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Odontólogos y cirujanos son los más requeridos

Pacientes de Europa, de Estados Unidos, de Sudamérica, llegan al país por los tarifarios

La Razón

00:00 / 15 de julio de 2013

La otra cara de la emigración de bolivianos para recibir tratamiento médico en otros países es la inmigración de extranjeros que son atraídos por algunos servicios de calidad ofrecidos por especialistas locales y por el bajo costo en relación con el tarifario en sus naciones. Autoridades y galenos entrevistados por Informe La Razón resaltan dos rubros que han convertido a Bolivia en destino de pacientes internacionales: las cirugías plásticas y la odontología, que son demandadas por clientes de Estados Unidos, Europa, Canadá, México, China y de países sudamericanos, especialmente.

El presidente del Colegio Médico de La Paz, Luis Larrea, señala que cada vez es más común que europeos y estadounidenses o compatriotas que radican en los países de estos ciudadanos, lleguen a territorio boliviano de vacaciones y también aprovechen para someterse a un tratamiento dental completo. “El motivo es que aquí gastan la cuarta parte de lo que invertirían en el lugar donde viven”. Esto es ratificado por los presidentes de los colegios de Odontólogos de Cochabamba y de La Paz, que atribuyen esta preferencia a la efectividad con la que sus colegas implementan las intervenciones, fama que ha traspasado las fronteras nacionales.

“La diferencia con los pacientes bolivianos que atendemos normalmente es que los que vienen de afuera se hacen un tratamiento general que se prolonga, mínimamente, durante una semana. En cambio los connacionales, la mayoría de veces, solamente acuden a nuestros consultorios para una consulta por emergencia o para la curación de una o dos piezas dentales”, comenta Alberto Sanabria, líder de la entidad departamental cochabambina. Las cotizaciones son baratas si se las compara con las que rigen en países del Viejo Continente, cuenta Mauge de La Torre, boliviana que radica en Suiza.

La compatriota vive junto a su familia más de 15 años en suelo europeo y durante sus visitas a su tierra natal no desaprovechó la oportunidad para requerir servicios de odontología, por la calidad y los precios. Cuenta que un tratamiento de conductos para salvar una pieza dental que está muy dañada, vale desde $us 600 en Suiza, mientras que en Bolivia se cotiza entre Bs 200 y Bs 300. “En Europa, se accede a un implante de muela desde 1.000 dólares y a una limpieza profunda, desde 200 dólares”. Sanabria informa que los especialistas bolivianos cobran entre Bs 500 y Bs 600 (menos de $us 100), respectivamente, por este par de servicios.

El galeno aclara que no existen estadísticas oficiales sobre esta inmigración, pero que se apoya en su experiencia y comentarios de sus colegas para afirmar que la mayor parte de los extranjeros que arriba para un tratamiento odontológico es de Estados Unidos y Europa, especialmente España. Aclara que no se ha hecho una comparación de la diferencia de costos entre Bolivia y otras naciones, y que cada caso es diferente. “El tratamiento completo varía, se hacen exámenes y según los resultados se aplican las restauraciones en toda la boca; una persona puede necesitar hasta 20 de ellas, por lo que es muy difícil promediar tarifarios”.

Estética. Similar opinión tiene el presidente de la filial de odontólogos en La Paz, Rubén Pinell, quien sostiene que en su consultorio de la zona Central de la ciudad paceña recibe entre dos y cinco forasteros al mes, la mayoría estadounidenses y europeos. Informa que la temporada de alta demanda es entre noviembre y enero, cuando los extranjeros llegan al territorio nacional para disfrutar de vacaciones. Por ello, dicen las fuentes, hay odontólogos que cambian sus precios en esta época, por la ley de la oferta y la demanda; aunque los entrevistados remarcan que se someten a la escala oficial de honorarios.

Este boom ha llevado al nacimiento de un nuevo negocio: el “turismo dental”. El representante de la Red Salud, que opera desde Santa Cruz, admite que su empresa se dio cuenta de este nicho de mercado generado por el interés de pacientes del exterior que arriban a Bolivia. Por ello, junto a una agencia de viajes local, se ofrecen paquetes que incluyen paseos por los atractivos del país y, paralelamente, revisiones o intervenciones con dentistas certificados. El ejecutivo asevera que la iniciativa ha tenido buenos resultados por la menor inversión que realizan los visitantes para estos tratamientos.

Otro rubro que atrae a los extranjeros es el de las cirugías plásticas. Personas de Europa (léase Irlanda, Inglaterra, Bélgica, Francia, España e Italia), Canadá, Estados Unidos, México, China y de naciones sudamericanas como Argentina, Brasil, Perú, Venezuela y Chile aterrizan en Bolivia para someterse a operaciones estéticas. Los expertos de La Paz son famosos por las rinoplastias o cirugías que resuelven las deformaciones de la nariz, mientras que los de Cochabamba y, sobre todo, de Santa Cruz se han vuelto populares por estas intervenciones más otras destinadas a esculpir los cuerpos o para aumentar los senos y glúteos entre las mujeres.

Según presidentes departamentales de la Sociedad Boliviana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva, los especialistas locales cobran incluso diez veces menos que colegas de otros países. Por ejemplo, en Estados Unidos, una persona puede acceder a una nariz “perfecta” por $us 8.000 y a una lipoescultura o liposucción, por $us 10.000; cuando en Santa Cruz y Cochabamba, las mismas intervenciones valen entre $us 900 y 1.200, y $us 1.300 y 1.400, respectivamente. Más aún, el aumento de glúteos con prótesis se cotiza en $us 9.900 en Europa, cuando en las dos ciudades bolivianas cuesta $us 2.000 (revisar la infografía de la página anterior).

Turismo. No obstante, el rubro no está exento de la oferta y la demanda, o sea, no existe un tarifario acordado entre los cirujanos. La clave de los bajos precios está en que el equipo que participa en las intervenciones gana mucho menos: casi $us 100 por persona y por operación, incluido el cirujano; y en Brasil, sin ir muy lejos, cada uno cobra entre $us 300 y 400 por tomar la jeringa y el bisturí entre sus manos. La mayoría de los expertos alquila quirófanos para su labor y hay dos tipos de clínicas vigentes en el ramo: las que cuentan con personal para estas operaciones y las que arriendan sus instalaciones a médicos que no son parte de ellas.

El buen momento del sector se expresa igual en el incremento de los especialistas. Hace cuatro años había 60 expertos avalados por la Sociedad Boliviana de Cirugía Plástica, y ahora la cifra se ha elevado a casi un centenar, mientras que el Colegio Médico de Bolivia tiene en su lista a 119: con 41 cruceños, 39 paceños, 20 cochabambinos, 14 tarijeños, tres orureños y dos potosinos. Pero igual hay profesionales “truchos” conocidos como “intrusos”, que provocan “monstruoplastias”, cirugías que derivan en daños a los pacientes.

Santa Cruz es promocionada como “destino estético”, y ello provoca la aparición de empresas que ofertan paquetes turísticos que incluyen contactos con cirujanos para que clientes se sometan a intervenciones estéticas, algo que es riesgoso porque se puede caer en manos de “pseudocirujanos” y clínicas ilegales que no cuentan con certificación. Incluso en el oriente se promocionan “safaris estéticos”, con un “supuesto” equipo médico que arriba a pueblos de Beni, Pando o Santa Cruz para aplicar cirugías plásticas, tal como denunció Informe La Razón el año pasado.

Un boliviano es famoso por curar el dolor

El fisioterapeuta y kinesiólogo Hugo Arce es reconocido dentro y fuera del país por una terapia no tradicional de curación del dolor que, según pacientes, tiene excelentes resultados. Cada mes recibe entre diez y 20 pacientes de Perú, Chile, Estados Unidos y Europa, anoticiados de la efectividad del proceso que se realiza con la aplicación de citoquinas (moléculas producidas por células del sistema inmunológico encargadas de la comunicación intercelular).

Una de las que recurre a sus servicios es Mónica Lenz, oficinista en Viña del Mar, Chile. “Tengo un dolor en la columna que no me deja caminar desde que di a luz por primera vez”, explica la joven. Mientras se acomoda mejor en la silla recuerda que una amiga le recomendó a Arce tras haber recuperado la vista, después de padecer ceguera por tener el globo ocular derecho dañado a raíz de un accidente. Lo hizo luego de varias sesiones en el consultorio de la zona Sur de La Paz.

“El tratamiento que les hago es reconocido en el ámbito mundial”, comenta el especialista y subraya que su tarifario es económico. “Yo cobro por la primera consulta y el inicio de tratamiento, entre 150 y 200 bolivianos, lo que en Chile valdría 700 bolivianos porque a mí me llegaron a pagar hasta 600 dólares por sesión”. Indica que por intervenciones parecidas a las suyas, expertos recaudan en Chile entre $us 5.000 y 6.000 mensuales, cuando en La Paz todo llega a costar $us 200.

Otra ventaja es que sus pacientes consiguen los medicamentos a través de sus seguros médicos y sólo le cancelan la consulta. Sin embargo, hay otros bolivianos que tienen fama fuera de las fronteras. Arce comenta que otros colegas como él atienden a bolivianos y extranjeros en otros rubros. “Rubén Villca es el mejor urólogo de Santiago de Chile, y uno de los más reconocidos gastroenterólogos de Sudamérica es Guido Villagómez”.

La Unidad de Endoscopia del Instituto de Gastroenterología Boliviano Japonés es dirigida por Villagómez, quien explica que, cada día, él y su equipo reciben 100 pacientes, algunos vienen del exterior. “En el mundo hay excelentes y pésimos profesionales. Lo que falta en el país es infraestructura e inversión”, señala. Otro problema detectado por Arce, para promocionar mejor a los galenos bolivianos, es que las clínicas particulares inviertan más para brindar una mejor atención.

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