El Financiero

$us 462 millones dan impulso al productor

Las organizaciones de pequeños productores rurales ya tienen acceso al crédito, según manda la nueva normativa de la Asfi, y las entidades financieras tienen la obligación de incrementar su cartera, que hasta junio de este año creció a $us 462 millones. 

La Razón / Svetlana Salvatierra

00:00 / 12 de agosto de 2012

La Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero de Bolivia (Asfi) emitió en abril el Reglamento para Operaciones de Crédito Agropecuario y Crédito Agropecuario debidamente Garantizado, y las entidades financieras del país tienen hasta octubre para adecuarse a sus disposiciones.

Según datos de la Asfi, el crédito para el sector agropecuario se incrementa. En diciembre de 2010, la cartera llegaba a $us 272 millones. Un año después, casi se duplicó; el monto prestado subió a $us 411 millones. En junio de esta gestión, el financiamiento creció hasta $us 462 millones y se estima que los créditos se incrementarán aún más hasta fin de año.

Sin embargo, es una cantidad pequeña con relación al total de la cartera productiva del país. Al 30 de junio, los bancos comerciales, las entidades especializadas en microfinanzas, las mutuales de ahorro y préstamo, y las cooperativas de ahorro y crédito, llegaron a prestar un monto de $us 2.679 millones. En diciembre de 2010, el total llegó a $us 1.890 millones.

El crédito del sector agropecaurio es el 5% del total del financiamiento al sector productivo, según análisis estadísticos de la Asfi. La mayor parte de la cartera está destinada a la agricultura, le sigue la ganadería y luego las actividades de caza, silvicultura y pesca.

“Con el artículo 57 de la Ley de Revolución Productiva se impone que las entidades financieras deben incrementar, de manera gradual y sostenida, la cartera destinada al sector agropecuario”, destacó la directora ejecutiva de la Asfi, Lenny Valdivia. La normativa de abril está enfocada a fomentar el crédito al pequeño productor más que al sector empresarial, aclaró.

“Por primera vez las asociaciones de productores son sujetos de crédito, antes eran sólo los productores individuales”, precisó.

Ahora, las entidades financieras reguladas deben adoptar tecnologías crediticias especializadas. De esta forma, aparecen los créditos agropecuarios, estructurados por producto almacenado, para la producción por contrato y otros que satisfagan las necesidades del productor. El ciclo productivo y los efectos climáticos también son considerados a la hora de otorgar un préstamo, y habrá  límites en la otorgación de algunos.

“Esto implica que las entidades financieras deben tener una base de datos especial para registrar a los prestatarios de este tipo de crédito y registrar cualquier evento climatológico adverso que vaya a afectar la producción de algunos de los subsectores de crédito agrícola y agropecuario”, subrayó la autoridad reguladora.“Esto va a permitir que hagamos mejor seguimiento a esta cartera crediticia”, dijo Valdivia.

Banca. Para atender al cliente solicitante del crédito productivo, las entidades financieras tienen que invertir en crear oficinas especiales, contratar profesionales capacitados y fortalecer sus agencias en las áreas rurales.

El aumento de la cartera en $us 789 millones en el último par de años es una buena señal, sostuvo Valdivia. “Se están otorgando más créditos al sector productivo”.

Del 100% de la actual cartera de todo el sector productivo, casi el 70% corresponde a las entidades comerciales, más del 20% a las microfinancieras y menos del 2% a mutuales y cooperativas.

“El 53% de la cartera agropecuaria está concentrado en cinco entidades financieras”, señala un informe de la Asfi. Se refiere al Banco Nacional de Bolivia (BNB), Prodem (FPR), Banco Ganadero (BGA), Banco Bisa (BIS), Banco FIE (BIE) (ver siglas en infografía).

El crédito solicitado por las empresas, la pequeña y mediana empresa (pyme) y la microempresa, está destinado a financiar capital de inversión (mediano plazo) —nuevos emprendimientos— y capital de operación (corto plazo), dependiendo del ciclo productivo.

Paralelamente, las Instituciones Financieras de Desarrollo (IFD) asociadas a Finrural (Asociación de Instituciones Financieras de Desarrollo), que están en proceso de adecuación para ser reguladas, ya iniciaron el procedimiento de ajuste de sus operaciones agropecuarias. La normativa “ha resultado mucho más fácil aplicarla”, afirmó el gerente general de esta asociación, Néstor Castro.

Obligación del cliente

Si bien la normativa emitida por la Asfi promueve el acceso al crédito para el pequeño productor rural, también le genera obligaciones legales que respalden el pago del crédito, cuyos recursos provienen de los ahorros de los bolivianos.

En la carpeta de crédito de una organización de productores debe verificarse que mínimamente realicen la actividad agropecuaria en la zona de destino del crédito y que la experiencia de trabajo en común de los miembros también cumpla con una cantidad de tiempo.

Se exige que “su estructura organizativa cuente con una instancia de control para el uso de recursos financieros”. Al mismo tiempo, que “la totalidad de sus integrantes se encuentren informados y estén de acuerdo en contraer la obligación del crédito, su destino y los beneficiarios del mismo”. Este aspecto debe quedar en actas de asambleas u otro documento similar de la organización de productores.

Una exigencia relevante es que la organización debe contar con “mecanismos legales y otros necesarios para garantizar el ingreso y la salida de integrantes, así como la rotación de representantes”, de manera que “no afecte la responsabilidad de la organización de cumplir con el pago del crédito”.

Lenny Valdivia: ‘Las IFD están atendiendo a sectores excluidos’ Directora Ejecutiva de la Asfi

“Advertimos que las IFD están atendiendo a sectores excluidos por la banca tradicional, que no tiene la tecnología crediticia suficiente para atender al sector agrícola y pecuario; sus productos y servicios son insuficientes. Las IFD tienen esta expertise y pedimos que expliquen cómo lograron introducir créditos en el área rural. La banca comercial tuvo que hacer trabajo de campo, evaluaciones socioeconómicas, acercarse a las asociaciones de productores y diseñar nuevos productos. Hay una alianza estratégica entre una IFD y un banco; el resultado se reflejará en mejor colocación de créditos”.

Néstor Castro: ‘La normativa es un avance para el desarrollo’ Gerente General de Finrural

“Consideramos que el Reglamento para Operaciones de Crédito Agropecuario y Crédito Agropecuario debidamente Garantizado,  aprobado por Asfi en abril, es un importante avance en el desarrollo de normativas que promueven el crecimiento del sector productivo, que es estratégico para el país. Para el mejor funcionamiento de esta normativa es importante que la misma pueda ser acompañada por programas desde el Gobierno que promuevan la asistencia técnica, capacitación, formalización de operaciones rurales, etc., que apoyen a las operaciones financieras y logren mayores impactos”.

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