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DVD piratas, películas sin fin

La red clandestina tiene sus cabecillas en La Paz y El Alto. Desde Perú llegan compradores de estos productos ilegales

La Razón / Erick Ortega

00:00 / 12 de marzo de 2012

P ocos minutos antes de las 14.30 del 2 de febrero, un escuadrón de la Policía ingresó a la galería Baltazar, en el mercado Huyustus de La Paz. En menos de 20 minutos, los agentes desmontaron un taller de piratería de discos compactos piratas. Se decomisaron cuatro computadoras, siete impresoras, un scanner, 10 torres de quemadores con cerebros informáticos y 40 discos compactos en blanco. Además, una serie de láminas con imágenes de películas de estreno.

Fue el operativo de mayor éxito contra la piratería de filmes, al menos en los últimos cinco años, según reseñan los informes policiales. Sin embargo, lo ocurrido en la Huyustus es el inicio de una película que parece no tener final.

La red. Gladiador es el nombre ficticio de un “pirata” de discos compactos. En este mercado negro, las personas se conocen sólo por pseudónimos que, por lo general, los extraen de películas. Por ejemplo, entre los pirateadores está Scarie Movie, Jach’a, El Jackson, Poke (diminutivo de Pokemon) o Kalis.

Para identificarlos, cualquier usuario puede encontrar una figura decorativa en los discos piratas (ver fotografía de la derecha en la página 7). Ellos marcan sus productos para hacerse conocer o para controlar hasta dónde llega su pequeño imperio comercial. Algunos, además de poner sus pseudónimos en las láminas, también dejan su número de celular para pedidos al por mayor.

Gladiador fue contactado por Informe La Razón y cuenta cómo funciona este mercado. El principio —explica en su “taller”— está escondido en las páginas del internet. Allí hay dos direcciones web (warezlatino y blogspot.animes) y al ingresar a una de estas direcciones un “mercado ilegal” se abre en la computadora. Este sitio sólo se encuentra disponible para los usuarios adscritos. Y, como una nota de advertencia, en ambas páginas hay una aclaratoria:

“No se fomenta la piratería”. Sin embargo, este medio comprobó que ahí está el origen de la actividad.

Las primicias y los estrenos son colocados en la web, y, de allí, los “piratas” nacionales pueden acceder a los filmes más solicitados. Los más expertos tienen las primicias y, muchas veces, poco después de que entran a la cartelera.

Rusos. La película El artista obtuvo cinco estatuillas Oscar en la entrega de los premios de la Academia de Artes Cinematográficas de Hollywood, el 26 de febrero. El filme aún no fue estrenado en Bolivia; sin embargo, ya existen versiones piratas en las calles del mercado negro.

Gladiador mostró uno de los primeros másters del filme que fue atrapado y bajado por la red. En las primeras escenas se muestra un mensaje que, traducido del francés, dice: “DVD reservado para los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Prohibida su venta y reproducción”. Es decir, la copia de El artista que se reparte en el mercado de La Paz estaba destinada a un jurado del último Oscar.

El disco compacto que se comercializa ilegalmente tiene calidad de imagen y no fue copiado por algún aficionado que llevó su cámara al cine y capturó el filme con las sombras de espectadores o el sonido del público como telón de fondo. Este film mudo pirateado sólo tiene un problema: los subtítulos están en idioma portugués.

El segundo ejemplo es la película Inframundo. El disco máster que fue bajado del internet está en idioma ruso, y cuando un espectador pone la cinta y escucha el audio, oirá el idioma de los zares en los labios de la actriz Kate Beckinsale.

En este caso, los rusos fueron los primeros en conseguir el video y lo copiaron. Los piratas de habla hispana se dieron la tarea de conseguir el audio en castellano y simplemente tuvieron que mezclar audio e imagen. Al final, el resultado está en las calles de Bolivia y, como en el caso de El artista, no hay ecos de público ni el molestoso ruido de las salas de cine.

Gladiador explica que los más grandes piratas son rusos. Los filmes son subidos a la red en este idioma y, después, algún otro pirata pone el audio en la red. Luego, sólo se necesita sincronizar imagen y sonido.

Un ejemplo más de esta saga es lo que sucedió con El gato con botas. La película fue distribuida a una empresa aérea internacional para su difusión en pleno vuelo. El disco se filtró y acabó siendo copiado y distribuido, y una reproducción llegó a Bolivia. Así, el estreno de aquel dibujo animado fue casi simultáneo a la comercialización ilegal.

Bolivia. Según fuentes policiales y Gladiador, el mercado ilegal en Bolivia está instalado en El Alto y en La Paz. El hallazgo del 2 de febrero sólo fue la primera de varias redadas que se hicieron, cuenta el teniente coronel Adolfo Cárdenas, que estaba a cargo de la División contra Delitos Económicos y Financieros de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC).

El oficial encabezó el operativo en la Huyustus, donde siete personas fueron retenidas con fines investigativos y dos de ellas, luego, detenidas. Las hermanas capturadas fueron bautizadas como las líderes del “clan Poma”.

