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Bodega de tragos falsos en la Intendencia

En las fiestas de Carnaval, fin de año o en las efemérides se hacen productos falsos. Hay destilerías en El Alto y en las villas

La Razón

00:00 / 12 de marzo de 2012

A llá por 1980 dejó de fabricarse el singani Guadalquivir, etiqueta verde. Quienes alguna vez lo probaron, cuentan que tenía un sabor exquisito, inolvidable. A comienzos de febrero, la bebida volvió a comercializarse en el mercado paceño y se puso a la venta un par de estas unidades.

El mercado del licor está repleto de bebidas extrañas, novedosas y con un aspecto diferente, que, además, tienen un grado alcohólico común: son truchas, adulteradas o piratas. “Hemos encontrado una variedad alarmante de estos productos y los estamos sacando”, explica el intendente de La Paz, Mauricio Ruiz.

Las alcaldías de El Alto y La Paz hablan de clanes que operan en ambas ciudades y distribuyen su producto. Las requisas se multiplican y no se logra poner un alto a este ilícito, que gana su guerra en la diaria batalla callejera contra la salud.

Negocio. Una botella de cerveza tiene 620 centímetros cúbicos. Al cálculo, un comerciante “trucho” divide el contenido en tres botellas vacías. Después coloca agua y alcohol hasta llenar el envase de cada uno. El producto ilegal es una cerveza aguada y de mayor grado alcohólico.

El intendente municipal de El Alto, José Luis Azaf, explica. “Estos comerciantes no ofrecen las bebidas falsas a quienes recién empiezan a tomar, sino a los clientes que están muy borrachos y ya no se dan cuenta de lo que consumen”.

En la oficina de la autoridad hay varios tragos truchos que él y su equipo han decomisado en la ciudad.

A contraluz, una botella de cerveza falsificada muestra impurezas que pueden ser detectadas a simple vista. Es más, al servir un trago, aún hay un poco de espuma que cubre la boca del vaso.

El negocio tiene ganancia neta; así, un producto puede ser tres veces rentable. Los comerciantes piratas lograron “tapar” cada botella como si se tratase de un producto original y, por si fuera poco, no hubo gente que haya denunciado a alguna tienda o negocio por consumir estos licores. Cada vez que se encontraron estos productos fue debido a las redadas que hicieron los guardias municipales en las ciudades de El Alto y La Paz.

La “piratería” de las cervezas no distingue el tamaño de los productos; por ejemplo, hay botellas “personales” truchas. Eso sí, una persona perspicaz puede colocar la botella a contraluz y verá algunos elementos pequeños en el líquido. Además, la etiqueta es de un color más rojizo que la verdadera y no tiene la calidad de una lámina original. Del sabor ni hablar, porque la bebida tiene más alcohol y menos sabor.

Lo que sucede con la cerveza es sólo un ejemplo, porque hay otros tragos falsos, especialmente en los barrios alejados de la sede de gobierno y El Alto. Además, hay pistas que apuntan a que en Viacha también existen centros clandestinos donde se preparan estos brebajes: “Allí parece que hay clanes que se dedican a esta actividad, tampoco descartamos que actúen en Desaguadero”, dice Azaf.

El negocio va viento en popa y las cifras estimulan a los comerciantes a seguir. Por ejemplo, los piratas que lograron falsear el Tropical Mix personal en El Alto venden cada producto a 1,50 bolivianos, que cuesta normalmente cinco.

Falsedades. La bodega de la Intendencia Municipal de La Paz tiene una gran variedad de productos. Hay desde lápices falsos hasta discos compactos o espumas carnavaleras. Sin embargo, las bebidas reinan en el mundo pirata.

Lo más común es rellenar los productos. Es decir, hay un grupo de compiladores que buscan botellas de vidrio entre la basura. Un recolector que prefiere no dar a conocer su identidad, indica que éstos buscan los envases en basureros, donde incluso hay ratas y ratones merodeando.

Una vez conseguidos los envases, son colmados con líquidos que nada tienen que ver con los tragos originales. En la Alcaldía de La Paz se detectó whisky trucho.

“Rellenan un envase con otro producto de menor calidad y lo venden a un menor precio”, menciona Carlos Díaz, responsable de la Unidad de Defensa del Consumidor.

Al final, el costo disminuye unas tres veces del valor original. También a un precio muy inferior al original, se ha encontrado whisky falso que contiene té, colorante y metanol, como ingredientes principales.

La Alcaldía de El Alto identificó otros productos falsos. Los más reproducidos son Ron Terranova, Tropical Mix y las bebidas con sabor que se venden en las discotecas y en algunos bares.

En el caso del Tropical Mix, que es rentable para los piratas, la empresa distribuidora afirma que vende unos 10 paquetes a los locales de baile en El Alto. Sin embargo, estos centros pueden vender hasta 30 paquetes. ¿Cómo lo hacen? “Se rellenan los envases una vez que son usados”, contesta el intendente alteño Azaf.

El problema, en muchos casos, es la falta de medidas de seguridad para que los consumidores sepan que el producto que beben es auténtico.

Con todo, en El Alto hay una serie de brebajes de dudosa procedencia. Por ejemplo, como un botín de la lucha contra la piratería, en la oficina del Intendente alteño está una cerveza Duff.

Se trata de la bebida popularizada en la serie de dibujos animados Los Simpson. La cerveza existe desde  2008, aunque se desconoce cuál es la procedencia y la autenticidad de la bebida en aquella oficina. En principio, el Intendente explica que la bebida está caducada. “En El Alto encontramos de todo”, comenta Azaf.

En la piratería de licores también hay “creaciones” que no tienen un registro sanitario o algún dato para identificar a la empresa que hace esta labor. Por ejemplo, el licor “TQ”, que se expende en El Alto, no cuenta con ningún dato adicional, excepto que se comercia en diferentes sabores.

La Policía de El Alto se incautó de estos productos, pero los vendedores no dieron ni una pista sobre los distribuidores. Es más, cuando se llama al número de contacto, una voz de hombre indica que se lleva la mercancía a lugares de expendio y que es imposible ir al lugar de fabricación.

Salud. Las bebidas que se elaboran de forma ilegal no cuentan con ninguna garantía. Es más, en éstas se emplea metanol sin parámetros de precaución.Se trata de un compuesto químico también conocido como alcohol de quemar. Es un líquido que no tiene color y es inflamable. Según Díaz, su consumo exagerado puede afectar a la visión o a otros órganos de los consumidores.

Un estudio de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) establece que la vía frecuente de absorción en una intoxicación aguda es la digestiva. El exceso de su consumo causa ceguera y, además, puede provocar la muerte, previa pérdida de visión. El análisis reseña que en su forma leve, el metanol produce una sensación nauseosa, molestias epigástricas y cefáleas (dolores de cabeza). Si el tiempo de absorción es de algunas horas, puede ocasionar visión borrosa.

Los cuadros más complicados presentan vómitos, taquicardia y depresión del sistema nervioso central. Además, el cuadro de embriaguez es poco intenso y corto en su duración. La piel del consumidor está fría y sudorosa, la visión es borrosa y hay taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria).

El metanol es el principal “ingrediente” en la elaboración de bebidas adulteradas. La Alcaldía de La Paz encontró este químico en las bebidas. “Nosotros estamos a cargo de cuidar la salud y por eso sacamos estos productos del comercio”, dice Díaz, quien se ha convertido en un experto para identificar los licores falsos.

Hay más. Para la elaboración de brebajes ilegales se emplean botellas que antes fueron usadas. Una fuente cuenta a este medio que se rescatan envases incluso de basureros donde habían ratas y otros animales portadores de enfermedades.

A la hora de “lavar” las botellas usadas, los piratas las llenan con agua del grifo. Incluso se encontraron insectos muertos en medio del líquido.

La limpieza es uno de los aspectos descuidados por los piratas. Según datos de la comuna, éstos usan bateas y turriles de plástico que no cumplen normas de limpieza porque son apilados en garajes o talleres donde se hace esta actividad ilegal.

La piratería de las bebidas está en auge, incluso logró sacar al mercado el desaparecido singani etiqueta verde de Guadalquivir... una reliquia peligrosa de beber.

El reselladoes una práctica constante

U sted sabía que la cerveza tiene fecha de caducidad? Sí. Según datos de la Intendencia de La Paz, la mayoría de los habitantes no se fija en el vencimiento de las cervezas; es más, en el almacén de la comuna hay varios envases que fueron decomisados porque su tiempo de duración válida feneció.

En los puestos callejeros, especialmente de los barrios alejados,  se expenden estos productos. Las autoridades quitan estos licores del mercado.

Sin embargo, en el último tiempo, hay un fenómeno que perjudica a la salud poblacional y se denomina el resellado.

Como las autoridades se encargan de observar la fecha de vencimiento de los productos, los vendedores contratan a reselladores que borran un número o una línea de una cifra. Después, hábilmente escriben una nueva fecha de caducidad.

Los guardias municipales recomiendan que la población se fije en este sello porque cuando hay alguna imperfección, es probable que haya sido resellado.

En algunos casos no se resella cambiando la fecha de vencimiento, sino que se borra toda la fecha de caducidad.

Hay destilerías piratas en las villas y El Alto

C uando a Santana le faltaba dinero, él conseguía un trabajito extra en una destilería clandestina de Villa San Antonio. Así ganaba 50 bolivianos diarios. Santana es experto en fabricar bebidas falsas y hace un par de meses que dejó aquella labor, aunque es un viejo conocedor de la actividad.

Cuenta, por ejemplo, que la preparación de bebidas se la hace en un solo ambiente y durante las mañanas porque en las tardes se distribuye el alcohol. Él prestaba sus servicios en un local de Villa San Antonio. El propietario vendía el producto a gente de El Alto y debía llevar hasta aquella urbe el producto. Por lo general, preparaba brebajes dulzones y con diferentes sabores.

Las autoridades ediles de La Paz y El Alto cuentan que hay clanes detrás de esta actividad. Por ejemplo, en la ciudad de La Paz no hubo operativos exitosos en un par de años porque alguien daba a conocer la intervención antes de que éstas se realicen y así los comerciantes evitaban que la acción sea eficaz.

En El Alto ocurre algo similar. Las autoridades han visto hasta sus planes de acción en fotocopias. Sin embargo, en 2011 hubo dos exitosos golpes a estos clanes delictivos.

Destilerías. En La Paz, el operativo exitoso fue en octubre en Chuquiaguillo. Los guardias municipales descubrieron sacos de yute con bolsas que contenían botellas vacías del ron Terranova (aproximadamente medio millar), además de otros licores que fueron recogidos de bares o de basureros (ver las fotografías que ilustran esta página).

Tras la investigación, se supo que se seleccionaban los envases que aún estaban en buenas condiciones. Eran lavados en recipientes de plástico con detergentes sólidos y después se los ponía a secar.

No se hacía ninguna esterilización de los envases. En la preparación sólo se mezclaba metanol, saborizante y colorante en un mismo recipiente.Después, se colocaban las tapas (que previamente fueron recicladas de basureros o en recintos de consumo de licores) y se las apretaba hasta casi sellar el producto. Al final, los rones truchos eran transportados en empaques.

En El Alto, el operativo fue casi a fin de año. Las autoridades llegaron a una destilería clandestina en Villa Adela.

Los investigadores alteños determinaron que uno de los componentes básicos para la fabricación de bebidas truchas es el turril de plástico. Éste tiene marcas en los bordes que son señales para llenar el recipiente con agua. Luego se echan dosis de alcohol, (en la juerga pirata se denominan dosificadores) hasta una nueva marca al borde del turril.

Finalmente, se colocan saborizantes y colorantes según la variedad que se quiera fabricar. Al final, indican las autoridades, los piratas baten y baten el producto. Los tragos más comunes que se preparan son de chicle y durazno.

El último paso es el llenado de los envases. Se usa botellas originales que fueron vaciadas y después se sella el producto con tapas recicladas. La comercialización se hace en plásticos.

En otros operativos se descubrieron mezclas de whisky con té y, además, las cervezas truchas que por cada original se sacan tres falsificadas. Estos productos se venden en las calles y en algunos locales.

Las mafias, en contacto con funcionarios

Detrás del negocio ilícito de las bebidas truchas hay una mafia que se incrustó incluso en algunos servidores de la ley. “No es posible que hayamos encontrado fotocopias de nuestro rol de operativos”, cuenta el intendente alteño, Jose Luis Azaf.

Por eso, cuando prepara un golpe a la piratería, la autoridad decide cerrar el círculo de la información a su grupo de colaboradores más confiable.

Hay, además, un equipo denominado “Licores”, que hace los operativos en la ciudad de El Alto. Éste tiene que lidiar con vendedores enfurecidos que lanzan piedras o reciben de mala gana a los guardias que cumplen su trabajo.

Existe una cultura de la ilegalidad que se ha consolidado en El Alto. La tarde del viernes 25 de febrero, Informe la Razón acompañó a una cuadrilla del grupo “Licores” a una redada en Villa Dolores. Ingresó a un negocio que no estaba autorizado para vender alcohol, pero en el sitio se vendía una gran cantidad de productos ilícitos para el consumo.

En la pesquisa se encontraron whisky envuelto en plástico, cuando los originales se venden en cajas. Además, se vendían licores sin registro sanitario; es decir, sin revisión de las autoridades.

En el local también se hallaron cervezas, rones y otras bebidas caducadas. Lo más común, según los guardias, son los productos vencidos.Para hacer este trabajo, los efectivos de la comuna hacen una inspección y luego viene la fase del operativo. Por lo general, una intervención dura menos de una hora y se levantan los licores y las bebidas sin alcohol que están a la vista.

“Casi siempre hay bebidas falsas que están puestas en venta”, explica Azaf, quien promueve operativos diarios, especialmente en días festivos. Su unidad realiza 900 operativos mensuales; es decir, unos 30 al día.

En La Paz también se trabaja a diario, aunque los golpes más exitosos se dieron en los días de Año Nuevo y en Carnaval; encontraron cervezas falsas, botellas de singani con bebida adulterada y un sinfín de tragos en mal estado.

Carlos Díaz, responsable de la Unidad de Defensa del Consumidor de la Alcaldía de La Paz, explica que los controles son a diario, pero que la venta también es frecuente y siempre hay decomisos. “Es una tarea de nunca acabar”.

Siete elementos clave para distinguir los brebajes truchos

  • Es necesario observar con precaución el estado de la botella e incluso la tapa. Los envases rellenados tienen algunos raspones o están desportillados debido al lavado.
  • Las etiquetas de vinos, whisky y otros licores costosos son brillantes, tienen hologramas y marcas de las compañías a las que pertenecen. En el mercado ilegal se omiten estos detalles de seguridad.
  • Un consumidor puede colocar boca abajo la botella y en las bebidas falsas sale un poco del líquido por algún resquicio de la tapa.
  • El precio de cada producto es un indicativo válido. Así, una bebida que vale 50 bolivianos no puede costar la tercera parte de este precio.
  • Es necesario colocar a contraluz un licor recién comprado. Los productos originales no presentan ninguna imperfección; en tanto que las bebidas falsas tienen diminutas partículas.
  • Todas las bebidas originales, con las medidas de precaución en vigencia tienen un registro sanitario. Además, los compradores deben fijarse en la fecha de caducidad que viene en cada envase. Cuando se detecta alguna imperfección es preferible evitar comprar el producto.

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