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Miles de gremiales perderían sus trabajos sin la piratería

A la hora de hablar de falta de control a la piratería, los dardos apuntan a las intendencias municipales. La principal autoridad de esta dependencia en la Alcaldía de La Paz, Mauricio Ruiz, explica que ésta hace lo posible por frenar la proliferación de productos “truchos”, aunque no está específicamente entre sus atribuciones. Aclara que la lucha implica una tarea que debe ser asumida por diversas instituciones estatales y calcula que se puede erradicar la piratería de las calles tras una década de constante control.

Mauricio Ruiz

Mauricio Ruiz

La Razón

00:00 / 23 de abril de 2012

— ¿Qué puede hacer su institución para luchar contra la piratería?

— Cuando hablamos de piratería, hablamos de la falsificación de un artículo original. Esto derivaría, para nosotros, en el control de productos adulterados o falsificados. Por ejemplo, en bebidas alcohólicas, la copia de un licor original es decomisada y retirada del mercado. Pero hay otras mercancías piratas o falsas, por ejemplo los CD o DVD, que pueden tener películas de estreno nacionales; en mérito a acuerdos con las federaciones de comerciantes y el Consejo Nacional del Cine, participamos en la incautación de este material.

Sobre los libros piratas, se hace un control en base al registro de derechos de autor en Bolivia; se hacen operativos de inspección a solicitud de los afectados. Pero no olvidemos que la Intendencia es la unidad de defensa del consumidor y control de sanidad alimentaria y control de alimentos y bebidas; las demás acciones son inherentes (como el control de la piratería) y no son razón de ser de la misma unidad.

— ¿Qué papel tiene el Estado en la lucha contra la falsificación de productos?

— En todo caso, el Estado cuenta con instancias y recursos para coadyuvar con esta labor porque es una responsabilidad compartida. Sin embargo, se nota muy poca intervención de estas instancias en este tipo de controles, porque se da a entender que deberán ser sólo los gobiernos municipales los que hagan esto, cuando la normativa nacional señala que hay otras instancias que deben realizar estas fiscalizaciones.

Se deben hacer controles de oficio, ni siquiera a solicitud de las partes afectadas, y deberán ser coordinados con las intendencias. Pero esta coordinación es casi nula, a excepción de algunas empresas o asociaciones privadas, empero, las instancias gubernamentales brillan por su ausencia. El Estado debe trabajar al respecto y eso se encuentra establecido en el Código Penal.

— Así como está el mercado negro en la urbe de La Paz, ¿sería utópico pensar en tener calles sin productos piratas?

— Si no tendríamos nada pirata en La Paz, tendríamos unos 10 mil gremiales sin fuentes de trabajo en la ciudad y también hay que ver el tema social. Sabemos que hay gente que se ha visto obligada (a ingresar a este trabajo ilícito) ante la falta de la reinserción laboral. Por eso, ésta ha buscado una fuente de vida y se dedica a la comercialización de estos productos, que no es lo adecuado. O sea, (eliminando la piratería) tendríamos un alto número de desocupados y mucho menos poder de adquisición.

Por ejemplo, acceder a un libro original cuesta alrededor de 100 bolivianos para arriba y un padre de familia puede comprar a 20 bolivianos la versión pirata; hablamos de una rebaja sustancial. También hay que hacer un análisis de la realidad económica de la población boliviana que adquiere estos artículos, no por estar en complicidad con el ilícito, sino porque la población no puede adquirir un producto original y esto se puede constatar en varios rubros. Otro ejemplo, una película original que llega del extranjero cuesta alrededor de 20 dólares, cuando una pirata se puede comprar a 5 bolivianos; la diferencia es abismal.

Hay factores que obligan a la población a recurrir a un producto pirata. Lo fundamental son los costos, el nivel de vida que tenemos es muy bajo y el ingreso per cápita es el más bajo de la región después de Haití y Cuba.

— Entonces es utópico tener calles sin productos piratas.

— Tendremos que tomar las medidas necesarias si queremos convertir en realidad esta utopía y esto se puede lograr, pero es una medida a largo plazo. Hablamos de, por lo menos, diez años de intervención muy constante, pero también deben      crearse fuentes de trabajo para los gremiales. Hay que mejorar los niveles de ingresos del padre de familia, a quien le piden comprar (un libro de matemáticas, álgebra o aritmética de) Baldor original que llega a 250 bolivianos y la copia está a 60 bolivianos.

Teniendo esa intervención, entonces podemos hablar de que la piratería sería controlada en el territorio nacional.

— ¿Está justificando la piratería?

— No, en ningún momento, pero estoy aclarando que existen factores que no están analizados y sólo se ve el hecho y no se ve la causa. Se dice “si es pirata es ilegal y qué hace la Alcaldía y qué hace el Gobierno”. Pero, hay que ver por qué razón hay este producto ilegal en el mercado. No justifico la piratería y no es una actitud que pueda ser apoyada; sin embargo, también hay otros factores que deben ser analizados.

Perfil

Nombre: Mauricio Ruiz

Nació: En La Paz

Edad: 35 años

Profesión: Abogado

Cargo: Intendente Municipal de la ciudad de La Paz. Ocupó el cargo en septiembre de 2010; pero antes asumió este rol de forma interina.

Familiar

El Intendente paceño se define a sí mismo como un ‘buen amigo y apasionado por su familia’. Obtuvo su título de abogado en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Se declara hincha de The Strongest y practica deporte de manera amateur. Afirma que no pasa ni un fin de semana sin salir con su familia, claro, ‘cuando el trabajo me permite’.

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