El Financiero

Un smartphone nace en detalles y pruebas

El proceso de producción de celulares comienza en una cinta de varias piezas

La Razón (Edición Impresa) / Rubén Atahuichi - enviado a Shenzhen y Shanghái (China)

00:00 / 11 de octubre de 2015

Uno no imagina el periplo y duras pruebas que un dispositivo smartphone pasa hasta llegar al mercado. La cadena productiva es aparentemente tan sencilla, que entre máquinas y manos humanas convierte diminutas piezas en dispositivos de comunicación.

Todo toma cuerpo en una de las plantas de Huawei Technologies Co. Ltd, instalada en Shenzhen, una ciudad al sur de China que de sus habituales 10,6 millones de habitantes durante gran parte del año pasa a los cerca de 15 millones entre octubre y diciembre, los meses de mayor demanda de producción de tecnología.

Unos diez estantes de cintas parecidas a las películas antiguas están instalados al principio de la cadena productiva de celulares en uno de las decenas de galpones gigantes de la factoría en las afueras de la ciudad. Al menos 300 trabajadores, vestidos de guardapolvos blancos, gorros de viseras cortas, bozales y zapatillas negras, recorren indiferentes los pasillos del galpón gigante y se afanan horas y horas del día para desarrollar los equipos, en buena parte ayudados por máquinas modernas de distintas funciones de industria japonesa, italiana, francesa, alemana, china o estadounidense.

Una plataforma base pequeña, de diminutas redes de cobre, espera por la variedad de piezas adheridas en las cintas. Al recibir y adosarse la primera de ellas, la cinta continúa su viaje hacia la siguiente máquina, donde espera ser soldada una nueva pieza. Así, dispositivos, cámaras de video y fotografías, cables, sensores y percutores, van adhiriéndose en el camino mientras el smartphone toma forma en una ruta paralela, dentro de las máquinas de distinta industria. En medio de la vía, en una cámara hermética y transparente, un trabajador controla que los equipos a medio armar no se contaminen de partículas que pudieran dañar las conexiones del que será en breve un celular.

Pruebas. La cinta que descarga una y otra pieza sigue su camino, hasta que llega a las manos de otro trabajador que se encarga de colocar al dispositivo casi terminado la carcasa y el plástico de protección. Más allá, en el final de las hileras de aparatos, una máquina empaquetadora espera por el ajuste final de los equipos, antes de ser transportados en serie a los almacenes de distribución.

En Shanghái, en el centro de investigaciones de la compañía, otros centenares de trabajadores se dedican al diseño y a las pruebas de calidad. En unos gabinetes en el sótano, la variedad de modelos de Huawei pasa por distintas pruebas: la calidad de las antenas de recepción de señal, la resistencia en caso de recibir por accidente 28 kilos de peso brusco (en el bolsillo de pantalones trasero), la caída de una y otra vez desde una altura de un metro, las 10.000 veces de pruebas de conexión a la energía eléctrica, la fuerza de diez kilos sobre la pantalla, el 90,5% de humedad, las 50.000 veces de subir y bajar el volumen o la percusión de 200.000 veces de manera sucesiva de los botones de encendido y apagado.

Es todo un proceso para lograr la calidad de los productos.

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