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Drogas exclusivas para extranjeros

En el trabajo también se efectuó un relevamiento de lo sucedido con la discoteca Blue House (Casa Azul), situada a un par de cuadras de la plaza del Estudiante.

La Razón

00:00 / 14 de enero de 2013

El turismo de la droga prolifera en la ciudad de La Paz. El 8 de octubre, Informe La Razón publicó un documento en el que puso en evidencia las maneras en que se traficaban sustancias controladas en boliches, discotecas, restaurantes y en hostales donde el público exclusivo venía de fuera de las fronteras.

Durante años, el local emblemático fue la Ruta 36, conocido como el Bar de la Cocaína. En 2009 el periódico inglés The Guardian hizo un reportaje en el que alertaba sobre su existencia. Fue entonces que éste se volvió itinerante: una época abrió sus puertas en la zona de Sopocachi y luego por las inmediaciones de San Pedro. Posteriormente, se consolidó a menos de diez cuadras de la plaza Murillo, en pleno corazón citadino.

Al principio la “Ruta” ganó fama por la publicidad oral de sus clientes y, en el último tiempo, las redes sociales fueron la palestra donde éstos daban consejos sobre cómo llegar e inclusive los precios del estupefaciente que se consumía. A comienzos de octubre este medio ingresó al bar ubicado en la avenida Illimani y realizó una descripción detallada de la movida interna, los taxis que trasladan al público, los guardias privados que cuidan el establecimiento, las trabajadoras y el menú donde estaba la preciada cocaína boliviana.Pesquisas. En el trabajo también se efectuó un relevamiento de lo sucedido con la discoteca Blue House (Casa Azul), situada a un par de cuadras de la plaza del Estudiante. Durante meses, el centro de diversión estaba en la mira de la Policía y de la Alcaldía paceña; su cierre recién sobrevino en agosto del año pasado, cuando se encontró cocaína y marihuana en el recinto, que ofrecía las sustancias a clientes exclusivos, sobre todo extranjeros.

La ruta de las drogas para turistas no concluye allí. Meses atrás, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) vino realizando trabajos de inteligencia para detectar cómo operaba este comercio clandestino, de difícil acceso para los agentes. Se descubrió, por ejemplo, el funcionamiento del restaurante Al Amir, en la calle Murillo de la zona Central, donde además de comida árabe se comercializaban narcóticos ocultos en el mobiliario.

Mientras se hacía el reportaje, la FELCN coronó con éxito otro operativo en un restaurante cercano, involucrado en el mismo ilícito. Entonces, autoridades anunciaron de que estas redadas iban a ser habituales. Más aún, los alojamientos para forasteros (conocidos como hostels) estaban en la mira de la FELCN porque comentarios en redes sociales y averiguaciones de este medio verificaron que desde algunos de estos lugares se podía llamar por teléfono a taxis que trasladaban a visitantes hacia la Ruta 36 y a otros locales de expendio de drogas.

Informe La Razón igualmente develó que hay radiotaxistas que trasladan estupefacientes a domicilio en La Paz y que tienen solamente a extranjeros en su lista de atención; se ubicó a un comprador y se llevó a cabo una descripción de la transacción: cada paquetito de cocaína costaba Bs 100. Otro dato expuesto fue el aumento de los ciudadanos de otros países detenidos en La Paz por vulnerar la Ley 1008 (Ley del Régimen de la Coca y Sustancias Controladas): en 2011 se aprehendió a 16, en tanto que hasta la primera semana de septiembre del año pasado se atrapó a 21; pero ya no había sólo consumidores, sino distribuidores.

Otro fenómeno presentado en la investigación es la venta sin control de dos plantas alucinógenas: achuma y ayahuasca, lo que no está prohibido por una normativa específica. El mercado de Las Brujas, en la calle Linares, es el centro al que recurren extranjeros para acceder a estos productos. En cuanto al cactus de la achuma o wachuma, popularmente conocido como “San Pedro”, se cotizaba entre Bs 10 y Bs 20, aparte de que se podía comprar en polvo y cada paquete (de unos ocho centímetros cuadrados) se cotizaba en Bs 15; y la bolsa venía con una etiqueta en la que se hallaba el número de teléfono celular de una chiflera.

La Ruta 36 dejó de funcionar

Después de la publicación y tras el seguimiento del equipo de investigación de Informe La Razón, se verificó que la Ruta 36 fue cerrada por sus propietarios; aunque es posible que haya cambiado de ubicación. En las aceras cercanas de la avenida Illimani ya no operan los radiotaxis que transportaban a los asiduos consumidores del local y por las noches ya no rondan los guardias privados que lo cuidaban. Ni siquiera está el portero electrónico en la antesala del sitio donde se vendía alcohol y cocaína.Si bien la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) no intervino para el cierre del bar, sí realizó redadas para evitar la comercialización de achuma, una planta alucinógena: organizó decomisos en el mercado de las Brujas de la calle Linares. En la actualidad, y según un nuevo recorrido por los alrededores, no hay puestos en los que se oferte este producto. Además, efectivos antinarcóticos clausuraron otro comedor que vendía estupefacientes en la misma zona y que tenía a extranjeros entre sus clientes.

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