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Mercado negro de colmillos

El jaguar boliviano está en peligro porque es objeto de tráfico ilegal. Sus colmillos son enviados a China. Hay siete casos

El jaguar

El jaguar Fotos: Luis Salazar, José Lavayén, Ecobol, Archivo La Razón e internet

La Razón (Edición Impresa) / Marilyn Choque

00:00 / 20 de abril de 2015

El jaguar es el felino más grande de América y Bolivia. Espera el crepúsculo para salir como una sombra de su guarida, trepa árboles, es un excelente nadador y posee colmillos poderosos con los que puede atravesar hasta el caparazón de una tortuga o el cráneo de sus presas; empero, hoy, ninguna de esas cualidades naturales le sirven frente a traficantes que acopian y ofertan sus colmillos y pieles en mercados del continente asiático.

El otorongo, yaguareté, tigre o pintado, como también se conoce a la Panthera onca (nombre científico) es considerado un “verdadero sabio y protector” por los pueblos amazónicos. Cada 21 de diciembre y durante cinco días, los indígenas se internan al bosque en busca del “espíritu del jaguar”, con el que pueden predecir el futuro, según sus creencias.

No obstante, existen otros pobladores que, pagados por traficantes, salen en su búsqueda para cazarlo y obtener sus colmillos para enviarlos desde Beni a Santa Cruz y La Paz, para luego, a través de Correos de Bolivia (Ecobol), trasladarlos hasta China.

El jaguar boliviano que habita en los bosques de Pando, Beni, Santa Cruz, La Paz, Cochabamba, Chuquisaca y Tarija está en situación “vulnerable” y podría pasar al nivel de “peligro” debido a su caza y el tráfico de sus colmillos.

El imponente felino está protegido por el Decreto Supremo 25458, del 8 de marzo de 1997, que declara la veda general e indefinida contra el acoso, la captura, el acopio y acondicionamiento de animales silvestres y colecta de plantas silvestres y sus productos derivados como cueros, pieles y otros.

Sin embargo, hasta la fecha se investigan siete casos de esta actividad ilegal. Entre los implicados, seis son de nacionalidad china y el restante es un ciudadano oriundo de Cochabamba, pero el destino común de los colmillos es China, según datos oficiales de la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas (DGBAP), dependiente del Ministerio de Medio Ambiente y Aguas, proporcionados a Informe La Razón.

“Matar al guardián del bosque es un delito”, afirma Alayda Humaday, nativa del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

Por tal motivo, la Policía Forestal y Preservación del Medio Ambiente (Pofoma) y el fiscal de Materia de la División Económicos Financieros y de Medio Ambiente de La Paz, Edwin Sarmiento, y su colega de Rurrenabaque José Rioja están tras las pistas de las personas que desde agosto de 2014 han tratado de enviar colmillos de jaguar a China.

La tenencia, manejo y tráfico ilegal de especies de la biodiversidad tienen sanción penal, según el artículo 383 de la Constitución Política de Bolivia.

INVOLUCRADO. Yan Yixing es el primer ciudadano chino identificado que fue detenido en flagrancia. A las 08.30 del 8 de diciembre de 2014, efectivos de la Policía, el fiscal Rioja y dos funcionarios de la DGBAP registraron su casa en Rurrenabaque (Beni).

En el lugar encontraron pieles de víbora, cuernos de ciervo, huesos de animales silvestres, dos cabezas del felino disecadas y una computadora con fotos de colmillos de jaguar mimetizados en latas de chocolate. Las imágenes muestran caninos artísticamente tratados como piezas de joyas, mezclados con oro y algunos decorados con piedras. Además, fueron hallados Bs 10. 800.

También se encontró el registro de llamadas telefónicas realizadas a Radio Eco del municipio de Reyes (Beni). El asiático pagaba Bs 20 por el pase diario de un anuncio en el que ofrecía $us 100 a cambio de colmillos de jaguar.

“Lo que estaba fuera de mi casa era basura, lo tenía hace tiempo y decidí sacar para botarla. Yo no como carne de tigre”, declaró Yixing, cuando se encontraba tras las rejas de la cárcel de Rurrenabaque, acusado por el delito de Destrucción o Deterioro de Bienes del Estado y Riqueza Natural.

También fue detenida la concubina del ciudadano chino, Marisol Y., y Víctor D.C. (dueño del domicilio que alquilaba Yixing), quien es acusado de contactar a gente local para cazar los jaguares y obtener los colmillos, según el informe de la DGBAP. El caso está siendo investigado por el fiscal José Rioja.

Tras la aprehensión de estas personas, la Dirección de Biodiversidad interpuso otra denuncia penal contra Radio Eco por cometer apología del delito contra la biodiversidad boliviana.

Luego de permanecer en prisión durante más de un mes, Yixing fue liberado con medidas sustitutivas. Hoy pasea por las calles de Rurrenabaque y se dedica a la comercialización de pescado.

“Se buscan pruebas para demostrar que Yixing cometió delitos contra el medio ambiente”, manifiesta el abogado experto en normas de vida silvestre de la DGBAP, Rodrigo Herrera. Indica que por el momento se espera el juicio oral en el que se pedirá la pena máxima para este ciudadano, establecida en el artículo 223 del Código Penal (Destrucción o deterioro de bienes del Estado y la riqueza nacional): El que destruyere, deteriorare, sustrajere o exportare un bien perteneciente al dominio público, una fuente de riqueza, monumentos u objetos del patrimonio arqueológico, histórico o artístico nacional, incurrirá en privación de libertad de uno (1) a seis (6) años.

