informe

Se venden aparatos electrónicos chinos y falsos

Entre los artículos legales, también se ofrecen los otros truchos que no tienen garantía 

La Razón

00:00 / 12 de marzo de 2012

H ace un par de décadas que Damián vende radios, televisores, planchas y demás artefactos electrónicos en el mercado Huyustus. Si antes traía productos originales, dice que ahora el negocio está en China, desde donde se comercializan artefactos piratas cuyos logotipos son fáciles de hacer y luego colocarlos.

Otro vendedor, pero de las tiendas de la calle Eloy Salmón, explica que lo primero que se debe hacer es contactar a los proveedores en el otro lado del mundo y conocer cuál es la oferta actual. De ahí todo fluye casi con naturalidad.

Ferias. A comienzos de marzo, las ferias en Shangai y en otros lugares de China empiezan a abrir sus puertas. En la Huyustus y en la Eloy Salmón hay revistas y catálogos con las últimas novedades de la tecnología.

Se publicitan desde zapatillas deportivas hasta aparatos de sonido, celulares, automóviles, entre otros bienes.

Por ejemplo, entre el 7 y el 9 de marzo estaba prevista la feria de impresión de etiquetas, en Guangzhou. En la misma ciudad también estaba planeada la feria de tecnología de embalaje, además del encuentro de producción y embalaje de bebidas, entre otras convenciones.

La ciudad de Shangai tiene sus eventos que se publicitan en todo el mundo, obviamente también en Bolivia. Para este 2012 se anuncia que se realizarán 401 ferias, según la página web feriasinfo.es, que es una de las más consultadas.

Según cuenta Damián, las marcas de prestigio presentan sus novedades y ofrecen sus productos originales. En tanto que otras firmas también afirman que pueden producir los mismos equipos, pero en versión pirata. Es decir, son copias idénticas y con características similares.

Los negociantes pueden escoger entre adquirir los productos originales o los falsificados. O lo que se hace de forma común es acceder a ambas “versiones” para comercializarlas en el mercado nacional.

Damián dice que hay compradores que acceden directamente por internet a los catálogos de las empresas y observan qué modelos quieren traer. Después, hacen los contactos con los vendedores asiáticos y tras una ronda de negocios cierran el trato. Los intermediarios hablan español, al igual que los vendedores asiáticos.

Para el bolsillo del comerciante es más rentable un producto ilegal y barato. Sólo como una referencia, Damián y otro vendedor indican que entre uno y otro producto hay una diferencia entre 100 y 150 dólares, por ejemplo, al referirse a un televisor de pantalla plana y de 38 pulgadas.

La forma de pagar es, por lo general, vía electrónica. Sin embargo, los compradores nacionales que recién empiezan en el negocio prefieren ir hasta China para cerrar el trato y pagar en efectivo. Claro, previamente se cercioran de que los productos comprados sean los ofertados en la red.

Los productos originales tienen una serie de medidas para garantizar su originalidad (ver recuadro de la siguiente página); sin embargo, los falsificadores chinos lograron copiar objetos muy similares a los reales. Incluso se han plagiado algunos datos de identidad.

Así se han falsificado los sellos de las firmas más reconocidas en el mercado de los aparatos eléctricos.

Informe La Razón accedió a los sellos (que en el argot pirata se denominan “marcas”) que se suelen colocar en los artefactos falsos. Se trata de objetos de plástico que vienen en colores plateados y dorados. Hay una variedad de tamaños, con la intención de que se puedan poner en diversos productos y espacios.

Los objetos piratas llegan con los sellos (también falsificados por las mismas empresas) incorporados, pero también se venden estas láminas para que los compradores las coloquen en los artefactos.

El pegado de la lámina de plástico es sencillo, sólo se necesita pegamento y buen pulso para otorgar a un artefacto falso una  “marca” que, detrás de su nombre, tiene un prestigio labrado en años.

En el mercado minorista también es posible comprar las “marcas”; cuestan entre 2 y 2,50 bolivianos la unidad. Se pueden obtener en las tiendas de repuestos en la calle Colombia, en la zona de San Pedro, de la ciudad de La Paz.

RECLAMOS. El año pasado, las oficinas del Viceministerio de Defensa del Usuario y del Consumidor de La Paz recibieron varias quejas sobre falsificación de aparatos electrónicos. Los compradores fueron timados con productos piratas que ellos creían originales.

El director general de Defensa de los Derechos del Usuario y del Consumidor, Nelson Guzmán, cuenta que su despacho se reunió con las asociaciones de gremiales de los mercados Huyustus y Eloy Salmón para reponer el daño a los consumidores. En todos los casos, los compradores resolvieron su situación, en algunos casos se les devolvió el dinero invertido, mientras que en otros se les cambió el producto por un original.

“Es muy difícil de distinguir un producto de otro y los compradores pueden confundirse con facilidad”, explica.

