará los costos y eso repercutirá en el crecimiento”, considera.

El empresario de alimentos Jesús Conde comenta que para evitar futuros contratiempos él compró una máquina semiautomática de empaquetado de galletas. “De esa forma necesito un operario, de forma manual tendría que utilizar mucha gente” en ese proceso, dice el emprendedor.

Juan Paco, secretario general del sindicato de San Gabriel, en El Alto, corrobora que la instalación de cualquier máquina causa “miedo” a los trabajadores de esa empresa alimenticia, por lo que se buscó soluciones entre los propietarios y los empleados. “Se reubica al obrero en otras áreas donde continúa su labor. También se lo capacita, pero a veces hay algunos que no les gusta y se van voluntariamente o ya no vuelven o abandonan su nuevo puesto”, relata.

SOLUCIONES. Para evitar el  desempleo, Pérez sugiere a los empresarios “planificar” estos procesos “con los trabajadores”. Los nuevos equipos “tienen que ser para tener nuevas fuentes de empleo y tener mayor productividad”, asevera.

Villegas cree, a su vez, que en los casos de sindicatos opuestos a la modernización “no hay mucho que hacer. Solo seguir charlando con los trabajadores. Hay que hacerles entender que esto tiene que ver con la supervivencia de la propia empresa, que si una empresa no se tecnologiza simplemente postergará su muerte, lo que al final afectará a todos”.

“Con ese tipo de visiones y argumentos tan limitados se oponen a la innovación que tanta falta le hace a este país”, lamenta Nostas. “Debe haber apertura de parte de los sindicatos”, sostiene, para que entiendan “que no se los perjudica”. La tecnología “tiende a darle mayor seguridad a sus fuentes de empleo, permitiendo que la empresa se desarrolle y que sea competitiva. De lo contrario, la ponen en riesgo a la empresa vulnerando el derecho de los privados”.

Foto: corpico.com.ar

Se reemplazará a 140 MM de trabajadores hasta 2025

Wálter Vásquez

La cuarta revolución industrial está en marcha y los robots, software, sistemas ciberfísicos y demás tecnologías que la impulsan desplazarán la fuerza laboral de más de 140 millones (MM) de personas hasta 2025 en el mundo, de acuerdo con Price WaterhouseCoopers (PWC).

Los datos de la firma internacional de auditoría publicados en la revista Forbes dan cuenta de que los empleos que ya están siendo sustituidos por el proceso de automatización son de gente que cobra en estacionamientos, de carteros (con el correo electrónico), de cajeros de banco (con los cajeros automatizados) y de telemarketeros.

También se está comenzando a desplazar las fuentes de trabajo de profesionales de socialmedia (que trabajan con instrumentos de comunicación), de abogados, de contadores, de operadores de bolsa, de médicos y de choferes, según el análisis de PWC, que destaca que el 45% de los actuales puestos de empleo pueden ser reemplazados por la tecnología.

“Una parte sustancial de las exportaciones y del empleo de Latinoamérica y el Caribe se concentra en actividades que corren el riesgo de ser automatizadas, como la manufactura intensiva en mano de obra, la extracción de recursos naturales y servicios de calificación media como los contables, legales o de gestión”, según el BID.

Conamype apuesta por la industria

Jorge Castel

La Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype) asegura que no está en contra de los procesos tecnológicos y ratifica que apuesta por la industrialización del sector con aparatos de última tecnología que le permitan a sus afiliados competir en las mismas condiciones con productos del exterior.

“Las unidades productivas vienen desapareciendo porque países como Brasil, Perú, China y Japón están trabajando de una manera robotizada, ya no se puede ser competitivo en Bolivia”, afirmó el presidente de la organización, Humberto Baldiviezo.

“Es necesaria la industrialización, que la manufactura ya trabaje con maquinaria de punta. De ninguna manera los micro y pequeños empresarios rechazan” la tecnologización. “Pedimos al Gobierno que dé a la pyme las condiciones para contar con maquinaria de punta”, afirma.  

Las máquinas pueden ser una oportunidad para “ampliar mercados” y contratar más personal, dice el economista Roberto Laserna respecto al rechazo de algunos sindicatos a la inclusión de nuevos procesos tecnológicos en las empresas.

Conamype cuenta con nueve federaciones departamentales y cinco regionales. Cada una de ellas trabaja con diferentes asociaciones de los rubros de textiles, madera, cuero, alimentos, metalmecánica, orfebrería, piscicultura, ganadería y servicios, entre los mas importantes.

Entre otras peticiones que tiene la organización están “el fomento y la protección a la producción nacional, y que el boliviano pueda consumir y comercializar lo nuestro”, dice Baldiviezo.

“Si se cerraran las fronteras y solo entrara materia prima, con toda seguridad los microempresarios tendríamos la posibilidad de exportar textiles y otros productos nacionales”, sostiene el presidente de la Confederación.

Asimismo, el dirigente de la mype sugirió la creación de universidades técnicas y tecnológicas en los que los futuros emprendedores se puedan capacitar. Para Laserna, la inversión en industrias “depende mucho de la evaluación que haga el empresario”. Este “es un momento en que las políticas gubernamentales no son amistosas ni respaldan el emprendimiento. Al que asume el reto hay que apoyarlo, porque el proceso será beneficioso para el país”.

Institutos impulsan el trabajo en tecnología

Jorge Castel

Los institutos Puerto de Mejillones, Incos, Brasil-Bolivia y Bolivia Mar impulsan, entre otros, el desarrollo tecnológico en El Alto. Así lo demostraron en la Quinta Feria Tecnológica realizada el 8 de septiembre en el campo ferial de la ciudad más joven del país.

En la exhibición denominada “Con soberanía científica y tecnología con identidad propia” se mostró el trabajo de estudiantes de Ingeniería Civil, Mecánica Automotriz, Mecánica Industrial, Agropecuaria, Repostería y Macramé, entre otras, según información del Gobierno Autónomo Departamental.

El representante de la Gobernación paceña en la ciudad de El Alto, Rubén Valencia, destaca que estos eventos “tienen el fin de incentivar trabajos científicos y dar a conocer a los estudiantes de colegio”.

La actividad, agrega, también sirve para que los futuros bachilleres conozcan las diferentes opciones al momento de “escoger una carrera técnica que pueda ser rentable”.

El rector del Instituto Tecnológico Bolivia Mar, Felipe Chuquimia, pondera la predisposición del Gobierno Autónomo Departamental de La Paz por coordinar la actividad y de esa manera mostrar al público externo los trabajos tecnológicos que realizan los estudiantes.

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