El Financiero

Al restringir la capacidad de la banca se frena el crecimiento de la economía

Nelson Villalobos. Es secretario ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) y, como vocero oficial, reiteró la necesidad de diálogo con el Gobierno para revisar los cambios a la norma que regirá para el sector financiero. Quedan para el análisis las medidas que afectarían el crecimiento de los bancos, la generación de utilidades para reinvertirlas y para obtener réditos. La mayor preocupación de Asoban es que las decisiones políticas se sobrepongan a las de carácter técnico.

Previsor. Nelson Villalobos hizo un espacio en su agenda y conversó con El Financiero sobre la nueva ley.

Previsor. Nelson Villalobos hizo un espacio en su agenda y conversó con El Financiero sobre la nueva ley. Foto: Eduardo Schwartzberg

La Razón / Svetlana Salvatierra

00:00 / 21 de abril de 2013

— La banca está otra vez en un periodo histórico con el cambio de la ley del sector. ¿Asoban mantiene su posición?

— Es una coyuntura bastante especial e importante. La vida de una buena ley debería estar estimada en unos 25 años (la ley sectorial rige desde 1993), lo que permite la estabilidad del sistema financiero para operar. Nos reunimos una vez con el Ministro de Economía y la comisión política respectiva de la Cámara de Diputados donde se expusieron las posiciones de las partes. La segunda vez entramos en un análisis un poco más detallado. El compromiso de las autoridades era continuar tratando este proyecto; aceptaron algunas sugerencias y otras quedaron para el análisis. La Confederación de Empresarios Privados visitó al presidente Evo Morales y se recordó el compromiso de que se iba a dar toda la apertura de diálogo para tratar esta ley.

— ¿Es fluido el diálogo?

— Nuestra percepción es que este diálogo no es fluido. Estamos percibiendo que no hay mucha voluntad de diálogo. Los mensajes a través de la prensa es que ya van a mandar el proyecto a la Cámara de Diputados esta semana, cuando todavía quedan temas pendientes para una discusión técnica que debería darse en el ámbito de los que han tratado esta ley en el Ejecutivo (NdR: La COB pidió al Ejecutivo presentar sus sugerencias a esta norma).

— ¿Cuáles son esos temas pendientes de análisis técnico?

— Son temas sustantivos que están quedando para ser tratados a través de decretos supremos. Nos preocupa, porque puede haber de por medio cierta discrecionalidad para establecer las reglas del juego. Y cuando éstas no son claras, se crea incertidumbre e inseguridad. Esto está latente en los accionistas, inversionistas y ahorristas. La banca está vista hoy como sólida, solvente y sostenible, por eso la confianza del ahorrista. Los temas sustantivos que nos preocupan son que el Gobierno va a definir: a quién se le debe prestar, a los sectores de la economía que quiere favorecer con ciertas políticas; en qué cantidades se van a prestar; los precios en los que los bancos deben vender sus servicios o a qué tasas de interés deben prestar; el destino de las utilidades a fondos sociales; y a través de la ASFI (reguladora) definirá si se puede o no distribuir dividendos. Nos preocupan las decisiones técnicas versus las políticas. Hoy la banca define estos temas bajo criterios y exigencias técnicas de prudencia, cuidando que el ahorro que administra esté protegido frente a los riesgos de la colocación de créditos.

— La ley vigente se promulgó después de un periodo de crisis de la banca, varios quiebres y cierres de bancos, ¿no es una contradicción cambiar una norma que les puso límites?

— En la década de los 90 la banca tenía serios problemas. La política de fijación de tasa ya fue puesta en vigencia; creo que hoy nos estamos olvidando de esas experiencias y de que la banca estaba en crisis y debilitada porque no tenía la capacidad de generar negocios, no gozaba de la confianza del público, no podía capitalizarse ni percibir utilidades. En esa época se pusieron normas internacionales conocidas como Basilea (I y II) y empieza la aplicación de exigencias patrimoniales frente a los riesgos y exigencias de prudencia. La banca asumió el reto y logró fortalecerse. Está cosechando, desde mediados de la década pasada, los frutos que es capaz de generar: rentabilidad, utilidades y capitalización. Por ejemplo, para prestar Bs 100, una entidad bancaria necesita Bs 10 de capital y puede captar 90 del público. Para crecer en créditos y apoyar el crecimiento de la economía necesita capitalizarse. Su capital será de Bs 15 y podrá captar Bs 135 del público.

— ¿La utilidad va al capital?

— Sí. La actividad financiera es como cualquier otra industria, requiere para su sostenimiento o crecimiento permanente reinversión de utilidades y debe responder a sus accionistas; si alguien invierte, quiere un rédito. Un banco que no tiene esa capacidad va a terminar desapareciendo o quebrado. Para la banca ya se han creado dos nuevos impuestos: la alícuota adicional del 12,5%, que se aplica sobre la utilidad total y significa que el IUE (Impuesto a las Utilidades) subió al 37,5%; y el cobro de 0,70% sobre el precio de venta de moneda extranjera. Evaluando el primer trimestre de aplicación de este impuesto a marzo llega a $us 16 millones, esto representa 10 millones en impuestos y seis millones para los bancos; pero a ese monto se le tiene que aplicar el 37,5%. Haga cuentas... Las operaciones de cambio ya no son tan rentables.

— ¿Tienen otras opciones para lograr más ganancias? ¿A quienes más pueden dar crédito?

— A las entidades financieras se les está restando capacidad para generar beneficios y poder capitalizarse. Y si a esto se le bajan las tasas de interés con criterios políticos y no técnicos... Para bajar tasas se tiene que saber qué costos se asumen para los gastos de administración, cobertura geográfica, previsiones, personal. ¿El Gobierno realizará ese análisis para definir las tasas de interés?

— ¿Con este proyecto de ley, la banca avanza o retrocede?

— Se va a frenar el crecimiento de la economía, porque se está restringiendo la capacidad de la banca para acompañarlo. Debe mostrar capacidad de crecimiento, hoy que la economía está creciendo.

Perfil

Nombre: Nelson Villalobos

Profesión: Auditor

Cargo: Secretario ejecutivo de Asoban

Auditor especializado en el sector financiero

Es paceño. Se tituló en Auditoría y Finanzas en la Universidad Mayor de San Andrés. Tiene un posgrado en Gestión Financiera y cursos de especialización en universidades europeas. Su experiencia profesional siempre estuvo ligada a entidades financieras del país. Inició su actividad en Mutual La Primera, era asistente mientras estudiaba. Después trabajó en los desaparecidos Banco Hipotecario Nacional y Banco Boliviano Americano. También prestó sus servicios en el Banco Central de Bolivia (BCB), estuvo a cargo del desarrollo del proyecto del sistema de pagos, lo que hoy es el Sistema de Pagos de Alto Valor (que permite el flujo de dinero entre entidades financieras). Durante los últimos cinco años trabajó en el Grupo Fortaleza como director, síndico y ejecutivo. Hoy es el secretario ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban). “Parte de la función es ser el portavoz oficial”, dijo.

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