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Yocarhuaya emigra a fin de año a lo alto de Ch’uñupampa

El pueblo que migró en cuatro ocasiones, se alista para afincarse en una planicie a unos 40 minutos del antiguo sitio que habitaba

La Razón / Jorge Quispe

00:00 / 27 de agosto de 2012

C h’uñupampa no solamente significa en aymara “la pampa donde se puede elaborar el mejor chuño”, sino que desde este año es sinónimo de esperanza, porque es el lugar donde cerca de un millar de habitantes de la comunidad de Yocarhuaya se asentará definitivamente, tras haber emigrado en cuatro ocasiones.

La historia del “hijo varón” en aymara (Yocallwawa o Yorcahuaya) está signada por la desgracia después de que en los últimos 30 años perdiera la vida al menos una decena de personas a causa de los deslizamientos y derrumbes de piedras en esta localidad incrustada en el municipio de Moco Moco, en la provincia Camacho, a 185 de kilómetros de la ciudad de La Paz.

“A fin de año nos iremos hasta Ch’uñupampa, donde ya están terminando las nuevas viviendas y la escuela para nuestros niños”, cuenta con un dejo de ilusiones Andrés Aro, el apoderado o autoridad de Yocarhuaya, quien aún recuerda su llegada a la sede de gobierno en 2005, cuando prácticamente pidió auxilio a los técnicos del Servicio Nacional de Geología y Técnico en Minas (Sergeotecmin) de Bolivia porque su pueblo estaba en peligro de desaparecer.

Meses más tarde, los técnicos emitieron un informe lapidario. “No podrán seguir subiendo más porque arriba hay rocas que caen, y tampoco pueden bajar porque el deslizamiento (de la tierra) está cerca”, señalaba aquel diagnóstico que fue trabajado, posteriormente, con el Proyecto Multinacional Andino de Geociencias para las Comunidades Andinas.

Al final, se armó una especie de cruzada para trasladar a los yocarhuayeños a un sitio que no se encuentre bajo amenaza. Así, el Gobierno, mediante el Viceministerio de Vivienda y Urbanismo, dio el primer paso y declaró a la zona como un área de deslizamientos. Con ello y la ayuda internacional, se hizo el estudio que determinó la reubicación del poblado.

Especialistas. “Nosotros hicimos el informe y se recomendó la reubicación de la comunidad”, refrenda Richard Zenteno, director del Área de Riesgos del Sergeotecmin.

Un equipo de especialistas tomó la batuta para la revisión del terreno y recomendó que Yocarhuaya se instale en Ch’uñupampa, a 40 minutos de camino y por encima de los 4.100 metros de altitud.

La Razón hizo conocer en 2007 el drama de este poblado y el año pasado verificó la construcción de las nuevas moradas. Atrás quedó la comunidad que se hallaba sobre los 3.628 metros de altitud, donde rebosaban los sembradíos de papas, ocas, cebadas, trigos y cebollas.

Cinto y Villa Huancané igual piden su traslado, para escapar de los torrentes de lodo, las caídas de rocas, los deslizamientos y las rajaduras en sus casas, para vivir en paz, como hoy viven los yocarhuayeños.

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