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Para el Ministerio Público, el caso Clavijo aún no está cerrado

El fiscal Harold Jarandilla aclara que el proceso sigue su curso y que en seis meses se sabrá qué pasará con las dos personas acusadas de encubrir a Clavijo: el cabo-yatiri Víctor Foronda y Arturo Clavijo, tío del prófugo.

El comandante Alberto Aracena observa la cruz colocada en el sitio donde se halló el supuesto cuerpo de Jorge Clavijo.

El comandante Alberto Aracena observa la cruz colocada en el sitio donde se halló el supuesto cuerpo de Jorge Clavijo.

La Razón

00:00 / 25 de marzo de 2013

La tarde del martes 12 de febrero, Jorge Clavijo llamó dos veces desde la zona alteña de Villa Adela al celular de Víctor Foronda, cabo y yatiri de la Policía. Hablaron durante un minuto y 23 segundos, las dos ocasiones. El prófugo le contó que la noche anterior él estaba borracho y que fue “golpeado con un palo” hasta que perdió el conocimiento. Al despertar vio a su esposa, Hanalí Huaycho, ensangrentada junto a él. La abrazó y escapó. Más aún, le pidió a Foronda que encienda velas a su nombre, para que solucione su problema.

Foronda fue una pieza clave para la investigación policial. Después de explicar las charlas que mantuvo con Clavijo, él ayudó a los agentes de Inteligencia a planificar la búsqueda. Se hizo guiar con una “ñatita” que tiene en su consultorio espiritista. Según él, el cráneo le dijo que Clavijo se ocultaba por Pampahasi. Y, por ello, se desplegó un contingente verde olivo por esa zona paceña. “Lastimosamente somos muy paganos”, explica el fiscal asignado al caso, Harold Jarandilla.

En Pampahasi no se halló a Clavijo. Foronda también informó que el entonces teniente le dijo que llamaba desde la localidad de Patacamaya, pero aseguró que no le creía. Y al final, el cabo también se atribuyó haber dado las pistas para hallar en los Yungas el auto en que escapó el policía.

No obstante, la Fiscalía tiene motivos para creer que Foronda se vio personalmente con Clavijo. Esto se deduce por los movimientos que hizo el cabo aquel martes 12 cuando estaba trabajando en el Distrito Policial 5 de El Alto. Ese día alegó que debía llevar comida a sus hijos, empero, se desplazó por sectores lejanos a su hogar, de acuerdo con el rastreo y la ubicación de sus llamadas telefónicas.

Él es el primer sindicado de encubrimiento. Pero no es el único. Tras el asesinato, la Policía ubicó a Arturo Clavijo, tío de Jorge. Pero éste se presentó como padre del acusado. ¿Por qué? Jarandilla plantea que, tal vez, porque la ley impide que un progenitor declare contra su hijo. El fiscal relata que cuando Arturo recibió la noticia de lo que hizo su sobrino, estaba bastante tranquilo. “No se inmutó, no preguntó por nada”. Otra fiscal fue hasta su casa, en el barrio de Següencoma, y halló cajones abiertos y señales de que alguien había estado por allí.

La duda creció cuando el tío y el primo de Clavijo negaron haber visto a su familiar en los últimos tres meses. Aunque una foto tomada junto al policía el viernes 8 de febrero, en la comunidad paceña de Italaque, los puso contra la pared y, entonces, las autoridades se enteraron de que Arturo no era el padre biológico. Los sospechosos de encubrimiento arguyeron que la fiesta fue en un lugar amplio, con mucha gente. La Fiscalía no les creyó.

Tras el descubrimiento del supuesto cadáver de Clavijo, el 4 de marzo, Foronda está con detención domiciliaria, pero puede ir a su trabajo en el Distrito Policial, mientras que el tío está libre. No obstante, Jarandilla asegura que el caso continúa abierto, que el “proceso sigue su curso” y que Arturo Clavijo sigue siendo investigado. El fiscal remarca que hay seis meses para definir la suerte de estas personas.

Paralelamente, se espera los resultados del nuevo análisis de ADN al cuerpo encontrado en los Yungas, enviado por la familia de Huaycho a España. ¿Y qué pasa si éstos dan negativo? “Rodarán muchas cabezas, empezando de las nuestras”, subraya una fuente que investiga el caso.

El corte de un poliducto abre otra pregunta

E l supuesto cuerpo de Jorge Clavijo fue encontrado por un comunario de La Calzada, en los Yungas, después de que su cocal quedó sin agua porque alguien había cortado el poliducto que alimenta con el líquido a sus cultivos. La hipótesis señala que el exteniente hizo esto para saciar su sed. La pregunta es: si los exámenes forenses al cadáver señalan que Clavijo se suicidó entre el 12 y el 19 de febrero, cómo es posible que recién el 4 de marzo se haya descubierto lo del poliducto. Es otro misterio más en el caso Clavijo.

El Ministerio de Gobierno ha dado por cerrado el caso, por los análisis que ratifican que los restos hallados el 4 de marzo son del expolicía. Pero el fiscal Harold Jarandilla aclara que las pesquisas siguen. “Todas las pruebas indican que el cuerpo es de Clavijo; pero, bajo el principio de igualdad procesal, así como el Instituto de Investigaciones Forenses y la Academia de Policías tuvieron tiempo para sus peritajes, lo mismo pasará con la familia Huaycho para que presente pericias. En función a estos elementos veremos qué se hace”.

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