La Gaceta Jurídica

Bolivia y su reincorporación a la Convención Única sobre Estupefacientes

…la reincorporación automática de Bolivia a la Convención Única de 1961, con la reserva formulada, representa un logro trascendental para nuestro país, por haber logrado consagrar la hoja de coca, tanto como patrimonio cultural en nuestra Constitución, así como en nuestros compromisos internacionales...

La Gaceta Jurídica / Alan E. Vargas Lima*

00:00 / 22 de enero de 2013

La Convención Única sobre Estupefacientes, firmada el 30 de marzo de 1961 en Nueva York, Estados Unidos, es el instrumento internacional vigente contra la manufactura y el tráfico ilícito de drogas y estupefacientes que conforma el fundamento del régimen global de control de drogas.

Hace aproximadamente dos años, a tiempo de recordarse el 50º Aniversario de la Convención Única, se estableció que la misma había determinado una ruptura significativa con los tratados de fiscalización de estupefacientes ampliamente aceptados hasta esa fecha, que estaban centrados sobre todo en el control de las materias primas, aunque se mantuvieron muchas de las características de aquellos.

De ahí que la Convención Única dio un giro al marco multilateral de fiscalización de estupefacientes para incorporar un enfoque más prohibicionista al uso no médico ni científico de ciertas sustancias. Este cambio de perspectiva se acentuó especialmente en relación con tres sustancias derivadas de las plantas de cannabis, la adormidera (Papaver somniferum) y hoja de coca.

Al respecto, la Convención introdujo ciertas obligaciones penales ampliamente aceptadas para que las partes criminalizaran, en su legislación nacional, la producción y el comercio no autorizados y, asimismo, extendió el régimen de fiscalización existente hasta entonces sobre el cultivo de plantas.

En este sentido, la Convención obligó a los “países en desarrollo” a abolir todos los usos no médicos ni científicos de aquellas tres plantas, que llevaban siglos formando parte integral de tradiciones sociales, culturales y religiosas. Sin embargo, este Tratado no logró cumplir uno de sus objetivos originales de convertirse en la Convención “Única” sobre todas las cuestiones relacionadas con estupefacientes a escala internacional, dado que los instrumentos posteriores, desarrollados a partir de las directrices señaladas por la Convención, incrementaron las incoherencias y las discordancias en el sistema de fiscalización de estupefacientes, por lo que se hizo indispensable plantear una reforma de los tratados.

Por otro lado, algunos profesionales y académicos bolivianos (entre ellos, la Docente de la Universidad Mayor de San Andrés (umsa), doctora Karen Longaric), analizando las incidencias y emergencias de la Convención Única de 1961 en Bolivia, han señalado que ciertamente, durante más de dos décadas, la Cancillería boliviana habría realizado una serie de gestiones orientadas a excluir a la hoja de coca del listado de sustancias controladas y a evitar la prohibición del “acullicu” (masticado de la coca).

Así, por ejemplo, el 2011 Bolivia propuso una enmienda al artículo 49 de la Convención de Viena de 1961, que se refiere a que el masticado de hoja de coca debe ser abolido. Posteriormente, el 31 de enero de 2011, 18 países se opusieron a la propuesta de enmienda de Bolivia para eliminar la obligación de abolir la masticación de la hoja de coca de dicha convención.

Sin embargo, “estas gestiones, lamentablemente, no prosperaron ya que la citada Convención está sólidamente protegida por cláusulas que la salvaguardan de eventuales enmiendas y reservas que podrían perforar o debilitar el espíritu de la Convención”¸ según sostiene Longaric.

No obstante ello, en junio de 2011 Bolivia depositó el instrumento de denuncia a la Convención Única de 1961, objetando la prohibición del “acullicu”, por considerarlo una práctica tradicional de carácter social, político y sobre todo religioso.

Actualmente, el Estado Plurinacional de Bolivia ha dado a conocer su intención de adherirse nuevamente a la Convención Única, formulando la mencionada reserva –vale decir, añadiendo una reserva sobre el consumo de la hoja de coca en su forma natural, para usos como la masticación o el mate en infusión–, la cual ciertamente podría ser objetada si al menos un tercio de las partes así lo decide.

En cambio, si por el contrario la objeción no alcanza el tercio requerido, la reserva sería aceptada, quedando entendido que los Estados que la hubiesen objetado no estarán obligados a reconocer la práctica del “acullicu”.

En otras palabras, según el procedimiento permitido por la Convención, sólo se puede bloquear el pedido de Bolivia si un tercio o más países miembros de la organización, de un total de 184, es decir 62 países, hacían conocer su objeción hasta el 9 de enero del presente año y, para ello, los países tuvieron 12 meses, desde que Bolivia pidió su readmisión, pero con la reserva en el tema del “acullicu”.

Actualmente, y aunque en realidad era muy poco probable que las partes revisen la posición que adoptaron inicialmente respecto a la enmienda boliviana propuesta, el 9 de enero de este año quedó cerrado el plazo para presentar las objeciones y los países que se oponían al pedido no lograron superar los 62 mínimos.

Asimismo, se ha dado a conocer extraoficialmente que sólo 14 de los 184 países miembros de las Naciones Unidas se habrían pronunciado en contra, quedando pendiente que la Secretaría General de la ONU haga conocer el informe final de la consulta a los 184 países miembros.

Por tanto, es indudable que la reincorporación automática de Bolivia a la Convención Única de 1961, con la reserva formulada, representa un logro trascendental para nuestro país, por haber logrado consagrar la hoja de coca, tanto como patrimonio cultural en nuestra Constitución, así como en nuestros compromisos internacionales, que ahora deberán reconocer el “acullicu” en su real dimensión como una práctica milenaria de los pueblos indígenas de Bolivia y de Latinoamérica en su conjunto.

Enlaces de internet recomendados por el autor:

http://www.unodc.org/pdf/convention_1961_es.pdf

http://www.unad.org/upload/48/66/TNI_50_anos_convencion.pdf

http://www.academiajuridicabolivia.com/2012/05/29/bolivia-y-la-convencion-unica-sobre-estupefacientes-de-1961-por-karen-longaric-r/

*    Es abogado, responsable del blog jurídico: Tren Fugitivo Boliviano.

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