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Hay tres ramas del atletismo ‘vetadas’ en el Hernando Siles

Desde el año pasado, los aficionados al atletismo en La Paz no pueden practicar

La Razón

00:00 / 24 de septiembre de 2012

Tres ramas del atletismo: el lanzamiento de jabalina, de disco y de bala, están vetadas del estadio Hernando Siles hasta nuevo aviso, para cuidar los aspersores. Incluso hay quienes comentan que hay otra razón: una de las lanzas habría atravesado la rodilla de un atleta.

Desde el año pasado, los aficionados al atletismo en La Paz no pueden practicar estas disciplinas, en el único campo deportivo que reúne las condiciones para ello. “Por eso guardamos acá (en el depósito) las jabalinas, discos y balas”, admite Prudencio Coronel, encargado de la indumentaria de la Asociación de Atletismo.

Un deportista, que pidió reserva en su identidad, señala con algo de ironía que “los que hacíamos lanzamiento de bala, tratamos de practicarlo ahora con piedras, pero no es lo mismo”. Estas tres ramas deportivas se suman ahora al lanzamiento de martillo, que no es practicado en el país.

El atletismo es una de las pocas disciplinas que ganó medallas para Bolivia en juegos Sudamericanos, Bolivarianos e importantes puestos en Panamericanos, Mundiales y Olímpicos. No obstante, es una de las que precisa más apoyo gubernamental y de las autoridades olímpicas.

Protección. El Servicio Departamental de Deportes de La Paz asumió esta determinación en 2011. “Más que el césped, es por los aspersores (mecanismos que esparcen agua al gramado), muchas veces la punta de la jabalina los ha dañado. Estamos protegiendo esos espacios y lamentablemente no tenemos un escenario adecuado para las pruebas de campo en atletismo”, alega su director, Alberto Alvarado.

En la Asociación de Atletismo se rumorea que hace unos años, un lanzador de jabalina habría impactado ésta en la rodilla de otro atleta que corría por la pista, y ello sería otra de las causas para la prohibición de esta disciplina en el Hernando Siles.

La mañana del sábado 25 de agosto, Informe La Razón estuvo en el selectivo de los Juegos Deportivos Estudiantiles Plurinacionales de La Paz, donde tímidamente un grupo de jóvenes intentaba practicar el lanzamiento de bala. “Hace como dos semanas entrené un poco en el colegio, pero aquí no pudimos hacerlo y ahora debemos cumplir la marca”, sostuvo Amelia Deheza.

A un metro de ella, Victoria Lupa admitía que no se preparó lo suficiente. “Sólo practiqué cinco veces en las últimas dos semanas”. Los estudiantes usaron esa mañana, y de manera excepcional, el reducido espacio detrás del arco de la curva norte del estadio. No había lanzadores de jabalina ni de disco por los alrededores.

Bolivarianos. Mientras en el depósito de la Asociación de Atletismo de La Paz, Prudencio desempolva cada día las jabalinas, balas y discos que, por ahora, no serán utilizados. “Me dio tiempo para pintarlas de nuevo”, enseña, orgulloso de su trabajo. Luego, sostiene cinco jabalinas de aluminio donadas por el Gobierno japonés hace menos de diez años.

Ese lugar, que además funciona como Secretaría, es el aposento de piezas que no fueron renovadas desde los Juegos Bolivarianos de 1977, que tuvieron como sede a Bolivia. Esto responde a una razón simple: son las únicas que tiene la Asociación; una clara muestra de las limitaciones económicas y de equipamiento que afronta esta disciplina medular del deporte mundial.

En 2005, la entonces Prefectura paceña se comprometió a construir una pista atlética en unos terrenos de la zona sureña de Alto Irpavi. Siete años después, los trabajos se encuentran paralizados y el sueño de contar con un escenario exclusivo para el atletismo se esfuma cada día que pasa. Otra mala noticia para los que pretenden lanzar jabalinas, balas y discos.

“La empresa que inició las obras paralizó sus labores y ahora estamos pidiendo informes a la Gobernación”, informa el director Alvarado. El campo deportivo iba a acoger a las diferentes pruebas de campo.

El atletismo comprende carreras de velocidad, medio fondo, saltos con vallas, marcha, salto (longitud, triple, altura y pértiga), lanzamiento de disco, bala, martillo y jabalina, además del pentatlón, heptatlón y el decatlón, inclusive la maratón, pero algunas no se practican en suelo boliviano por limitaciones de infraestructura.

Paralelamente, la pista atlética del Hernando Siles no fue renovada desde 1977, cuando fue estrenada para los Bolivarianos y aunque en 2009 surgió el proyecto de cambiarla, hasta el momento no hay resultados. “Una pista atlética tiene diez años de vida útil, posteriormente hay que cambiarla”, recomienda el exatleta Policarpio Calizaya, que compitió en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

Treinta niños levantan palos de madera como pesas

U nos 30 niños paceños se entrenan todos los días en un pequeño complejo deportivo de la zona de Pampahasi, elevando palos con discos de madera en los extremos —que emulan mancuernas—, con el sueño de ser algún día levantadores de pesas.

“No tenemos equipos y los pequeños deben levantar palitos. Nos falta el material deportivo”, cuenta, apenado, Diego Zacarías, presidente de la Asociación Departamental de Levantamiento de Pesas.

Hace dos años, los que practican este deporte en La Paz veían cómo uno de sus sueños más esperados se hacía realidad con la entrega del complejo deportivo; sin embargo, lo esencial aún tarda en llegar. “No hay equipos y la Escuela de Levantamiento de Pesas funciona así, con improvisados materiales”, añade el dirigente.

Los menores emplean palos de madera que intentan simular pesas de uno y dos kilos. En el ámbito nacional, Sucre es la principal potencia en este deporte.

Mitos. Algunos meses, los integrantes de este centro de formación llegan a la cifra de 40. “Es un mito aquello de que los chicos no pueden practicar el levantamiento de pesas porque les puede perjudicar en su crecimiento físico. Un ejemplo de ello es Europa, donde los niños se entrenan con pesas acordes con su edad”, manifiesta Gerardo Cortez, otro dirigente de la disciplina en La Paz.

Una serie de fotografías donde los pequeños levantan pesas adorna las paredes de la sede de la Asociación de Levantamiento de Pesas, debajo del sector de preferencia en el estadio Hernando Siles. En esas instalaciones, los equipos con los que se entrenan diariamente muchachos y adultos datan de 1977, del año en que Bolivia organizó los Juegos Bolivarianos.

Las pesas que los deportistas usan ya cumplieron su vida útil. “Nosotros creemos que el Gobierno debería apoyarnos también a nosotros”, apunta Cortez.

En un intento por renovar el material, los levantadores hicieron una cuota para adquirir materiales de segunda mano y otros de fabricación china; pero en la actualidad, los mismos ya no se utilizan. Unas mancuernas viejas y hasta dobladas están archivadas en ese sitio.

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