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El delito tiene nexos con el narcotráfico y secuestradores

Narcotraficantes, contrabandistas de mercancías y delincuentes involucrados con secuestros exprés se han convertido en compradores de chutos o vehículos indocumentados en el territorio nacional.

Militares que participaron en el operativo contra los chuteros realizado en octubre del año pasado en el poblado orureño de Challapata.

Militares que participaron en el operativo contra los chuteros realizado en octubre del año pasado en el poblado orureño de Challapata.

La Razón

00:00 / 06 de mayo de 2013

Narcotraficantes, contrabandistas de mercancías y delincuentes involucrados con secuestros exprés se han convertido en compradores de chutos o vehículos indocumentados en el territorio nacional. La presidenta de la Aduana de Bolivia, Marlene Ardaya, sostiene que la internación de estos automóviles tiene estas otras aristas delincuenciales, lo que demanda que el combate contra el problema sea interinstitucional.

Es decir, los chuteros no sólo entablan negocios con particulares, sino que guardan nexos con mafias del hampa. Una de las aristas incumbe al tráfico de estupefacientes y de precursores para fabricar drogas. Ardaya comenta que clanes que participan en este delito no se hacen líos para abandonar los chutos cuando son descubiertos por la Policía al momento de transportar sustancias controladas.

SECUESTROS. “No les interesan estos” autos, sentencia la autoridad. Que sean baratos les permite una menor inversión; es decir, pierden menos dinero si son incautados. Ante esto, la Aduana y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico decidieron unir fuerzas. “Cada vez estos grupos usan más estos motorizados para dejarlos”; como pasa en el sur de Yacuiba (Tarija), donde se los decomisó con lavandina y sulfato de sodio.

En el puerto chileno de Iquique se sabe que chuteros y narcos hacen transacciones y vínculos estrechos. “Se produce intercambio de vehículos por narcóticos, aquí hablamos de bandas que los roban en Santiago de Chile, adulteran su documentación, los sacan a Bolivia y los cambian por drogas”, informa el periodista Alejandro Rondón, que cubre el área policial en el diario La Estrella de Iquique.

Los contrabandistas de mercadería también utilizan estos autos para internar sus productos sin aval aduanero y eludir los patrullajes por carreteras y senderos. Generalmente son usados por los “loros”, personajes que se adelantan a los convoyes de camiones para custodiarlos y verificar que en el trayecto no hayan efectivos militares ni del Control Operativo Aduanero. Y si se percatan de una redada, igualmente abandonan los coches.

Otro nicho delincuencial en el que son empleados estos motorizados son los secuestros exprés o rápidos, según Ardaya. Son raptos por horas, tiempo en el cual los antisociales presionan a sus víctimas para que les den su dinero y la contraseña de sus cuentas bancarias, para vaciarlas. Luego las abandonan en zonas alejadas o las dejan inconscientes; si los policías hallan los rodantes, no hay problema, no existen papeles que delaten a los raptores.

La titular de la Aduana no desecha que tras el negocio clandestino de los chutos esté el lavado de dinero, ya que mediante la compraventa de estos automóviles se puede lograr la entrada y salida de divisas no declaradas al Estado boliviano, cuando la norma exige el llenado de un formulario a partir de $us 10.000. Este delito está relacionado, principalmente, con el tráfico de estupefacientes.

Todo este entramado convierte en peligroso al mundo ilegal en el que se mueven los chuteros. Hay un caso que ha llamado la atención de Ardaya, quien maneja que los ajustes de cuentas también habitan en este ilícito. La Aduana se incautó el año pasado, en dos oportunidades, de vehículos sin papeles de una mujer, “y a la tercera apareció muerta. Tuvo que ser por lavado de dinero; por eso remarcó dos variables: narcotráfico y contrabando”.

Un documento entregado a Informe La Razón señala que hasta el 17 de abril de este año, las redadas de los agentes aduaneros lograron el decomiso de 254 chutos, entre camiones, camionetas, vagonetas, coches, jeeps, minibuses, buses y motos; la mayor parte ocurrió en La Paz (57) y le siguen Santa Cruz, con 55; Oruro, con 48; Cochabamba, con 34; Tarija, con 29 y Potosí, con 22. En 2011 el guarismo ascendió a 1.062 coches incautados.

Ardaya subraya que en lo que va de esta gestión se nota un incremento de motorizados retenidos y maneja una explicación. Primero, que miembros de los clanes de contrabandistas y falsificadores de placas y chasis desbaratados en octubre del año pasado en la localidad orureña de Challapata, fugaron a otros sitios nacionales, incluso con rodantes ilegales que se refugiaron bajo el manto de la Zona Franca de Cobija, capital de Pando.  

La presidenta indica que estos automóviles están saliendo de ese sitio porque no pueden ser nacionalizados, lo que provoca su incautación. Otro motivo es que existen propietarios de chutos que se acogieron a procesos de nacionalización, pero no pagaron los tributos exigidos, nueve llenaron los formularios y nunca los pasaron a la administración pública; por ello, sus vehículos están siendo decomisados.

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