informe

Unos 70.000 retornaron de España

El rubro de la construcción era uno de los principales soportes laborales de los inmigrantes bolivianos en España, y ha sido muy afectado por la crisis.

La Razón

00:00 / 12 de agosto de 2013

Diez años atrás, España era un paraíso para los bolivianos. Como dice Luis Vargas: “había faena (trabajo), eran aquellas épocas en las que uno podía escoger dónde ir a trabajar”. Fue entonces que este informático paceño, titulado en la Universidad Mayor de San Andrés, se quedó en la ciudad de Valencia. Era un “paleta”, que en el argot inmigrante significa trabajador de construcción.

Pero la crisis europea ha socavado la bonanza. Ahora, en España escasean las fuentes laborales y se ha vuelto moneda corriente que inmigrantes —y hasta ciudadanos ibéricos— preparen las maletas y retornen a sus naciones o se vayan a otras. Por ejemplo, hay bolivianos que van a probar suerte a otros confines del viejo continente. “El país que está de moda entre los compatriotas es Alemania”, comenta Vargas.

Caída. Los datos del Instituto Nacional de Estadística de España que maneja la Embajada de Bolivia en esa nación revelan que más de 70.000 connacionales dejaron ese Estado en los últimos cinco años. Las cifras han caído en picada desde 2008, cuando habían 242.496 bolivianos; en 2009 llegaban a 230.703; en 2010 a 213.169; en 2011 a 199.080; en 2012 a 186.018 y en lo que va de esta gestión a 172.412 (más datos en el cuadro).

Vargas no conoce estos guarismos, aunque sabe que cada vez hay menos compatriotas en Valencia. Por ejemplo, cuenta que un tal Salvador atendía un bar boliviano en esa urbe, pero el negocio cerró y él abandonó esa tierra. “El otro día también una mujer me buscó para que yo le ayude a hacer sus papeles y se marchó de España”. Al respecto, el cónsul boliviano en Valencia, Jorge Olguín, informa que antes estaban registrados unos 30.000 connacionales en esa ciudad y el número cayó casi a la mitad.

“Es que ahora no hay trabajo”, sentencia Vargas, a la hora de plantear el principal motivo para este nuevo éxodo que han emprendido miles de sus compatriotas. Sobre el tema, el documento Perfil Migratorio de Bolivia, elaborado por René Pereira Morató para la Organización Internacional para las Migraciones, establece que el 50% de los bolivianos que viajó a España lo hizo por razones económicas, el 33% porque quería mejorar su calidad de vida y el 9% para reunirse con su familia; el restante 8%, por motivos educativos, políticos, religiosos, entre otros.

Por esta situación que se vive en suelo ibérico, Vargas confiesa que hoy no recomendaría dejar Bolivia para echar raíces en España. El mal momento económico ha repercutido en la falta de fuentes laborales y en rubros en los que eran empleados, sobre todo, los inmigrantes. Uno de ellos es la construcción. La embajadora boliviana en España, María del Carmen Almendras, remarca: “Tradicionalmente (los connacionales) se dedicaban a labores en el sector de la construcción, pero la crisis en este campo les ha afectado con la consiguiente pérdida de los puestos de trabajo”.

La oferta laboral es mínima y los residentes foráneos prueban el sorbo más amargo de este problema. España fue el Estado de la Unión Europea (UE) con mayor tasa de desempleo entre ciudadanos extranjeros durante la gestión pasada. Dos datos develan este precario panorama: el porcentaje de extranjeros sin trabajo de naciones de la UE en España fue del 30%; mientras que el de los desempleados de países ajenos a la UE alcanzó al 38,6%, según Eurostat, la oficina comunitaria de estadísticas.

Aparte hay otro efecto colateral: si no hay trabajo es imposible regularizar la residencia en territorio español, lo que determina que exista una mayor cantidad de indocumentados. En el caso de los inmigrantes bolivianos, según información de la Embajada de Bolivia en España al 31 de diciembre del año pasado, 147.466 compatriotas contaban con certificado de registro o tarjeta de residencia, lo que equivalía al 85% de la población de connacionales.

Sin embargo, no sólo los extranjeros arrastran dificultades, también los españoles no pueden acceder a fuentes laborales. Las estadísticas oficiales muestran que el 26% de los ibéricos (poco más de seis millones) se encuentra desempleado y que los jóvenes son los más afectados. Otro dato más: el año pasado se cerraron 850.500 empleos. Y este fenómeno no es momentáneo, ya que de acuerdo con las proyecciones de la Unión Europea, recién en 2018 España podrá bajar la línea del 26% de parados.

Nilo Alejandro Ríos es representante de la plataforma Retorno Sostenible a Bolivia y presidente de Acción de Tarijeños en Cataluña. Cuenta que ha visto a compatriotas que hicieron lo imposible por irse a España y que ahora desean regresar a su país. “Queremos volver, pero con condiciones. Aquí tenemos mano de obra cualificada. Acá nos hemos especializado y necesitamos créditos para emprender alguna microempresa. Nos dicen que en Bolivia sí hay trabajo”.

La embajadora Almendras remarca que esto demuestra que hay la certeza de que se han dado pasos importantes para impulsar la vuelta de connacionales a territorio boliviano. El crecimiento económico (aproximadamente el 5% del Producto Interno Bruto en los últimos siete años) y la disminución de la pobreza moderada entre 2005 y 2011 son incentivos para tomar esta decisión. “El Gobierno de Bolivia desarrolla políticas sociales en materia de vivienda, de crédito productivo, de salud, que beneficia a los ciudadanos bolivianos que residen al interior del país, a las que pueden acogerse los compatriotas que regresen a la nación”.

