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Fraudes en agencias turísticas y en la web

Ministerio Público devela que hay redes que engañan con paquetes de viajes. Las ‘visas’ Trabajo y Turismo son las modalidades

El procedimiento utilizado por las empresas irregulares

El procedimiento utilizado por las empresas irregulares Fotos: Alejandra Rocabado, José Lavayén, Oswaldo Aguirre y capturas de internet

La Razón (Edición Impresa) / Elisa Medrano

00:00 / 21 de septiembre de 2015

Gustavo, un joven de 22 años, había ahorrado por más de un año para cumplir su sueño de viajar al extranjero. Tenía planificado conocer México y a finales del año pasado acudió a una agencia de viajes y turismo, que le ofreció un paquete a Cancún por $us 1.500, incluidos pasajes, siete días y seis noches de estadía, alojamiento y meriendas.

Como ese precio era menor al que le habían pedido en otras empresas, se animó a depositar la mitad del dinero como adelanto, porque la oferta era únicamente por ese día y lo convencieron para hacer la reserva. No desconfió porque en la pared de la oficina de esa compañía colgaba un registro de funcionamiento otorgado por la Gobernación de La Paz y otro de la Fundación para el Desarrollo Empresarial (Fundempresa). También se exponía un número de registro tributario (NIT) del Servicio de Impuestos Nacionales.

Denuncia. Llegado el momento, según la denuncia presentada en mayo de este año ante la Fiscalía de La Paz, el viaje no se concretó, le dieron largas, le dijeron que la administradora no estaba, que no había espacio, que vuelva. Cansado de peregrinar decidió demandar a la agencia por el delito de estafa, pero después de la denuncia y avanzar en la investigación, abandonó el caso.

“Seguramente sus familiares le dijeron que iba a conseguir el dinero que adelantó. Le han debido decir ‘No te metas’, y desistió de la demanda, se perdió y no ha vuelto a aparecer”, explica el fiscal Juan Rojas, de la Fiscalía de El Alto, a cuyo despacho llegó esta acusación. Como la averiguación quedó a medias, el representante del Ministerio Público no identifica el negocio que supuestamente engañó a Gustavo. No obstante, no es el único caso que llegó a su despacho.

El fiscal atendió una denuncia similar en lo que va del año. Sin embargo, igual que la otra demanda, quedó en nada porque la persona afectada desistió. Pero no son las únicas reclamaciones que fueron interpuestas en la Fiscalía de La Paz. Hay más gente que sufre este tipo de engaños, acotan, por separado, los fiscales Fernando Cabrera y Ramiro Jarandilla. Y aun cuando este tipo de hechos llega a oídos de los representantes del Ministerio Público, las víctimas no siempre formalizan la acusación.

Ese organismo público descubrió que para aparentar legalidad, empresas dedicadas a este ilícito se inscriben en el Servicio Nacional de Registro de Comercio de Bolivia (Senarec), administrado por Fundempresa. También gestionan un NIT ante el Servicio de Impuestos Nacionales, es decir, emiten factura y tramitan ante la Gobernación un permiso de funcionamiento.

“Para demostrar que tienen credibilidad pueden tener toda la documentación, pero la misma no está actualizada, ahí es donde entra la estafa”, precisa Jarandilla y añade que “hay personas que han ofrecido viajes a otro país, pero por los trámites caducados de sus registros y de sus certificaciones, no pueden llegar a concretarlos y se van sumando las personas para estos viajes. Ahí es donde aparecen las víctimas múltiples de determinadas empresas”.

CASOS. También se identificó a compañías que no tienen ningún tipo de permiso para prestar el servicio turístico al exterior. “Hay empresas que no existen, que no están acreditadas legalmente y empiezan a lanzar ofertas”, asegura Rojas.

¿Y cómo operan estas agencias que se dedican a ese negocio y cómo captan a sus clientes? Los fiscales identificaron dos mecanismos: uno denominado “visa Turismo” y  otro “visa Trabajo”. La denominación de Visa a estos paquetes no tiene que ver con el documento que se tramita en las embajadas de algunos países.

A través de la primera modalidad se capta a personas que quieren realizar algún recorrido vacacional. Igual que las empresas que operan legalmente, estas compañías hacen sus ofertas a correos electrónicos, a través de Facebook, anuncios en medios radiales o mediante panfletos entregados en la calle. Estas ofertas se intensifican en vacaciones de invierno y de fin de año.

“En época de vacaciones la gente quiere descansar, salir al aire libre, y lo hace cada año, está acostumbrada, y conforme se le presentan ofertas y el monto que le piden, puede ser víctima”, explica Rojas.

Cuando la persona se contacta con este tipo de empresas, prosigue el fiscal, generalmente reciben la propuesta de comprar un paquete turístico a un costo menor al que cobran otras agencias similares. Solicitan el pago de un adelanto o del total a fin de reservar los cupos requeridos. Y para convencerla le manifiestan que la propuesta está vigente solo por ese día.