IMPLICADOS. Hay otros seis casos de tráfico de colmillos. El informe de la DGBAP detalla que también se investiga al ciudadano chino Jun B. H., porque pretendió enviar en dos oportunidades paquetes con colmillos de jaguar, uno con 29 y otro con 76 piezas. Fueron un total de 105 unidades que quiso remitir con destino a China, lo que significa que para obtener esas piezas se dio muerte a al menos 26 animales de esa especie. La denuncia es investigada por el fiscal Edwin Sarmiento.

Ron H. Y. es otro ciudadano asiático que dejó en Ecobol una encomienda que contenía 24 colmillos de seis felinos silvestres. El caso se encuentra en investigación preliminar, en el Juzgado 4° de Instrucción Cautelar.

El chino Li D. J. también pretendió burlar la seguridad del aeropuerto de El Alto al enviar un paquete de nueve colmillos de jaguar, obtenidos de dos otorongos. En este caso hay el registro de un memorial de medidas sustitutivas. 

Asimismo, se calcula que murieron otros dos tigres para que Zhenghe X. envíe siete caninos a su país, China. La DGBAP formalizó la denuncia, el 15 de agosto de 2014.

Otras dos piezas camufladas en una lata de chocolates, envueltas con papel estañado, como si fueran golosinas, fueron interceptadas el 11 de febrero de este año por los inspectores de Seguridad Postal de Ecobol. El remitente del paquete es Chaomeng H. El caso está bajo investigación del fiscal Sarmiento.

El mismo representante del Ministerio Público está a cargo del hecho registrado el 19 de febrero de este año, cuando se descubrieron, mimetizados en el cuello de un oso de peluche, otros 19 colmillos. El boliviano Erick V. trató de enviar el paquete desde Cochabamba con destino a China.

En la mayoría de los casos, los comerciantes de piezas de jaguar intentaron utilizar la empresa nacional de correos. “Cuando vi, por primera vez, un envío con destino a China que contenía 76 colmillos de jaguar, quedé sorprendido”, rememora el inspector de Seguridad Postal de Ecobol, Miguel Fernández, de 45 años de edad.

“Durante 20 años de trabajo en correos vi de todo. Hemos descubierto el envío del cuero de jaguar que medía dos metros y que incluso se veían los orificios de las balas que lo habían victimado. También vi caballitos de mar, tarántulas, insectos, mariposas y momias traídas del Perú, todo con destino a China”, declara el funcionario a Informe La Razón.

La mayoría de las piezas son escondidas en medio de ropa para dormir, en sobres de carta, en bolsas de yute, en cajas de cartón y otros envases, asegura la encargada de Seguridad Postal de Ecobol, Vilma Pérez. Cuando se identificaron estos casos se informó de inmediato a Pofoma y a la DGBAP para el inicio de las investigaciones. “Necesariamente los están matando (a los jaguares) para sacar sus colmillos, pero ¿con qué finalidad?”, se pregunta Pérez.

MOTIVOS. Bigotes, garras, ojos, grasa, pene, testículos, bilis, dientes e incluso los huesos de jaguar son apreciados por la medicina tradicional china, explica Daniel Manzaneda, especialista en el manejo sostenible del medio ambiente y coordinador del Foro Boliviano Sobre el Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade), en Rurrenabaque.

El abogado señala que en la cultura china existe la creencia de que las partes del tigre y su mítico poder tienen propiedades medicinales para curar la artritis, energizar el cuerpo e incrementan la potencia sexual masculina.  Estas supersticiones ponen en peligro de extinción a los tigres por lo que solo quedan 3.200 de este felino en estado salvaje en el sur de China, dice el coordinador de Fobomade.

“Debido a la disminución de los felinos en Asia, la demanda se ha trasladado a otros países como el nuestro, donde aún existen tigres u otros felinos similares, apreciados por la medicina tradicional china”, remarca el experto.

Informe La Razón entrevistó a Han Jiang, jefe de Sección Política de la Embajada de China, para conocer su posición ante estas apreciaciones. “Esto ocurría entre los siglos XVIII y XIX, ahora los tigres son protegidos por todas las autoridades”, afirma el diplomático. Indica que en su país habían personas que tenían creencias de que partes de los tigres curaban algunas dolencias, pero “ahora todos los animales en riesgo de extinción son muy protegidos”, asegura.

El agregado cultural, Liu Hebao, añade que “la gente que vivía en las montañas en China tenía estas creencias”. Detalla que ahora las personas pueden ver a los tigres en los zoológicos y en los bosques salvajes. “Para nosotros el tigre significa majestuosidad y ferocidad”.

Manzaneda insiste en su hipótesis y alerta de mayores peligros. “Son los chinos los que están incentivando a la gente de escasos recursos a matar a nuestros jaguares”. Explica que este ilícito, al parecer, está relacionado con la llegada, desde hace un año de siete empresas chinas que ejecutan proyectos públicos prioritarios para Bolivia que operan cerca de áreas naturales. “Esto implica la llegada de gran cantidad de ciudadanos chinos que no solo demandan productos de animales silvestres, sino que son potenciales comercializadores”.

Los funcionarios de la legación china señalaron no estar autorizados para opinar sobre esta denuncia.

Sobre la actuación de los pobladores de las zonas donde hay jaguares y su supuesto apoyo a los traficantes, Alayda Humada, indígena del TIPNIS (Beni-Moxos y Cochabamba-Chapare), sostiene que respetan al felino. “No solo porque es grande, fuerte y carnívoro, sino porque echa a los avasalladores”.

EL REPORTAJE COMPLETO EN LA EDICIÓN ESPECIAL DE INFORME LA RAZÓN, QUE CIRCULA ESTE LUNES 20 DE ABRIL JUNTO A NUESTRA EDICIÓN IMPRESA.

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