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Los consumidores más habituales se hallan en colegios particulares

Estudio señala que a mayor disponibilidad de dinero, mayor uso de drogas

La Razón

00:00 / 19 de noviembre de 2012

Raúl (nombre ficticio) tiene 35 años y hace dos décadas vende drogas a jóvenes. “Quienes más consumen, por lo general, son los que más plata tienen”, comenta desde un salón en el psiquiátrico San Juan de Dios de la ciudad de La Paz, donde está internado por la dependencia que tiene a la cocaína cristalizada.

Su frase, dicha con un dejo de bronca en su rostro, coincide con las estadísticas regionales en el tema. De acuerdo con el Informe Subregional Sobre Uso de Drogas en Población Escolarizada 2009/2010, elaborado por la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas, en el país hay un “predominio de consumo significativo en los varones con relación a las mujeres y más en colegios privados”.

En el capítulo X, respecto a las tendencias de consumo en naciones de la región, señala que “se observa además que a mayor disponibilidad de dinero, mayor prevalencia de consumo de todas las drogas”. Esto confirma lo publicado en 2006 por el Primer estudio comparativo sobre uso de drogas en población escolar secundaria, titulado Jóvenes y drogas en países sudamericanos: un desafío para las políticas públicas.

El resumen ejecutivo que especifica la situación en Bolivia establece: “La mayor prevalencia de drogas lícitas (alcohol, cigarro, tranquilizantes y estimulantes) como ilícitas (marihuana, pasta base, cocaína y similares) se encuentra en colegios privados”. Como un dato, cuando se hizo la encuesta el alcohol estaba presente en la vida de 36,05% de estudiantes de colegios públicos, en tanto que 58,06% de alumnos de entidades privadas admitió haber ingerido bebidas alcohólicas.

Acceso. Sonia (nombre ficticio), que vive en el centro de rehabilitación Adulam de El Alto, cuenta que estudió en unidades educativas pagantes en las que convivió con muchachos que tenían mayor acceso a la marihuana y otras “drogas más fuertes”. “Conocí a un chileno que tenía mucha plata y él me enseñó a fumar pasta base de cocaína (que tiene menor efecto que la cocaína cristalizada). Fumábamos dentro de una limosina en la que me recogía”. Cuando ella incursionó de lleno en el mundo de las drogas, también se dedicó a la venta de marihuana entre escolares. Revela que sus clientes habituales eran niños y adolescentes de colegios particulares.

El libro Percepciones sociales sobre drogas en La Paz (Bolivia), que fue presentado el año pasado, explica que cada clase social tiene una droga preferida; no obstante, la marihuana es el principal estupefaciente de “iniciación” y abarca a los individuos de todos los estratos sociales. Por ejemplo, quienes pertenecen a una clase social alta prefieren la cocaína, la pasta base de cocaína y la marihuana; los de clase media, la marihuana, la pasta base de cocaína y las pastillas (especialmente el flunitrazepam), y los de estratos más empobrecidos optan por la marihuana, las pastillas y el vuelo (un combo que mezcla gasolina, diésel, thinner y clefa).

El texto refiere que la mota es de fácil acceso, tiene un costo asequible, cuenta con cierta permisividad (algunas personas la consideran como una droga natural), es de escasa adicción y tiene referentes sociales. Es decir, esta hierba es fumada en calles, en colegios (especialmente en baños), en universidades, en casas. Y tiene la peculiaridad de que su consumo puede ser solitario o en compañía de amigos. A la par, causa relajación y brinda la sensación de tranquilidad; aunque en algunos casos igualmente produce alucinaciones.

La cocaína no es de acceso general, siempre según este documento, y “tiende a asociarse con un mayor nivel socioeconómico”. Se la distribuye particularmente en discotecas y fiestas porque una de sus características es que prolonga la sensación de diversión. Al respecto, alumnos de unidades educativas pagantes de la zona Sur de la urbe de La Paz confirmaron a Informe La Razón la comercialización de esta droga y su precio oscila entre Bs 50 y 100, según su pureza. En tanto que un paquete de pasta base de cocaína puede comprarse desde Bs 10.