Según las indagaciones, una vez que se concreta el pago, el tiempo pasa sin que el viaje se concrete. Y la persona se da cuenta del engaño porque la firma a la que compró el plan turístico traslada la fecha del viaje a otra de manera reiterada. “Dicen que por esta razón u otras no se va a poder hacer estos viajes, o porque se ha presentado tal situación”, menciona Rojas.

Al sentirse estafada, la persona interpone una denuncia en la Fiscalía, como ocurrió con Gustavo, pero la mayoría, afirma este representante del Ministerio Público, se cansa de reclamar y no hace nada.

En otros casos, menciona su colega Cabrera, el desplazamiento, que generalmente es a Miami (Estados Unidos), a las Islas Varadero (Venezuela), a Cancún (México) o a La Habana (Cuba),  se realiza, pero los viajeros son abandonados en el exterior. Explica que la agencia vende un paquete que incluye un crucero, pero cuando la o las personas llegan al destino, se dan “cuenta que no había un tour, ninguna travesía por el mar y tienen que volver al país”.

Pero también, según el viceministro de Turismo, Ernesto Rossell, hay casos en los que la persona paga por un servicio que no recibe y se siente engañada. Es decir, le ofrecieron un hotel de cinco estrellas y llegado el momento el alojamiento es pésimo y piden la devolución de su dinero. También ocurre que un turista compra un viaje en crucero para el que necesitaba visa y, en su momento, la empresa no le comunicó que debía realizar ese trámite. “En cada caso hay que ver y analizar si realmente es estafa, o hay un malentendido”.

Pero en los casos en los que sí hay un presunto fraude, la gente afectada no interpone una denuncia o desiste de proseguir un proceso luego de instaurarlo.

El fiscal Rojas explica que ello se debe a que detrás de este tipo de hechos están redes sistemáticamente organizadas. “Por lo menos tengo conocimiento de dos empresas. Eso me ha llegado conforme a las investigaciones y a algunas víctimas que en algún momento se han constituido (...), hasta se podría decir que son organizaciones criminales, son mafias que tienen contacto con diferente gente de peso”.

Menciona que aquéllas tienen estructurados equipos jurídicos para evadir eventuales procesos en la Justicia. “Ellos ya tienen sus contactos y saben cómo salir”. Y por ello expresa su temor, “porque esta gente, quién sabe, nos podría hacer desaparecer; no obstante, nuestra función es llegar hasta lo último”. Las víctimas desisten de continuar la demanda, asegura el fiscal, porque son amenazadas. “Deben decir, supongo: ‘ya, ni modo, se ha perdido (el dinero, pero) trabajando voy a volver a tener’”.

Empleos. Agencias de viajes y turismo que operan legalmente tomaron conocimiento de este tipo de hechos a través de denuncias en los medios de comunicación. El gerente general de la Asociación Boliviana de Agencias de Viajes y Turismo (ABAVYT), Carlos Marín, explica que cuando conocen estos casos los toman en cuenta para concientizar a sus asociados, a fin de que no incurran en ese tipo de engaños, ya que pueden ser desafiliados.

“Nuestros asociados, por un principio serio de imagen, de empresa, jamás darían un paquete que no ofertan. Incurren en esta clase de cosas algunas agencias de viajes u operadoras que son informales. Lamentablemente, a las autoridades de turno no les abastecen sus recursos humanos y técnicos para hacer un control constante”.

Entretanto, el fiscal Cabrera informa que a través de la “visa Trabajo”, que es la segunda modalidad de engaño, se capta a personas que quieren conseguir empleo en el extranjero, principalmente en Brasil, Argentina y últimamente Chile. Agencias de viajes y turismo venden paquetes para hacer llegar al interesado al destino que eligió.

Cabrera sostiene que estas compañías ofrecen a la persona la posibilidad de encontrar un trabajo en alguno de esos países, donde supuestamente tienen un contacto. “Entonces (la empresa) coacciona a la víctima y le manifiesta que hay un trabajo allá, pero que para el contacto que lo va a recibir necesita un monto de dinero. Así, la persona necesitada se presta a ello”.

En este tipo de casos, la Fiscalía incluso sospecha de tráfico de personas. “Está disfrazada esta figura. Yo por lo menos eso he detectado. Es toda una mafia que actúa en esto. Así como en el delito de narcotráfico hay peces gordos, similar a ello se da en este otro tipo de delitos”, indica Rojas.

Su colega Ramiro Jarandilla señala que la gente que cae en este tipo de engaños es la que necesita salir del país porque no tiene trabajo, pero, además, el viaje de forma regular es más complicado. A ello se suma que los precios que les ofertan para hacer la travesía no son tan elevados. “Cuando llega el momento de hacer la remisión de estas personas a otros países, ésta nunca se da y los viajes no se materializan”.

Al respecto, Marín afirma que su organización tomó conocimiento de este tipo de casos a través de denuncias en medios de comunicación. Uno de ellos corresponde a la ciudad de Cochabamba, pero aclara que no son asociados suyos.

Y si bien hay empresas que tienen oficinas y se dedican a este tipo de ilícitos, también hay compañías que operan a través de internet y que, en la mayoría de los casos, no están acreditadas en el país.

Informe La Razón se contactó con tres agencias de viajes del exterior, cuyos operadores aseguran estar establecidos en Miami, Estados Unidos. Éstas ponen a disposición viajes promocionales para cuatro personas. El traslado a Orlando, Miami, en Estados Unidos cuesta $us 350, por siete días y seis noches; a Punta Cana, en República Dominicana, $us 450, seis días y cinco noches; a Cancún, en México, $us 650, cinco días y cuatro noches, entre otros destinos.

En todos los casos, las ofertas no incluyen el pasaje en avión, pero sí la alimentación (desayuno, almuerzo y cena), alojamiento y transporte. Tras explicar su oferta, el operador dice: “La promoción es solo por hoy”. El representante de otra empresa asegura: “Nuestro consorcio ha diseñado esta oferta con todas las ventajas y todas las garantías solo para que se tome en este instante, porque son cupos limitados”. Una tercera apunta: “Toda esta propuesta se la puedo dar ahora, en este momento”. Y para garantizar el viaje se sugiere pagar un anticipo. “Puede reservar con un adelanto, así congela el cupo”.

Contacto. En el primer contacto, estos operadores también solicitan al potencial cliente los primeros seis dígitos de la tarjeta de crédito. Pero hay más, el interesado recibe llamadas, desde Miami, en reiteradas ocasiones y durante varios días para que se anime a adquirir el paquete, que sigue siendo el mismo ofertado en el primer contacto.

El fiscal Jarandilla indica que es más fácil que las personas que buscan un viaje sean estafadas por esta vía. “Todo anuncio por internet debe tener una duda razonable, porque nuestra legislación todavía no regula las formalidades que tendrían que cumplir todas estas empresas antes de anunciar viajes al exterior”.

El viceministro de Defensa de los Derechos del Usuario y Consumidor, Dante Justiniano, expresa que empresas que operan en línea no dan ninguna garantía por los servicios que dicen ofertar. “No se deposita el dinero en una cuenta específica, que permita luego a la persona hacer una denuncia, no es una cuenta que tiene un nombre, sino simplemente un número”.

A criterio de la autoridad, las compañías multinacionales responsables tienen sucursales en los países donde operan, lo que demuestra su grado de credibilidad. “Muchas veces se juega con fechas, con números, te lanzan una oferta y obviamente en los hechos no pueden cumplirla”.

En internet hay foros en los que la gente de países vecinos denuncia que este tipo de propuestas son engañosas. En esos espacios se menciona a algunas de las firmas contactadas por Informe La Razón. Las personas que comparten sus experiencias, desde 2012, aseguran que compraron el paquete y nunca viajaron, o que sí lo hicieron, pero llegó a costarles más de lo debido porque había gastos que no estaban consignados. En la infografía se ofrecen los datos de las páginas en las que se realizan las acusaciones.

Si bien hay quejas contra empresas que operan vía internet, el viceministro de Turismo, Ernesto Rossell, manifiesta que no necesariamente se debe desconfiar del servicio que se ofrece en la red, ya que los consorcios que hacen promociones administran grandes volúmenes de clientes, lo que les permite dar paquetes más económicos.

La sociedad boliviana es desconfiada, señala, porque no está acostumbrada al uso de las tarjetas de crédito. “En otros países es la moneda diaria; te doy mi tarjeta y pagas con tarjeta de crédito, no de débito, pero aquí no. La gente dice ‘¿por qué me están pidiendo?’. Hay tanta susceptibilidad por estafas de tarjetas de crédito, que el banco te dice: asegúrese, regístrese y avíseme”.

Esa desconfianza se acrecienta, añade, porque en el país no hay una normativa que regule la firma y el comercio electrónico. Tanto Rossell como Justiniano aseguran que el Gobierno trabaja en una propuesta.

El segundo precisa que con esta norma se regulará aspectos básicos para identificar a quienes ofertan esos servicios a través de la red, así como sus direcciones y domicilios legales. A las compañías que operan en el ámbito nacional se les pedirá que se registren.

Para que las personas no sean estafadas por las ofertas que se hacen vía internet, el fiscal Rojas recomienda buscar los antecedentes de la firma en la misma red y comparar los precios con otras. La autoridad de Turismo también sugiere verificar dónde es la sede de la firma y pedir mayor información a la embajada del país al que se quiere viajar.

Su colega Justiniano menciona que se debe averiguar qué garantías ofrecen esas compañías. “Hay empresas que al contar con toda la infraestructura sí hacen un descuento considerable para que un ciudadano haga turismo”. En tanto, el celular sigue recibiendo las llamadas desde Miami, en las que se insta a comprar el paquete ofrecido a precios increíbles.

EL REPORTAJE COMPLETO EN LA EDICIÓN ESPECIAL DE INFORME LA RAZÓN, QUE CIRCULA ESTE LUNES 21 DE SEPTIEMBRE JUNTO A NUESTRA EDICIÓN IMPRESA.

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