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Los reubicados en El Alto aún viven su calvario

Diez años después de la granizada que azotó a La Paz, un grupo de las 69 familias damnificadas reubicadas en la Urbanización Cristal I, del Distrito 8 de El Alto, aún soportan un calvario debido a las múltiples necesidades de la zona que ahora les acoge.

Ayuda. Fidel Cuevas recoge agua de lluvia porque le cortaron el servicio.

Ayuda. Fidel Cuevas recoge agua de lluvia porque le cortaron el servicio. Foto: Alejandro Álvarez

La Razón / Édgar Toro / El Alto

12:38 / 17 de febrero de 2012

En la zona donde moran, el alcantarillado no funciona y los delincuentes pululan.

Llegar a la urbanización es complicado y tratar de ubicarlos aún más porque los nuevos dirigentes vecinales no los conocen. “Soy dirigente de la zona y no hay ningún damnificado de la granizada en Cristal I, debe ser en la zona Cristal II que queda allá abajo”, fue el dato errado que el periodista y fotógrafo de La Razón recibimos en la plaza principal de la zona, donde en 2002 fueron reubicadas 69 familias.

Tras idas y venidas, recorriendo calles enlodadas debido a la copiosa lluvia que no dio tregua el lunes y tocando puerta a puerta, el equipo tuvo que regresar a Cristal I y al fin dio con la primera familia de damnificados, la de Cristina Pérez Narváez. “Sí, nosotros somos los que perdimos todo en la granizada”, es la frase con la que nos recibe en la puerta de su tienda. En 2002, ella vivía en la zona de El Tejar, en La Paz, pero su casa se vino abajo.

De una casa ubicada a sólo metros sale otro vecino. “Mi nombre es Fidel Cuevas Espinoza, yo tengo la lista oficial de las 69 familias damnificadas de esa tragedia, somos pocos los que vivimos desde el 2002”, dice. Para cuando se produjo el desastre, él era lustracalzados y trabajaba en la calle Juan de la Riva junto a su esposa.

En Cristal I tienen instalación de alcantarillado, pero no se puede usar porque la empresa dejó a medias la obra y la Alcaldía de El Alto no hace nada para remediarlo. Las familias de la zona piden pozos ciegos o sépticos para el desagüe de las aguas servidas, pero además no cuentan con una posta sanitaria, no hay ni un solo policía y la inseguridad es el pan de cada día.

Hay robos, asaltos y los delincuentes incluso arrojan los cadáveres de sus víctimas en los alrededores.

Los reubicados se quejan, además, porque sus viviendas están deterioradas, tanto que cuando llueve el agua pasa por las tejas quebradas del techo.

Irma Narváez Aguilar, presidenta de la urbanización, confirma este dato y señala que esa zona “es la más olvidada. Tenemos muchas obras por realizar, como el alcantarillado, los cordones de acera, empedrado de las calles, pozos ciegos, hay robos y asesinatos”.

El temor a los delincuentes llevó a los vecinos a pintar en los muros de diversas viviendas leyendas como: “auto extraño será quemado”, o “ladrón atrapado será colgado”.

Emilio Quispe Mayta, quien perdió su casa en Villa Copacabana (La Paz), cuenta que “muchas veces vamos a la pampa a hacer nuestras necesidades, porque no tenemos pozos ciegos. Nos dieron una vivienda pequeña con un solo dormitorio, una cocina y un bañito que no abastece para la familia”.

Pedro Titirico perdió la casa que habitaba en la zona de El Tejar, y Vicente Mayta, quien vio cómo el agua destruía la casa que cuidaba en la calle Manco Kápac, también protestan por la dejadez y el abandono en los que les dejaron las autoridades.

Servicio en homenaje a los muertos

A las 10.00 del domingo 19 de febrero se realizará una misa en la zona Cristal I en homenaje a las víctimas de la granizada. Los vecinos izarán la tricolor nacional. Invitaron a este acto al alcalde de El Alto, Édgar Patana.

Cristal I

Los damnificados de la tragedia están reubicados en cinco manzanos. Cada uno de ellos tiene 12 casas y hacen un total de 60.  

Donación

La Cruz Roja Alemana y la Cruz Roja Boliviana donaron las 60 viviendas para reubicar a las familias damnificadas.

Memorias de tres afectados de febrero

Cristina Pérez:  ‘Mis tres hijos quedaron heridos’

“Vivíamos en la zona de El Tejar, mi casa se cayó por la lluvia de aquel día, porque todo lo había humedecido. Mi tres hijos quedaron heridos: Ana Ruth tenía la cintura rota, Froilán con la cabeza rota y Eliseo tenía dañados los pies, aplastados por el derrumbe de la casa. Felizmente los trabajadores de la Alcaldía nos ayudaron a salvarlos. Perdimos la ropa y todas las cosas que teníamos ”. 

Juan C. Flores 

‘Mi casa cayó, nos quedamos sin nada’

“Trabajaba en la plaza San Francisco como lustrabotas y vivía con mi mamá en la calle Sagárnaga, en la sede de los excombatientes. Todo se volvió negro y nublado en la tarde y, de pronto, una fuerte granizada cayó. Esto hizo que mi casa se cayera en la noche. Nos quedamos sin nada, nos llevaron al Coliseo Cerrado donde estuvimos dos meses. Luego nos dieron esta casa en El Alto”.

Vicente Mayta

‘Las garrafas nadaban en el agua’

“Yo estaba en la plaza Eguino, pero vivía en el subterráneo de una casa, al lado del hotel Italia, en la calle Manco Kápac. El agua se entró con fuerza y de un momento a otro las garrafas y todas las cosas estaban nadando. Eran más o menos las cuatro de la tarde y a las seis ya todo estaba destruido. Vivía con mi familia, ahora mi esposa y mis dos hijas se han ido a Chile en busca de trabajo, y ya no volverán”.  

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