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La fiebre del hierro se convierte en desilusión en Puerto Suárez

El reportaje publicado el 30 de julio mostró que el complejo de la filial Jindal Steel Bolivia, en la veta de más de 40 mil millones de toneladas de hierro y otras 10 mil millones de manganeso, se hallaba en pañales. Los empleados indios se habían llevado los cerebros de las cribas y chancadoras o seleccionadoras del mineral con las que operaban en el 50% de su concesión, la mitad que no estaba a cargo de la estatal Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM).

La Razón

00:00 / 14 de enero de 2013

La transnacional Jindal Steel & Power Limited abandonó el país a mediados del año pasado y, a la par, el millonario proyecto para la explotación del yacimiento de hierro del cerro Mutún en la provincia cruceña Germán Busch, en la localidad de Puerto Suárez. Así, quedó trunco el contrato minero más grande de la historia de Bolivia, con $us 2.100 millones de inversión, 1,7 millones de toneladas de hierro esponja y 1,4 millones de toneladas de acero laminado anuales, $us 200 millones de impuestos al año, 6.700 empleos directos y 15 mil indirectos. Inmigrantes. El reportaje publicado el 30 de julio mostró que el complejo de la filial Jindal Steel Bolivia, en la veta de más de 40 mil millones de toneladas de hierro y otras 10 mil millones de manganeso, se hallaba en pañales. Los empleados indios se habían llevado los cerebros de las cribas y chancadoras o seleccionadoras del mineral con las que operaban en el 50% de su concesión, la mitad que no estaba a cargo de la estatal Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM). El laboratorio lucía desmantelado: “Sólo han dejado un parte de tubos de ensayo”, afirmó un militar.

Las denuncias recabadas apuntaban a que la maquinaria era antigua y no nueva, como ordenaba el contrato de riesgo compartido. No había vestigios de las diez plantas de industrialización que debían funcionar desde 2014; ni del campamento para los trabajadores que fue presentado como “la gran ciudad de hierro”; ni de la inversión de $us 600 millones que ya debía palparse en el lugar, que según una auditoría llegaba sólo a $us 12 millones, y extrabajadores señalaron que habían sido “terciarizados” por una compañía contratada por la firma india.

La fiebre del hierro provocó que Puerto Suárez pase del sueño a la frustración. La principal “ahijada” de la Jindal —que tenía como política “apadrinar” a las ciudades cercanas a sus vetas mineras con el financiamiento de servicios básicos, escuelas, hospitales… desarrollo— estaba al borde del colapso por los casi 10 mil inmigrantes atraídos por la promisoria bonanza económica. Centenares de ellos, junto a porteños, crearon comunidades cercanas al cerro, donde imperaba la pobreza.

Informe La Razón visitó colonias donde radicaban paceños, cochabambinos, tarijeños, orureños y potosinos. Varios no habían calificado para conformar el ejército de mineros de la Jindal y la ESM, pero se quedaron allí porque no tienen otro lugar dónde ir. Por ejemplo, la comunidad de San Silvestre albergaba a ocho familias que habitaban carpas de nailon y lidiaban con los insectos, el mal olor, el polvo y el humo de los desperdicios porque la zona se había convertido en el basural de Puerto Suárez.

Puerto Quijarro es el otro municipio que quedó con los crespos hechos por los incumplimientos de la transnacional extranjera. Se encuentra a 20 minutos de viaje desde Puerto Suárez, a hora y media de la veta del Mutún. Era una de las opciones para la exportación del mineral, junto a Puerto Busch y también estaba a punto de levantar las manos en cuanto a los servicios básicos por los “inmigrantes del hierro”. Según datos de la Alcaldía, hasta 2001 habían 12 mil pobladores, que a la fecha llegan a más de 27 mil, y el 70% proviene del occidente del país.

Paralelamente, la investigación develó que muchos de los que habían llegado a esas tierras se dedicaron al contrabando de gasolina hacia Brasil, por la falta de trabajo. Venden carburantes hasta tres veces por encima de su precio en territorio boliviano. Ello puso en alerta al Gobierno, porque los perjudicados son los choferes particulares y de transporte público. Este trabajo recibió el Premio Nacional de Periodismo Municipal.

El juicio no avanza, ni el proyecto

El juicio por incumplimiento de inversiones que anunció el Gobierno contra la transnacional india Jindal no ha avanzado; ni siquiera hay negociaciones de por medio. Mientras que en el yacimiento, la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM) ya produjo 15 mil toneladas de hierro, de las que 10 mil fueron compradas por Aceros Paraguay; además, hasta febrero, la estatal ha programado la provisión de energía eléctrica para las comunidades cercanas a la veta, según su gerente de Planificación y Fiscalización, Óscar Álvarez.

No obstante, los pobladores de Puerto Suárez y Puerto Quijarro aún esperan la promesa del relanzamiento del proyecto siderúrgico. El presidente del Comité Cívico de Puerto Suárez, José Luis Santander, comenta que la crisis de empleos no se ha superado, a pesar de que la ESM está operando; por ello  los miles de inmigrantes que arribaron por la fiebre del hierro, siguen dedicándose a otras actividades, sobre todo el contrabando de carburantes al Brasil. “Tampoco hemos recibido regalías por la venta del mineral”, añadió.

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