El Financiero

La microempresa ocupa a los reclusos del penal de Oruro

Coser prendas, fabricar muebles o parrillas genera ingresos a los reclusos

La Razón / Juan Mejía / Oruro

00:00 / 14 de julio de 2013

El 70% de los internos del penal de San Pedro de Oruro están ocupados en labores de producción en los talleres de microempresa instalados en este recinto.

Allí aprenden un oficio, ganan dinero con su trabajo y forjan un futuro empleo en libertad.

El programa, ejecutado por Régimen Penitenciario de Oruro, busca la rehabilitación y reinserción en la sociedad de los internos, que obtienen recursos económicos en beneficio propio y de su familia.

Los obreros suman unos 350 entre hombres y mujeres, los cuales están en ambientes separados.

En un recorrido por los talleres de textiles, escobillas, carpintería, panadería, tejido y costurado de bolsas, La Razón observó el trabajo de hormiga que realizan los reclusos. “Así son los días aquí, aunque es un mundo aparte. Adentro hay una fuerte actividad económica y son pocos los que no trabajan y estudian”, explica el representante de la Junta de Trabajo, Eugenio Mamani.

La faena cotidiana es “amenizada” por los músicos de una banda organizada por los propios privados de libertad. “Estamos orgullosos de tener nuestra propia banda, toca muy bien y hace más llevadera la vida en este encierro”, dice uno de los presidiarios. “Aunque muchos no tenemos una sentencia ejecutoriada, tenemos la esperanza de que la Justicia sea imparcial”, comenta otro.

Las microempresas que más operarios demandan son las de escobillería y carpintería. “A la semana entregamos a las comerciantes hasta 150 docenas de escobillas y el precio es de acuerdo con el tamaño, las chejlelas (pequeñas) cuestan Bs 2; las medianas, Bs 3; para zapateros (grandes) Bs 8 y Bs 9, y las choc’olas (especiales) de Bs 20 a Bs 25”, detalla el responsable de este rubro, Aparicio Colque.

“Trabajamos a pedido y todo es hecho a mano. Los operarios (unos 100) son especialistas en el boleado, la costura y rallado de madera. El material (madera, pelo de cola de vaca o chaska) nos lo dan las comerciantes de escobillas y pagamos con lo que ganamos”.

En el taller de carpintería, en el que trabajan unos 50 obreros, el 30% es maestro carpintero. Fabrican puertas, ventanas, roperos de tres cuerpos, veladores, comedores con seis sillas, catreras y todo tipo de mueble por encargo. La madera puede ser roble, pino o cedro, que compran de madereras de Oruro y Cochabamba.

Los precios de los productos van de Bs 600 a Bs 3.500. “Salimos con una orden para comprar madera de las empresas Cimal y Doña Charo, y los muebles se hacen en dos semanas, laborando ocho horas diarias. Sólo los trabajos de tallado y detalles de sillas y mesas los llevamos a nuestras celdas”, indica el responsable del área, Alejandro Arias Condori.

La maquila es otra ocupación en la cárcel. A los 15 operarios y 25 ayudantes de este taller les llegan los cortes de telas listos para costurar buzos deportivos, poleras y parcas. Según los contratos, el pago por polera está entre Bs 2 y Bs 6; por un deportivo, Bs 20 y por una parca, Bs 25. A la semana, se cosen unos 150 deportivos, cerca de 500 poleras y alrededor de 80 parcas, coinciden Víctor Pillco y Wilfredo Quispe, responsables de este centro de producción.

Este taller está equipado con máquinas de coser industriales adquiridas con dinero prestado ($us 6.000) de la Cooperativa Paulo VI. Empezaron trabajando con la empresa Texticom de La Paz y ahora buscan un enlace con Enatex, ése es el compromiso del director nacional de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos. “Producimos poco, incluso hemos participado en ferias, pero con muy poca repercusión, pese a que estamos muy bien capacitados por expertos en esta área”, afirma Pillco.

La costura de bolsas de tela plástica es otra ocupación. Por cada unidad reciben Bs 0,70 de la empresa Imboltex de Oruro. Unos 20 operarios se dedican a coser 3.600 bolsas al mes en dos turnos, en tres máquinas. El de la noche tiene permiso especial de autoridades del penal.

En la panadería elaboran pan a Bs 0,50, rellenos, queques y otros que sólo se venden en el penal.

En el sector de mujeres, se tejen chompas que venden en Bs 80 y Bs 120; las chalinas, gorras y polainas valen de Bs 15 a Bs 30, muy requeridas en las ferias locales.

Hace seis meses se instaló el taller de metalmecánica. El responsable, Óscar Nexon Zequita, indica que en una semana fabrican artesanalmente hasta media docena de parrillas. Las venden entre Bs 250 y Bs 800. También producen puertas y ventanas.

La directora de Régimen Penitenciario de Oruro, Sandra Soto, precisa que hay equipos donados por las ONG Sebastián Pagador y Ayni Ruay. Destaca que varios internos salieron con un oficio.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia