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CERRO RICO EN RIESGO - La codicia devora al coloso de plata

Desde 2010, su pico se hunde tres centímetros por día. Hay un plan oficial para reparar el daño hasta el siguiente año

La montaña de plata tiene por lo menos un siglo más para la explotación. Expertos manejan que aún hay tanta plata como la que ha salió en los últimos 500 años.

La montaña de plata tiene por lo menos un siglo más para la explotación. Expertos manejan que aún hay tanta plata como la que ha salió en los últimos 500 años. Foto: Jorge Quispe, Víctor Gutiérrez y archivo La Razón

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Hernán Quispe Condori

00:00 / 02 de junio de 2014

En el umbral de una de las centenares de bocaminas del Cerro Rico un viejo letrero avisa: “Moropoto-Siglo XVII, cooperativa Unificada 4.400 msnm (metros sobre el nivel del mar)”. El indicador marca el inicio de un área vetada a la explotación minera para evitar mayores daños en la emblemática montaña que, después de 469 años de explotación, sigue entregando su riquezas. Algunos consideran que esa referencia de altitud fue alterada para que los mineros puedan acceder a la parte alta, la más rica del macizo potosino.

“Eso está mal. Son 4.511 (msnm) y ellos están trabajando en una zona de alto riesgo”, asegura Hilarión Andrade, ingeniero de la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol). Esta alteración es una muestra de la codicia que se apodera de muchos mineros y que, según el cívico Johnny Llally, es el principal factor del hundimiento de la cima, un fenómeno que comenzó en 2010.

Descubierto en 1545 por el indio Diego Huallpa, el Sumaj Orcko no luce más su cónica figura, una imagen que es reproducida en las monedas y el escudo de armas de Bolivia. En la actualidad, la cúspide se encuentra sobre los 4.768 msnm, pero hay registros históricos que cifran este indicador en 5.183 msnm. ¿El cerro está muriendo? ¿Hay un riesgo inminente de colapso?

Según expertos, el macizo no caerá sobre Potosí, aunque el hundimiento de su corona parece irremediable a pesar de las inversiones y estudios geológicos que se han hecho hasta el momento. Tampoco parece que cederá la inclemente explotación de sus riquezas (concentrados de plata, plomo y zinc) por las altas cotizaciones de estos minerales en los mercados internacionales y la cantidad de reservas del yacimiento. Según los cálculos más pesimistas, existe riqueza para 100 años más.

El precio de la plata, por ejemplo, ha llegado, en los últimos cinco años, al récord de los $us 30 por onza troy, una cifra calificada de histórica, mientras que los concentrados de plomo y zinc han superado los $us 2.000 por tonelada métrica.

El Cerro Rico de Potosí junto con la ciudad han sido incluidos en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) debido al aporte de sus riquezas en favor del mundo y la consolidación del Estado boliviano. Por eso, los cívicos quieren a los mineros fuera del reservorio con tal de preservar el título patrimonial y los mineros esperan una concesión igual o más rica que la que tienen en la actualidad. La Comibol es propietaria del yacimiento.

Para julio se espera que se inicien las obras de un relleno hidráulico de la cúspide para frenar el deterioro de la ya perdida cima. La idea de la reparación también anima a los mineros —a los cooperativistas y los empresarios de la Coeur d'Alene (la multinacional que administra la empresa Manquiri)—, que esperan mejorar sus ingresos con la explotación minera.

En Crónicas potosinas (1839), de Modesto Omiste (1840–1898), ya se revelaba que la cúspide, que hoy se hunde, era la más apetecida y explotada. “En el tercio superior del cerro no existía veta o ramo que no hubiera sido trabajado”, señala el texto.

Carlos Colque, gerente de Comibol Potosí, confirma que esos rellenos o concentrados acumulados en el pico que no eran comercializados antes, ahora valen mucho dinero por el desarrollo tecnológico que existe en el procesamiento de minerales. “Se ubican hasta la cúspide, por tanto innegablemente todo aquel rajo (grieta) que fue almacenado a través de cargas, que en su época tenían poco interés, ahora sí tienen alto costo”, apunta.

EL REPORTAJE COMPLETO EN LA EDICIÓN ESPECIAL DE INFORME LA RAZÓN, QUE CIRCULA ESTE LUNES 2 DE JUNIO JUNTO A NUESTRA EDICIÓN IMPRESA.

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