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Apocalipsis, el libro bíblico es un mensaje de esperanza

Fue escrito para aliviar a los fieles de Jesús que eran perseguidos por el Imperio de Roma, a fines del siglo I.

La Razón (Edición impresa)

00:00 / 17 de diciembre de 2012

El Juicio Final protagonizado por Dios en el Apocalipsis no tiene fecha y los pasajes relatados en este último libro del Nuevo Testamento de la Biblia no guardan ninguna relación con las supuestas predicciones mayas, con sus catástrofes incluidas.

Así lo aseveran el padre Orlando Cabrera, director nacional de Escuelas de Cristo y reverendo de la iglesia de San Francisco, y el sacerdote Guillermo Siles. No obstante, las páginas de la “Revelación de Juan” aún intrigan a los estudiosos, con sus personajes, símbolos y eventos que hablan de una guerra entre los ejércitos de Dios y de la Bestia —marcada con el “666” (porque el 6 es un número imperfecto)— que sirve al Dragón, en un lugar llamado Armagedón.

Los episodios también involucran al Cordero (Cristo); los siete sellos, que representan a las plagas traídas por los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, los cataclismos naturales y el Juicio Final, o las siete trompetas que anuncian catástrofes junto a las siete copas. Tras la caída del Dragón en el Armagedón, éste es apresado durante mil años y, luego, une a las naciones y emprende una última batalla, tras la cual es derrotado definitivamente.

Así nace la nueva Jerusalén, donde Dios habita con los hombres.

Lo contado en este libro bíblico sirvió para presagiar el final de los tiempos. Por ejemplo, el “666” fue relacionado con años como el 666, 1666 o 1999, para hablar que la Tierra tenía sus días contados. El Apocalipsis igual sirvió para crear la secta de Los Milenaristas en el año 1000, que pregonaba el inicio del reino de Cristo que duraría un milenio, a la espera de la contienda final con el Dragón; una predicción que causó zozobra por dos acontecimientos.

Uno fue el surgimiento del Mal de los Ardientes, una epidemia que provocaba quemazón en las manos y piernas de la gente y que no tenía cura; otro fue la irrupción de extrañas lluvias de ranas y peces, conflictos bélicos y hambrunas. Pero eso no fue todo, en 1284 el papa Inocencio III se animó a predecir el acabose de la humanidad porque ese año se cumplían 666 años de la creación del Islam, la religión que cree en Mahoma y que tiene al Corán como texto guía.

¿Y cómo hay que entender el Apocalipsis? Cabrera aclara que es una historia de salvación, que lleva un mensaje de ilusión para los vivos y los creyentes. Y la época en que fue escrito es importante para comprenderlo: fines del siglo I, cuando los cristianos eran acosados y asesinados por Roma, en medio de una crisis de las promesas de Cristo para la llegada de la paz y de su reino. “Parecía que la iglesia de Jesús se venía abajo. Entonces el apóstol Juan escribe este género literario para difundir esperanza”.

Por eso es un libro cifrado y misterioso que guarda muchos símbolos. “No quiere ni asustar ni revelar el futuro, porque no está escrito para las próximas generaciones, sino para aquellos que eran perseguidos y estaban muriendo. Así, la Bestia es el Imperio que los está matando”. Más aún, Cabrera subraya que para la visión católica no hay un fin del mundo, sino el final del mundo de cada uno, que se da cuando uno fallece, para encontrarse con el Creador con la única condición de la fe.

Siles complementa que los últimos tiempos están mostrando un deterioro de la humanidad y de la naturaleza; no obstante, ello no implica la desaparición de la Tierra, algo que no tiene fecha inscrita en la Biblia. “Dios nunca va a destruir al ser humano, porque todo aquél que crea en él, vivirá. Es un momento de reflexión para saber qué estamos haciendo con la vida, para que cuando llegue el final, estemos preparados, pero este 21 no pasará nada”.

Evangélicos esperan el ‘gobierno de mil años’

Para Alberto “Toto” Salcedo, líder y pastor de la congregación cristiana Ekklesía, hay señales que revelan el arribo del Apocalipsis, pero el fin del mundo no llegará hasta que se cumpla el gobierno de mil años de Jesucristo.

“Por lo tanto, el guiarse por fechas (como el calendario maya), solsticios y todo lo que uno pueda pensar, no tiene nada que ver con la Biblia.

Estamos viviendo la edad de la iglesia o la del espíritu santo, hasta que venga Jesucristo por segunda vez a la Tierra”, manifiesta el religioso evangélico.

Salcedo pronostica que se incrementarán los terremotos, las conmociones en el cielo, pero éstas son sólo señales del principio del fin. “Si la gente cree en Dios no puede estar creyendo cosas como la profecía del 21 de diciembre, o de que van a ocurrir movimientos desastrosos del Sol o la Tierra”. 

Los Cuatro Jinetes que son las primeras representaciones de la apertura de los siete sellos y sus catástrofes en la ‘Revelación’ del profeta Juan  

El del caballo amarillo es la muerte y la devastación: “Tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”.

El del caballo negro representa a la hambruna: “Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino”.

El del caballo rojizo se relaciona con la guerra: “Y salió otro caballo, bermejo (rubio o rojizo); y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada”.

El del caballo blanco sería el Anticristo:

“Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer”. Se lo relaciona con el falso imitador de Cristo.

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