El Financiero

Un regalo de la naturaleza

Al norte de Brasil y en pleno Atlántico se encuentra el archipiélago Fernando de Noronha, conocido por los amantes del buceo por sus impresionantes aguas cristalinas. Es un edén para la gente que gusta de la naturaleza

La Razón / Roberto Guzmán / Noronha

00:00 / 28 de octubre de 2012

Brasil tiene un compromiso histórico con la preservación de la naturaleza y fruto de ello ha logrado que 17 lugares sean reconocidos por la Unesco como patrimonio de la humanidad. Uno de ellos es Fernando de Noronha, un paradisíaco archipiélago.

Situado a 545 kilómetros de Recife, capital del estado de Pernambuco, está conformado por un grupo de 21 islas e islotes de origen volcánico, que abarcan una extensión de 26 km2. El acceso es vía aérea y sólo el arribo hasta este el lugar ya es todo un espectáculo.

El azul del mar y el verde de la vegetación que resalta en toda su extensión se funden por una marcada línea de playa que circunda el archipiélago, donde la visita tiene un costo que se destina a la conservación de este bello lugar. La Razón visitó el archipiélago.

Los visitantes llegan a la única isla que se encuentra habitada y que lleva el mismo nombre que el archipiélago. Ésta tiene una extensión de 17 km2 y ofrece todo lo que puede esperar el visitante, en su mayoría turistas.

El resto del archipiélago está declarado parque nacional.

OFERTA. Son tantos los atractivos que ofrece el lugar, que uno piensa que no le alcanzará el tiempo de la visita. El cuidado se nota en todas las ofertas que esperan al visitante.

En 2009, una aeronave de Air France con 216 pasajeros cayó cerca del archipiélago, a donde llegaron equipos de rescate que trabajaron durante meses. El hecho hizo que Naronha sea más conocido y ese recuerdo aún circula en el lugar y entre los turistas.

Dentro de la isla se han construido extensos senderos de madera tratada, como ocurre con otras instalaciones. Éstos también están pensados y preparados para recibir a personas con capacidades diferentes, quienes pueden disfrutar de los más de diez mirantes que se edificaron en el lugar, uno de ellos conocido como Bahía de los Golfinhos (bahía de los delfines), donde abundan estos mamíferos marinos.

En este lugar trabaja, además, un grupo de estudiantes del proyecto conservacionista Golfinho Rotador (delfín rotador) que se dedica a observar el comportamiento de estos animales.

A diario llegan aproximadamente 300 de ellos, que son algo más pequeños que los llamados nariz de botella, con el hocico más largo, y que fácilmente ganan la atención de los turistas.

El proyecto Golfinho Rotador fue creado en 1988 por el Instituto de Conservación de la Biodiversidad Chico Mendes y el Ministerio de Medio Ambiente y cuenta con el financiamiento de la petrolera Petrobras, que apoya con el 40% de los recursos con los que se mantiene el proyecto.

La misión del instituto es emplear la investigación científica sobre los delfines para preservar el área natural de la especie, conservar la biodiversidad de la isla, promover un programa de educación ambiental y ofrecer subsidios para el desarrollo sustentable del archipiélago.

Otro proyecto que se encuentra en la isla se denomina Tamar, un gran laboratorio que se dedica al estudio y cuidado de la tortuga marina. El agua transparente del lugar ayuda a esta labor.

Gracias a Tamar, la gente del lugar que antes cazaba estas tortugas, hoy se dedica a su cuidado, por ejemplo, cuando entre diciembre y febrero llegan a las orillas de sus playas (en especial a la  Praia do Leao) a desovar.

Ricardo Araújo, administrador del  Parque Nacional Marino, contó que diariamente entran y salen unos 450 turistas en tres vuelos. La mayor afluencia se registra en Año Nuevo, cuando la isla recibe hasta a 1.000 turistas. “Es lo máximo que aceptamos”, aclara. No se permite más gente por motivos de conservación.

Otro gran proyecto es Navi (Naturaleza Viva) responsable de la creación del concepto de “turismo de expedición científica” en Noronha. Para concretar el proyecto se reunió un equipo multidisciplinario que desarrolló un programa en el que cada participante puede vivir un simulacro de expedición oceanográfica.

Este proyecto es un emprendimiento novedoso situado en la isla y especializado en turismo náutico. Para concretarlo, se diseñó una embarcación futurista, empleando tecnología de última generación, lo que permitió lograr la visión subacuática. Además fue equipada con los más modernos sistemas de navegación, así que en el centro de la embarcación se encuentra un cristal que permite ver a más de 50 metros de profundidad y admirar las más de 230 especies de peces y 15 tipos de corales del lugar.

Tasa de conservación para la isla

Ingreso

Para ingresar a la isla se paga una tasa de conservación de 130 reales, aproximadamente Bs 440.

Impuesto

El costo de permanencia diario es de 42 reales, alrededor de Bs 142 para mantenimiento.

Restricción

Por día sólo ingresan unas 450 personas, excepto en Año Nuevo que llegan hasta 1.000.

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