Esto es lo que se denomina Plan Retorno, que incluye medidas impulsadas por el mandato del presidente Evo Morales. Por ejemplo, explica Almendras, se suscribió el Convenio Iberoamericano de Seguridad Social para transferir al país de origen los aportes a la seguridad social de los inmigrantes. Además, se apoya la otorgación de tierra fiscal para quienes regresen a Bolivia para dedicarse a las tareas agropecuarias.

En diciembre de 2009, mediante el Decreto 371, el Ejecutivo boliviano modificó el artículo 192 del Reglamento de la Ley General de Aduanas para establecer un trato especial a los bolivianos que vuelvan para fijar residencia definitiva en Bolivia, estableciendo “$us 35.000  como monto máximo permitido para la internación de menaje doméstico sin el pago de tributos aduaneros. Asimismo, el monto total de las máquinas o herramientas no debería superar los $us 25.000 ”, informa la embajada.

Eso no es todo. Los “repatriados” igualmente pueden ingresar a Bolivia enseres y herramientas de trabajo sin la cancelación de aranceles aduaneros. “La liberación tributaria es hasta $us 50.000 y el plazo corre desde que el boliviano vuelve al país para radicar en territorio nacional. El menaje y equipos debe responder a nombre de una persona y no de una empresa. El menaje doméstico incluye: muebles, aparatos y accesorios usados de utilización normal de una vivienda que corresponde a una unidad familiar”.

Para Nilo Ríos, el Gobierno aún no elaboró un Plan de Retorno acorde con las necesidades de los emigrantes. “Falta mucho, es un trabajo de ida y vuelta. Por ejemplo la persona que quiere estudiar o convalidar su profesión debe esperar cinco años para convalidar su título”. Otros prefieren quedarse pese a todo, como el paceño Luis Vargas, quien le sacó el jugo a la época de bonanza. Hoy tiene su locutorio (centro de llamadas), donde presta servicio de internet con precios especiales para los inmigrantes.

Menos gente, más remesas

Hay una ecuación que no cuadra respecto a los bolivianos en España: las remesas. Antes esta población inmigrante llegaba a 242.496, pero cayó hasta 172.412 en lo que va de este año, o sea, hasta 70.000 compatriotas abandonaron el país ibérico desde 2008, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística español. Sin embargo, el envío de dinero de los connacionales para sus familiares en Bolivia, continúa siendo el más alto entre las remesas enviadas desde otras naciones .

Un informe del Banco Central de Bolivia señala que las remesas recibidas del exterior sumaron  $us 475,4 millones hasta mayo de este año, que representa un crecimiento del 7,6% respecto a similar periodo de 2012, que fue de $us 441,7 millones. Además, 45% de este dinero procedió de España, 18,8% de Estados Unidos, 9,7% de Argentina, 5,3% de Chile, 4,3% de Brasil y 16,9% de otros países.

Nilo Alejandro Ríos, representante de la plataforma Retorno Sostenible a Bolivia y presidente de Acción de Tarijeños en Cataluña, comenta que los bolivianos son conocidos en España como trabajadores. “Trabajan el doble y ganan menos”. “Somos 180.000 personas que enviamos casi la mitad de las remesas y en Argentina, donde hay más de dos millones de compatriotas, mandan menos. Cuidado que la gente de acá (España) dentro de un tiempo ya no quiera volver a Bolivia e incluso deje de enviar remesas”.

Por lo pronto, Gustavo Pérez no quiere saber de volver a la nación que lo vio nacer. Ya formó un hogar en España junto a su mamá y hermanos. Radica en la ciudad de Barcelona y sólo quedan recuerdos y unos amigos en Bolivia. “De momento y por mucho tiempo, no pienso en volver”, sentencia.

Había más trabajadores manuales

Casi la mitad de los más de 222.000 bolivianos que radicaban en España, en 2007, eran “trabajadores manuales sin cualificación”, de acuerdo con los datos del documento Perfil Migratorio de Bolivia, elaborado por el investigador René Pereira Morató para la Organización Internacional para las Migraciones. Esta cifra era superior con relación a los latinoamericanos que operaban en el rubro, cuya tasa alcanzaba al 40%.

El informe revela que el 20,9% de los compatriotas en suelo español eran “trabajadores manuales cualificados”; el 14,5% trabajaban en las Fuerzas Armadas o “no sabían” su oficio; el 8,9% eran “empresarios sin empleados”; el 4,7% eran “empleados no manuales”; el 1,5% eran “directivos y profesionales”, y el 0,8% eran “empresarios con empleados”.

La participación laboral se concentraba  en el sector de los servicios (58%), seguido de la construcción (20%), agricultura (10%), industria (7%) y comercio (5%).

Los bolivianos en España

Desde 2008 se produce un decrecimiento de los inmigrantes

Año    

Varones    

Mujeres    

Total

2007

87.492

113.004

200.496

2008

106.839

 135.657

242.496

2009

100.489

 130.214    

230.703

2010  

90.948    

122.221    

213.169

2011  

83,251    

115.829    

199.080

2012  

76.862    

109.156    

186.018

2013  

70.754    

101.658    

172.412

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