El Financiero

La mayoría de los bancos se ha convertido en casas de cambio

Guido Hinojosa. Es presidente del Banco Fortaleza que hasta noviembre de 2012 operaba como Fondo Financiero Privado apostando por pequeños y medianos empresarios desde el siglo pasado. La entidad posee un patrimonio de $us 25 millones, depósitos y una cartera equilibrada. Hoy es parte de un sistema financiero que espera por una ley que no sea coercitiva. Le preocupa que no haya más sectores que pidan préstamos, pero seguirán favoreciendo a las pymes e invertirán agresivamente en tecnología.

Guido Hinojosa

Guido Hinojosa Foto: Eduardo Schwarzberg

La Razón / Svetlana Salvatierra

00:00 / 07 de abril de 2013

— ¿Cómo llega Fortaleza a convertirse en un banco?

— Me pidieron hacer un estudio de factibilidad para crear el Banco de La Paz y luego hacerme cargo. Manejé ese banco, mediano, durante 20 años y los últimos tres fue el más rentable del sistema bancario. Diferencias accionarias me llevaron a dejarlo; y tres años después fue vendido al Banco de Crédito del Perú. Me presionaron para dar viabilidad a esa venta. Luego me dediqué a un segmento no atendido por la banca tradicional, los pequeños y medianos empresarios y las personas. Empecé a trabajar en CAISA (Compañía Americana de Inversiones Sociedad Anónima), creamos Fortaleza SAFI y nos hicimos cargo de una cooperativa en quiebra técnica que se llamaba Financia Coop. El acuerdo accionario señalaba que se rehabilitaba, transformaba en sociedad anónima, luego en fondo financiero y después en banco. Eso tomó diez años. Paralelamente creamos Fortaleza Leasing y una compañía de seguros. El objetivo del grupo es encontrar soluciones para pequeños y medianos empresarios, creando una especie de supermercado financiero.

— ¿Cuánto personal tiene?

— El banco tiene 480 funcionarios, presencia en seis departamentos, nos falta Pando, Beni y Potosí, contamos con 30 oficinas y 42 puntos de información.

— ¿Qué diferencia halla entre crear el Banco de La Paz el siglo pasado y ahora Fortaleza?

— El proceso de transformación nos ha permitido ser la primera institución que ha abierto una senda. Hoy, las exigencias técnicas son muchísimo mayores a las anteriores. La actividad bancaria ha crecido y el país puede estar orgulloso de un sistema con alto nivel profesional y una autoridad regulatoria que aumentó su control. El cambio tomó dos años.   

— ¿Cuáles fueron las dos principales exigencias?

— Son varias. Un tema primordial es nuestro gobierno corporativo. Todas nuestras empresas (familiares) cuentan con directores independientes, no son accionistas y son nominados sobre la base de un perfil profesional, experiencia y prestigio personal. Esto nos permite cumplir con niveles de transparencia. Las decisiones que adopta el Directorio son objeto de un análisis profundo. La preocupación es introducir nuestros productos y servicios al área rural e informal; mostrar las ventajas de la formalidad y pagar impuestos.

— ¿En este momento cuánto tienen en depósitos y cartera?

— El banco está manejando activos cercanos a $us 180 millones. La cartera está ligeramente debajo de $us 160 millones. Eso muestra el buen manejo de los recursos y que no estamos haciendo dormir el dinero. La mora es pequeña en 1,8% controlada, haciendo un seguimiento a nuestro cliente para que tenga éxito.

— ¿Cuál es su patrimonio?

— En este proceso de evolución estamos con $us 25 millones y esperamos cerrar el semestre por encima de $us 30 millones. El control del banco es familiar. El grupo accionario que controla el banco tiene el 61%.

— En noviembre cumplirán un año ¿qué opinan del proyecto de ley para el sector?

— Hay un panorama enrarecido. Todavía no hay una claridad en el horizonte. No estamos preocupados porque somos una entidad dedicada a un mercado que aparentemente la nueva ley de bancos trata de favorecer: pequeños y medianos empresarios. Lo que puede preocuparnos son las limitaciones que aprobarían.

— ¿Cuáles por ejemplo?

— Como direccionar la cartera a un sector; la intención me parece buena porque hay sectores que lo necesitan, pero el direccionar coercitivamente quizá no sea el mejor camino. No podemos perder de vista que no se le puede prestar dinero a una persona que no tiene capacidad para generar recursos. No se la debe abandonar y se le puede ayudar a comprar una herramienta más moderna que le facilite hacer su trabajo.

— ¿El proyecto de ley plantea un respaldo al ahorro?

— El BCB sabe cuántos billetes y monedas están circulando. Ahora es tanta la cantidad de dinero que va al ahorro que no se llega a entregarla como préstamos a los clientes y queda una suma de dinero ociosa, durmiendo. El banco paga intereses por ese dinero que no genera nada y entonces el banco se defiende.

— ¿Cómo lo hace?

— Va bajando la tasa de interés para la caja de ahorro. Hoy los bancos ganan porque el BCB ha dicho que el dólar se compra y vende con una diferencia de diez puntos. Los comerciantes y los exportadores necesitan dólares y el banco gana por la diferencia cambiaria. Se han vuelto casas de cambio, la mayor parte de los bancos, sobre todo los que tienen comercio exterior. Esto no ocurrió con los fondos financieros.

— ¿Faltan políticas públicas?

— No hay actividad que se haya hecho para no ganar; gano por lo que hago y no evado impuestos; y no hago las políticas públicas.

— ¿Qué debería tener la ley para incentivar a otros sectores?

— Lo mejor para el país es sentarse a dialogar, escuchar.

Perfil

Nombre: Guido Hinojosa Cardozo

Profesión: Economista

Cargo: Presidente del Banco Fortaleza

Especialista en banca para el desarrollo

Nació en Cochabamba. Se tituló como Economista en la Universidad Mayor de San Simón. Se especializó en Administración de Empresas en la Universidad de Chile; y luego en banca. Trabajó en el Ministerio de Finanzas como director nacional de Estadística y Censos, y tuvo la oportunidad de diseñar el censo de 1970 y sentar las bases de la cartografía censal. Fue Alterno Ministro Plenipotenciario de Bolivia dedicado a las negociaciones del grupo andino; “hoy en proceso de invernación”, dijo. Durante el gobierno de Banzer se “despidió” del sector público para definir su rumbo profesional. Efectuó una consultoría para crear el Banco de La Paz. Luego optó por crear empresas financieras y hoy es presidente del Banco Fortaleza que sigue apoyando a la pyme.

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