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La fiesta en Tarija reúne a la ciudad y al campo

El diablo se libera de sus cadenas y anda suelto en los carnavales de Tarija. La ciudad y las comunidades rurales esperan estos días para dar rienda suelta al festejo.

Un demonio de cartón que representa el entierro del diablo. Con su presencia finalizan las carnestolendas.

Un demonio de cartón que representa el entierro del diablo. Con su presencia finalizan las carnestolendas. Foto: Alcaldía de Tarija y Juan flores

La Razón / Erick Ortega

00:00 / 13 de febrero de 2012

Un mes antes de las carnestolendas, las comparsas salen a las calles de la capital junto con diablos de carne y hueso que están amarrados o encerrados en algún ataúd. Estos luciferes son liberados en la plaza central Luis de Fuentes, ante la mirada de las autoridades. “Por eso decimos que el diablo anda suelto y somos más alegres, más divertidos y picarescos”, explica el costumbrista Juan Flores.

Los días cercanos a la “liberación”, entre 100 y 200 jinetes se reúnen cerca del Mercado Campesino y recorren unas 30 cuadras hasta el centro de la ciudad. Sobre las ancas de sus bestias llevan a las doncellas tarijeñas que lucen las prendas típicas de las comunidades. Los varones llegan con la música de los erkes y las cajas. Traen coplas y contrapuntos para anunciar que la fiesta se apodera del poblado.

Cira Flores Villarroel, oficial mayor de Fomento a la Cultura y Producción de la Alcaldía de Tarija, dice que “en el churo Carnaval chapaco hay un interactuar de la ciudad y las campiñas”. Por eso, en todas las actividades está la música coplera acompañada de los instrumentos rurales.Tradición. Cuenta que en los últimos años la tradición que más ha caracterizado a la región son las comadres y, en menor medida, los compadres.

Los primeros en saltar son los varones. “(Tres semanas antes de la celebración) en el jueves de compadres, cada hombre puede escoger a un amigo del alma para fortalecer los lazos. Se reúnen alrededor de las 11.00 y se regalan canastas con tortas dulces y frutos de la época como símbolo de fraternidad”.

En el campo, los amigos llevan ovejas u otros animales encima de los hombros y los regalan a sus futuros compadres.Las mujeres también regalan tortas a los compadres y pueden participar en la fiesta. Sin embargo, la celebración de las comadres es únicamente para ellas.

“Ese día, ellas son las reinas y señoras. Es el único día que no le pueden hacer caso ni al Presidente del país ni a ninguna autoridad y mucho menos al esposo”, comenta picaresco Juan Flores.

El jueves siguiente del día de los compadres es la fecha de la celebración. Según datos de la Alcaldía, cerca de 7.000 mujeres se reúnen en una gran caravana con música y baile. Llegan hasta el casco urbano y ahí continúan con su fiesta. En el trayecto es posible ver a personas de las comunidades rurales que lucen sus polleras y blusas bordadas.

Las amigas también se regalan entre sí tortas para sellar amistades o para dejar atrás algún enfado. Tras la entrega de los presentes, ellas salen a bailar y nadie tiene que pedirles cuentas por sus actos.Flores manifiesta: “Somos libres de hacer lo que queramos”.

Entre las fiestas de las comadres y los compadres se vive un encuentro musical que cobró fuerza en Tarija; es el jambuy coplero organizado por la radio Fides. Músicos y cantautores de las comunidades llegan hasta la emisora para hacer escuchar sus coplas. A pesar de que el evento es transmitido por radio, todos llegan con sus mejores trajes y otros estrenan ropa especial para la ocasión.

Al menos 200 intérpretes se dedican a coquetear por radio con sus mozas y éstas responden también cantando. Es una época de enamoramiento y, en algunos casos, de rechazo. Los contrapunteos están a la orden del día en el aire.

El sábado y domingo de Carnaval, los fiesteros se disfrazan y juegan con agua. En la entrada, cada grupo o comparsa luce sus mejores trajes, que sólo presentan aquel día. Todos están a la expectativa de conocer los disfraces de los bailantes.

El lunes, el festejo carnavalero suele llegar a las comunidades. Allí continúa la fiesta con chicha de maíz y vino patero.El día siguiente es denominado Martes de Albahaca. Desde la mañana, los mercados están adornados con esta hierba aromática y se reparten duraznos, uvas, higos, nueces y fruta de la época.

Las vendedoras llevan ramitos de esta especia y atienden con sonrisas picarescas a sus invitados. Ellas regalan sus productos y en los mercados se oyen erkes y cajas.

Al final de la fiesta, se encierra al diablo. Es una ceremonia en la comunidad de San Andrés con un muñeco que simboliza al demonio y al que se lanza al río. Éste será liberado al año siguiente.

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