La institución llegó a un previo acuerdo con los gremiales mediante el cual los vendedores deben distinguir sus productos falsos de los originales.

En lo que va del año también se hizo una reunión con los comerciantes y sólo se espera reglamentar el tema para evitar mayores engaños a la población.

Por su parte, Perla Koziner, especialista en el tema y que trabajó en el Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi), explica que la legislación contra la piratería y la falsificación en el país está avanzada, pero que el problema radica en hacer cumplir estas normas.

Estudio. Un informe de la cadena BBC titulado Piratería china hasta en la sopa (y en las armas) establece el crecimiento de este mercado en el mundo y especialmente en América Latina.

Parte del reporte indica: “(...) China también es fuente de una gran industria de falsificación de marcas y productos que se venden en el mercado negro (y no tan negro) y forman parte de un fenómeno que mueve 650.000 millones de dólares al año, según cálculos hechos por el G-20”.

Más allá de la piratería, la relación comercial entre Bolivia y el gigante asiático está en aumento. Según un informe de noviembre de 2011 del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), “durante el periodo 2000 a 2010 las exportaciones a China acumularon 635 millones de dólares, mientras que las importaciones sumaron 2.509 millones, dejando un saldo negativo de 1.874 millones de dólares en contra de Bolivia”.

Hay más. Un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) revela que de la nación asiática son importados al mercado boliviano unos 3.670 ítems.

Ante este crecimiento del mercado negro, las firmas afectadas han elevado su voz de protesta. La marca de lápices Faber Castell hizo un pedido para comprar los productos originales elaborados con normas de seguridad y calidad. En un boletín, menciona que “el mayor fabricante mundial de lápices de madera también está cooperando con otras empresas de productos destinados a la escritura y el dibujo para arrestar a los falsificadores que, por regla general, residen en China”.

Nexos. La oferta china ha crecido en los últimos años. Ahora, la compra de productos también se expandió hasta el mercado virtual. En internet hay ofertas de viajes comerciales e incluso se fomentan nexos con empresarios o intermediarios en el país asiático.

La tendencia actual es la oferta “puerta a puerta”. Por ejemplo, la página madeinbolivia.net publicita sus servicios de esta manera: “Nosotros importamos directamente desde la fábrica en China hasta la puerta de su casa o empresa en Bolivia el producto que necesite. Siempre hay riesgos al importar, sobre todo desde un país tan lejano y con una cultura tan distinta a la nuestra. Nuestra oficina en China se encarga de realizar todas las gestiones de despacho de los productos requeridos”.

Otra exitosa página web es comprasachina.com. Tiene como innovación un manual “que te enseñará de manera fácil y sencilla cómo importar de China desde el día de hoy hasta la puerta de tu casa, sin pagar el envío y sin pagar impuestos de entrada al país. Todo de forma completamente legal y por internet”.

Así, surcando el mar, los objetos truchos llegan al país y se camuflan con los productos legales. Por el momento, esta actividad le está ganando la pulseta a la legalidad. Aunque la mala calidad de los objetos puede convertirse en el harakiri que dé fin a este negocio que empieza en el otro lado del mundo.

La ventaja de tener garantías en los artefactos nuevos

  • Los aparatos electrónicos de marcas reconocidas en el ámbito mundial ofrecen garantías escritas. Estos documentos deben validarse en las oficinas legalmente establecidas en el país. Además de confirmar que el producto adquirido es legal, también se ofrece servicio de reparaciones en caso de imprevistos mencionados en el mismo documento.
  • La empresa Sony garantiza la confiabilidad de todos sus distribuidores autorizados. “Asegura tu experiencia de compra visitando a nuestros distribuidores autorizados y disfruta todo el respaldo de Sony”, reseña un documento en la web. En la dirección electrónica sony.com.bo están las referencias de estos centros de garantías en el país.
  • Por su parte, Samsung Electronics Chile Ltda “garantiza el servicio de reparación de los productos Samsung comercializados en el mercado chileno y boliviano, la garantía aplica sólo a productos vendidos a través de Samsung Electronics Chile Ltda. Todos los productos comercializados por Samsung Electronics Chile Ltda. cuentan con Póliza de Garantía.
  • La dirección electrónica de Panasonic informa que los Centros de Servicio son parte de la División de Servicio al Cliente de Panasonic Bolivia y son como ventana de información sobre la garantía de sus productos, entre otros servicios. La web que tiene información al respecto es panasonic.com.bo.
  • El documento de mayor respaldo sobre un producto es la garantía. Los artículos falsificados no ofrecen ningún informe sobre la calidad de sus productos.
  • En Bolivia se ha creado el Viceministerio de Defensa del Consumidor. En sus oficinas, los compradores pueden hacer reclamos sobre productos que no cumplan con los requerimientos registrados a la hora de la venta
  • Existen oficinas de Defensa del Consumidor en las nueve capitales departamentales, además de la ciudad de El Alto.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia