El Financiero

La inversión es una de las variables de mayor poder transformador

Fernando Lorenzo. El economista llegó a La Paz para el seminario internacional Evaluación y perspectivas de la economía boliviana y de la región. En esta charla, destaca el crecimiento de Bolivia y sugiere trabajar más en formación y en superar el extractivismo.

Visita. El especialista, en la entrevista realizada en el hotel Ritz de La Paz antes de su conferencia.

Visita. El especialista, en la entrevista realizada en el hotel Ritz de La Paz antes de su conferencia. Foto: Miguel Carrasco

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Castel / La Paz

09:00 / 25 de mayo de 2018

El contexto no es el de hace 15 años —dice el entrevistado— y Bolivia, como el resto de los países de la región, ejecuta sus estrategias para alcanzar sus metas de desarrollo. Si lo logrará y cómo es el eje conductor de esta charla.

— ¿Cuál es su diagnóstico acerca de la economía regional?

— Estamos en una etapa distinta, por el contexto, a lo ocurrido en los últimos 15 años, cuando los buenos gobiernos, esos con sensibilidad social, hallaron un terreno propicio para construir mayor equidad y mayor desarrollo. Sin embargo, hay países que, pese al entorno menos amigable, han conseguido seguir adelante y Bolivia es uno de esos casos. Hoy, la regla en la región es la heterogeneidad, hablar de ella como un todo (pero) hay orientaciones de políticas económicas muy diferentes, estados macroeconómicos muy distintos de crecimiento y de continuidad en las mejoras sociales; mi país (Uruguay) y Bolivia son dos ejemplos de ello mientras otros atraviesan circunstancias económicas y políticas muy difíciles. Por tanto, cuando se habla de la región hay que tomar precauciones pues las estrategias de los gobiernos son dispares en materia de crecimiento y de capacidad de sostener la estabilidad.

— ¿Algún modelo a seguir?

— Habiendo estado en responsabilidades de gobierno (debo decir) que lo más importante es construir tu propio estilo de gobierno, tus propias ideas, sin atenerse a modelos que fueron exitosos ni que pudieron haberlo sido en otro lado; por tanto, cada administración tiene que encontrar un rumbo. En Bolivia se lo halló y es un caso, en mi criterio, bastante destacado en la región en materia de desempeño económico en los últimos años. Pero para eso eligió su rumbo, la palabra modelo no me gusta mucho, me parece algo muy rígido, prefiero decir que uno tiene ideas, ideales, estilo de conducción y esas son las señas de identidad que valen.

— Un agente económico ha cobrado alta importancia: China, ¿cómo evalúa el impacto de ese país en Sudamérica?

— Me cuesta calificarlo de bueno o malo. Sé que hoy es una potencia económica consolidada con altísimos niveles de productividad, su presencia, relevancia y lo que implica sobre aquellos con los que comercia y tiene relaciones es inocultable. Para la región, China es al mismo tiempo un competidor y un cliente clave; una proporción importante de las exportaciones de algunos de nuestros países están orientadas a Asia y China. El desarrollo de China para cubrir sus necesidades debe ser visto, en todo caso, como algo que la región debe y puede aprovechar. En países más grandes, como Brasil, México y Argentina, probablemente la visión que se tiene de China es de amenaza.

— ¿Qué información es la que se escuchó más de Bolivia en materia económica?

— Que en un contexto bastante adverso como el que enfrentaron otros países de la región logró mantener estabilidad, es un ejemplo de estabilidad macroeconómica, monetaria, financiera, de crecimiento. Tiene además una compatibilización entre desarrollo económico y social, son años consecutivos de crecimiento ininterrumpido mientras otros países están con dificultades que Bolivia, por suerte, ha podido sortear.

— ¿Cómo ven los vecinos a Bolivia y cómo puede hacer negocios más allá del gas?

— La región tiene una deuda consigo misma: el estar dispuesta a una mayor apertura y cooperación comercial. Nuestros países tienen demasiadas dudas sobre cuánto abrirnos a comerciar y a generar lazos económicos con los vecinos. En el Mercosur tenemos muchas dificultades en ese sentido, y creo que Bolivia es un socio relevante por su economía, sus capacidades, la abundancia relativa que tiene; su cercanía al Mercosur no puede hacer otra que mejorar al organismo y eso tiene mucho valor para nosotros.

— ¿Ayuda o perjudica un tipo de cambio invariable por años como el que rige en Bolivia?

— Me parece que ha sido el marco de la estabilidad. Yo tengo una valoración positiva de vivir en contextos estables y previsibles después de tantos años en esta parte del mundo. La previsibilidad no es poca cosa y al mismo tiempo un tipo de cambio tan estable como el que tuvo Bolivia plantea competencias competitivas muy importantes a quienes tienen que esforzarse por penetrar en los mercados internacionales. Y si además ha logrado continuar creciendo quiere decir que se encuentra el camino para sortear las condicionantes que dan los tipo de cambio fijo. De cualquier manera soy un convencido de que los tipos de cambio flexibles han ayudado mucho en la región; cada vez que por alguna razón se daba un abandono del tipo de cambio fijo se producían eventos catastróficos. Ese tipo de crisis que generan los regímenes de cambio fijo hizo mucho daño en mi país y por tanto creo que la flexibilidad cambiaria otorga un contexto mucho mejor para manejar esto que es tan relevante para nuestros países, es que estamos inmersos en el mundo y por tanto el tipo de cambio es una variable que nos conecta, su comportamiento hace a la forma en que sufrimos o nos aprovechamos de las oportunidades del comercio internacional, es una variable de importancia.

— Hubo desaceleración económica y el Gobierno boliviano prevé crecer en 4,7% este año, ¿lo ve posible?

— En la región, para 2018, crecimientos en el orden del 4% yo diría que no vamos a tener muchos. Organismos internacionales como la CEPAL, el FMI o el BM presentan sus proyecciones y me animo a decir que si Bolivia no está entre los dos países de mayor crecimiento en la región, está entre los primeros y eso es destacable. Mientras la producción de bienes y servicios se siga expandiendo y eso permita mejorar oportunidades para la población y seguir cerrando brechas de desigualdad, por supuesto que crecer a tasas más importantes, para Bolivia y los otros países, es mucho mejor.

— ¿Qué políticas se debe ejecutar para lograr este crecimiento?

— El crecimiento en nuestros países implica invertir más, mejorar la productividad, cerrar brechas de infraestructura, aumentar los niveles de formación y capacitación de nuestros trabajadores y reducir la desigualdad; hay mucha evidencia de que la desigualdad tiene un costo en términos de crecimiento y hay que promover en superarla, hay que cerrar las brechas de la inequidad en la región si las hay.

— En Bolivia el gasto se mantiene como si la época de bonanza continuara, ¿qué opina?

— Cualquier ministro de economía o responsable de la política fiscal sabe que este es un instrumento de desarrollo, hay que usarlo pero hay que ser muy cuidadoso, debe ser sustentable. Yo creo que la situación en Bolivia, su política fiscal, está llamada a cumplir un papel importante: va a tener que seguir dando señales positivas a los agentes privados, es muy difícil que con un repliegue del gasto público y una actitud contractiva se aliente al sector privado a ir adelante, y éste también tienen un papel importante en nuestros países.

— ¿Hasta cuándo cree que dependerá Bolivia del extractivismo para su desarrollo?

— Los recursos naturales son parte de las herramientas que tiene Bolivia y su uso y explotación tiene que estar guiado por un aprovechamiento, primero de esos recursos para el interés nacional, y segundo para promover el desarrollo de otras actividades para cuando esas riquezas ya no estén disponibles. Hay que pensar en el futuro y no estar dependiente de lo que la naturaleza nos da, hay que construir capacidades, nuevas realidades, nuevas fortalezas. Bolivia, como otros países, trabajó mucho reduciendo vulnerabilidades, vaya si la teníamos en nuestro países y lo curioso es que la reducción de vulnerabilidades ha generado fortalezas, nuevas destrezas. En Bolivia es muy visible que han cambiado muchas cosas y para bien, hay una realidad económica que se nota, tiene un vigor y una fortaleza que no tenía hace 20 años.

— ¿Cómo lograr una buena convergencia entre el sector privado y el público para alcanzar mejores resultados?

— En primer lugar, el sector privado tiene un papel clave en la inversión productiva, más allá de cualquier rol que tenga activamente el Estado en la promoción o en la ejecución de la inversión productiva; el sector privado va a mantener y seguir teniendo una importancia muy grande. Me animo a decir que la inversión productiva es un reflejo de las expectativas que tiene quien invierte acerca de cómo espera que sea el futuro. La inversión es como una variable clave en el funcionamiento de las economías porque quien invierte está pensando en algo que todavía no ocurrió y ocurre como consecuencia de su inversión: rentabilidades, ganancias, oportunidades de negocio, generación de empleo. Pero al mismo tiempo para invertir tiene que estar confiado en que los resultados que espera que ocurran van a ocurrir; por tanto, me parece que toda vez que nos encontramos con una actitud predispuesta a invertir de parte del sector privado estamos ante algo que seguramente tiene oportunidades de derramar en el conjunto de la sociedad. La capacidad transformadora de la inversión es muy importante y en ese sentido yo creo que la región en su conjunto tiene que alentar la inversión productiva, tiene que conectar con los intereses de quienes toman las decisiones de inversión y básicamente alentarlos a hacer su contribución al desarrollo, el generar los negocios que le dan su rentabilidad, que hagan cosas que desarrollen proyectos, iniciativas con las que toda la sociedad se beneficie. No hay tantas variables económicas que tengan tanto poder transformador como el que tiene la inversión.

Perfil

Nombre: Fernando José Lorenzo

Profesión: Economista

Cargo: Docente y consultor internacional, exministro de Economía de Uruguay

Economista y académico

Nació el 31 de enero de 1960 en Montevideo, Uruguay, economista, profesor, político uruguayo y exministro de Economía y Finanzas del gobierno de José Mujica.

Es presidente de la Red de Investigaciones Económicas del Mercosur, consultor nacional e internacional en temas económicos y financieros, y autor de publicaciones y trabajos de investigación en temas macroeconómicos, de comercio, finanzas internacionales y métodos cuantitativos aplicados a la economía.

Actualmente se desempeña como consultor en Fondo Financiero para el Desarrollo para la Cuenca del Plata (Fonplata).

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