Percepciones sociales sobre drogas en La Paz (Bolivia) indica que las “pastillas y flunis” (nombre corto del flunitrazepam) son ingeridas por muchachos de diferentes clases de la sociedad. Los escenarios predilectos para ello son las discotecas y los bares. Estos psicotrópicos potencian la sensación de alegría, ayudan a evadir los problemas y atizan la violencia, especialmente en casos de agresión, robo y violaciones. El mayor problema que generan en la salud es la pérdida de conciencia, lo que puede ocasionar delitos. El psiquiatra Ricardo Ramos revela que él atendió a jóvenes que tomaron estas píldoras y “después se preguntaban: qué hago con estos celulares, ¿adónde he ido anoche?”

‘Vuelo’. La clefa y el thinner, continúa el documento, se inhalan especialmente en las calles y los marginados sociales son los que más recurren a éstos. Más aún, se ha creado una tipificación de “niños de la calle” para referirse a quienes padecen esta adicción. Ambos productos son de costo mínimo (un frasco puede valer hasta Bs 5) y de fácil acceso; quitan el hambre y la sensación de frío, y adormecen los sentidos y permiten escapar de la realidad.

Un caso se presentó en un colegio de la zona Central de La Paz, en el que se descubrió a estudiantes que portaban botellas de un litro con inhalantes. Eso no era todo. Ellos repartían el líquido en otros frascos que posteriormente los revendían entre sus compañeros de la escuela. Esto ocurría en los horarios de clases y activó la alarma en la unidad educativa.

Asimismo, en el último tiempo se creó un combo con cuatro inhalantes (thinner, clefa, gasolina y diesel) que afectan el sistema nervioso central de los que lo consumen. Su nombre es ‘vuelo’ y tiene a la urbe de El Alto como su principal campo de comercialización. Inclusive para aumentar su efecto, hay vendedores que incorporaron un poco de pintura en los envases; la cotización de cada uno es Bs 15.

Los adolescentes con problemas de dependencia, por lo general, son fieles a una sola droga ilícita (tomando en cuenta que el alcohol y el tabaco son lícitas) y no mezclan sustancias. Asimismo, la marihuana es el estupefaciente ilegal más demandado por escolares y que presenta un mayor porcentaje de monoconsumo; aparte, es la que más presencia tiene cuando se mezclan una o más drogas (ver recuadro de la parte inferior).

El Centro Latinoamericano de Investigaciones Científicas (Celin) levantó el año pasado otro estudio sobre el uso indebido de drogas. Los datos revelan un aumento del consumo: 2,4% de estudiantes varones había fumado marihuana en 1993, mientras que en 2011 la cifra se incrementó a 11,5%. Paralelamente, la institución coincide con otros informes que dictaminan que la sustancia prohibida más requerida es la marihuana y los hombres son los que más la fuman.

El Celin señala, igualmente, que las mujeres cada vez se dedican más a ingerir alcohol, en relación a gestiones anteriores; sin embargo, los varones continúan liderando el consumo de bebidas alcohólicas. Otro dato importante es que las ciudades de El Alto y Trinidad (Beni) son las que más elevado porcentaje tienen respecto al consumo de narcóticos en alumnos: 9,6%; después se encuentran las urbes de La Paz (8,8%) y de Santa Cruz (8,1%).

Informe La Razón visitó grupos de Alcohólicos Anónimos y Narcóticos Anónimos. En el primero, la mayoría eran mujeres, y en el otro, varones. En las sesiones hay una terapia llamada Sólo Por Hoy en la que se habla de la lucha para dejar el vicio. O, como dice Raúl: “Hoy los estudiantes ingresan fácil a las drogas y después se arrepienten y quieren recuperar cada día que perdieron... como yo”.

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