Aquel golpe policial resultó exitoso porque, a diferencia de lo que sucedía en anteriores operativos, ninguna persona alertó a las comerciantes. El intendente municipal de La Paz, Mauricio Ruiz, cuenta que él intentó hacer operativos similares en talleres de copiado de películas, pero que —dice— siempre que llegaba a los sitios sospechosos, éstos estaban limpios. “Siempre hay alguien que los alerta, por eso actuamos con cuidado”.

Gladiador y otros dos comerciantes afirman que la cabeza del mercado pirata en el país tiene su reino en El Alto y su “emperador” es un joven menor de 30 años que se hace llamar El Bandits.

Él es quien obtiene la primera copia pirata, bajada de internet, y a partir de ahí distribuye a mayoristas y minoristas. Siempre cuidándose la espalda.

Los otros líderes del reino trucho son conocidos como Aipio y El Salchipapero, quienes tendrían su cuartel de operaciones en la ciudad de La Paz. Se presume que peleando un lugar en este mercado estaban las hermanas Poma y por eso fueron delatadas.

Ganancias. Siguiendo la lógica relatada por Gladiador y otros dos piratas, las ganancias de los líderes de las bandas son debido a la venta de las láminas (tapa y contratapa) de las películas, y en esto tienen mucho cuidado de resguardar las primeras copias.

Es decir, por cada disco máster (la primera copia de cualquier filme) los piratas mayores negocian 500 láminas. Si sólo comercializaran los discos, entonces éstos serían copiados y perderían el negocio. Por lo tanto, aseguran las ganancias vendiendo sólo éstas. Los piratas ganan en cada lámina aproximadamente tres centavos. Así, en la venta de 15.000 láminas  obtendrían una ganancia de 4.500 bolivianos.

Los mayoristas entregan, a su vez, los videos a sus clientes y éstos los ofrecen al raleo. En principio, cada unidad cuesta aproximadamente 1,60 bolivianos y mientras el producto va de mano en mano, aumenta el precio. El comprador final puede acceder a este producto hasta por un costo de 10 bolivianos.

De momento, este precio se mantiene estable porque el paquete de Princo (marca de discos DVD) de 600 unidades cuesta 750 bolivianos. Así, cada disco vale aproximadamente 1,25 bolivianos. Los piratas afirman que el mejor disco es éste.

Según la explicación de los piratas y de la Policía, los comerciantes mayores son copiadores de películas y tienen sus propias imprentas. Por eso, este delito es tan difícil de controlar y evitar.

Cuando los comercializadores acaban las láminas, pueden imprimir sus propios productos. Es más, pueden armar sus láminas con otras fotografías, aumentando o reduciendo algunos elementos visuales. Es por eso que hay discos que se comercializan con imágenes distintas.

En los talleres de copiado hay también reproductores (que en el argot pirata se denominan torres) con capacidad de copiar entre ocho y 123 unidades en menos de 10 minutos. Así, con las máquinas funcionando unas 10 horas al día se puede generar unas 2.000 copias.

Con todo, se sabe que la Policía ya tenía más intervenciones, además de la ejecutada contra el clan Poma. Sin embargo, todo quedó en intenciones porque quien encabezaba el operativo, el oficial Cárdenas, fue cambiado y ahora está a cargo de la FELCC de la zona Sur.

En la actualidad, los operativos se centran en la ciudad de La Paz. La Intendencia Municipal despliega guardias unas dos veces por semana para evitar que se comercialicen películas nacionales, pornografía o estrenos de los últimos tres años.

“Nosotros no podemos hacer mucho más porque para realizar un allanamiento necesitamos una orden fiscal y coordinar con la Policía. Cuando lo hicimos no conseguimos nada porque ellos sabían con antelación de nuestros movimientos”, comenta el intendente Mauricio Ruiz.

En El Alto, el control es mínimo porque la Intendencia se preocupa por la seguridad alimentaria y no se hacen operativos para frenar la piratería, según el intendente de esa ciudad, José Luis Azaf.

La Razón comprobó que existen sitios en El Alto donde se venden láminas al por mayor. Estos lugares están en las cercanías del colegio Juan Capriles. En esta zona funcionaría el emporio creado por El Bandits y algunos de sus colegas.

For export. En el pasado, el mercado negro de la piratería estaba cruzando la frontera peruana, ahora no. En la actualidad, los comercializadores peruanos llegan a Bolivia para llevar los discos compactos y hacerlos pasar hacia su territorio. Al menos, ésa es la modalidad que se impone porque los precios en el país están más económicos.

Según datos recabados por este periódico, la copia de un video más su lámina, en Perú, costaba alrededor de dos bolivianos. Es decir, cuatro centavos más que en el país. Estos centavos de más obligan a algunos vendedores a venir a Bolivia y llevar al por mayor estos productos; deben generar ingresos que incluso costeen su viaje.

Gladiador señala que el mercado pirata está vigente y en constante crecimiento; aunque la intervención del 2 de febrero despertó suspicacias entre los comercializadores. La Policía no tiene, en el futuro inmediato, operativos en el rubro, en tanto que la Fiscalía aún ata cabos antes de volver a actuar. Así, esta película pirata tiene capítulos y un final inciertos.

El precio de cada unidad en el mercado

L os más importantes comercializadores de películas piratas ganan centavos por las láminas vendidas. Así, moneda tras moneda logran conseguir sus ganancias. Por ejemplo, por la venta de 15.000 discos compactos obtienen 4.500 bolivianos de beneficios, tomando en cuenta que ganan 3 centavos por unidad.

Los distribuidores tienen dos opciones de entrega a los minoristas: en primer lugar, se venden películas en cajas (100 unidades vale 70 bolivianos) y, segundo, también se comercializan en bolsas (100 unidades cuesta 3,50 bolivianos).

Los mayoristas pagan 1,60 bolivianos por película más lámina. En el primer caso, cada película costaría 3,02 bolivianos, y en el segundo, 1,88 bolivianos.Quienes venden tres filmes en 10 bolivianos usan discos de mala calidad en bolsas. Los filmes que valen 4 ó 5 bolivianos se comercializan en cajitas.

Blackthorn, la víctima del ilícito

La película Blackthorn (Sin destino) dirigida por el español Mateo Gil y con la actuación y producción nacional fue estrenada en julio de 2011 en España. El filme logró la acogida del público europeo y conquistó cuatro premios Goya en el país ibérico.

Un mes después, el filme fue estrenado en Bolivia. Sin embargo, para entonces la cinta que fue filmada en Uyuni ya era comercializada en su versión pirata.

Existe una razón para explicar la presencia de Blackthorn en el mercado negro: en España empezó a circular el DVD del filme y una copia fue subida al internet; de allí se descargó el primer máster que se copió en Bolivia.

Según Gladiador, un comerciante pirata contactado por La Razón, una vez que el film consiguió premios y cosechó aplausos en el extranjero, entonces hubo demanda por la historia.

Cuando creció la oferta por la película en el mercado negro, entró en escena el cineasta Paolo Agazzi.

Así, el 16 de diciembre de 2011, el productor denunció ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) que su filme era pirateado. Según datos que consiguió La Razón, un equipo de inteligencia hizo seguimiento del caso y se descubrió que uno de los puntos de venta era en la galería Baltazar, ubicada en la calle del mismo nombre, en cercanías del mercado Huyustus.

Una vez que se cerró todo el operativo previo, el 2 de febrero se llevó adelante el exitoso allanamiento y se incautaron los equipos de copiado del filme.

No es la primera vez que en el país se piratean obras bolivianas. El actor de teatro Hugo Pozo explica que sus obras han sido pirateadas hace décadas.

“Desde que se difundían en Radio Televisión Popular, hace unos 20 años”, sostiene.

El actor comenta que sus obras en versión pirata no sólo se difundieron en el país, sino que también se comercializaron en Perú y Argentina, pero con una pésima calidad. “Han grabado de la tele y no les ha salido bien”.

En la calle Tiquina de La Paz, este medio pudo comprobar la comercialización de filmes bolivianos. Sin embargo, éstos no se encuentran en exhibición y hay que hacer un pedido especial ante los vendedores.

Un filme nacional que fue bastante requerido, según tres vendedores de la calle Tiquina, fue La película de Pocholo, que fue estrenada en diciembre de 2010. También existía comercialización de los espectáculos de café concerts que se realizaban en el pasado. Ahora, los controles a estos escenarios evitan esta piratería.

PROHIBICIÓN. En Bolivia está prohibida la comercialización de películas nacionales en el mercado negro, afirma Adolfo Cárdenas, que lideró el operativo del mes pasado en la Huyustus, donde se detuvo a comerciantes que copiaban Blackthorn.

La pesquisa contó con la presencia de la Fiscalía y el allanamiento estuvo enmarcado en el cumplimiento de la ley. La Intendencia de la Alcaldía de La Paz hace controles frecuentes en el mercado nacional para evitar la venta de estos productos. El lugar más habitual donde se hace control es la calle Tiquina, aunque también hay requisas en la Huyustus.

El intendente Mauricio Ruiz indica que este control también se hace en los puestos ambulantes. Allí se incautan los discos compactos de forma inmediata.Estaba previsto que el trabajo de la Policía continúe. Es más, con la detención de las hermanas Poma también se supo de otras personas involucradas. Pero todo este trabajo quedó estancado cuando se removió de sus funciones al teniente coronel Adolfo Cárdenas.

El fiscal que siguió el caso, Jhonny Garnica, prefiere guardar silencio, aunque asegura que se continúa trabajando en el tema. De momento, no hay novedades y la película sigue rodando.

Pornografía, estrenos y nacionales

E xisten tres materiales en discos compactos que están prohibidos. Según un convenio entre el Consejo Nacional del Cine (Conacine) y el sector gremial, está prohibida la venta de películas hasta dos meses después de los estrenos.

También la comercialización de la producción nacional, ya sean películas o productos musicales. La Intendencia impide la comercialización de pornografía o materiales que promueven la pedofilia.

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