La Gaceta Jurídica

Breve recuento del Derecho antiguo

(Parte I)

Foto: esacademic.com

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La Gaceta Jurídica / Máximo A. Hernández

00:00 / 10 de mayo de 2013

El Derecho, tal y como lo conocemos en la actualidad, es el resultado de un proceso evolutivo histórico de miles de años, desde la aparición de la especie humana. La importancia de su estudio desde sus raíces es para conocer los avatares, cambios, diversidad y legados en distintas épocas y civilizaciones que han enriquecido el conglomerado de lo que hoy conocemos como Derecho Moderno.

Las costumbres y la tradición son factores comunes en las sociedades primitivas (Mesopotamia, India y Egipto) y, en parte, de las primeras civilizaciones clásicas (Grecia); donde, por medio del peso de las necesidades y la adaptación a los contextos en los que se desenvuelven, se decide plasmar y fijas costumbres y tradiciones; haciéndolas normativas de carácter imperativo que adquieren concomitantemente fuerza de ley y de obligatoriedad. Es de esa forma como los plurales asentamientos humanos comienzan a plasmar y fijar ésas costumbres en codificaciones; siendo, en muchos casos, vastos códigos que reflejan la vida cotidiana: ceremoniales, religión, pertenencia, alimentación, trabajo, guerra, etc.

Este fenómeno reviste gran importancia para la historia del Derecho, ya que empuja al Derecho Consuetudinario, a un Derecho escrito, menos propenso a la transgresión de las leyes establecidas y a la casi supresión de la práctica interpretativa de las leyes.

Los grandes códigos que la historia registra transcienden en grado superlativo en la formación progresiva de los Estados de Derecho, aunque dificultosamente en principio, debido a las fuertes y comunes formas de gobiernos autocráticos y absolutistas que en repetidos casos obviaban la legitimidad de la ley.

No obstante, esos monumentos codificados (Hammurabi, Eshnuna, Manú, etc.), simbolizan la apertura a la gran marcha triunfal de la consolidación histórica de los pueblos que nos antecedieron y, en consecuencia, de los nuestros.

Este esbozo investigativo apegado a la fidelidad histórica, tiene el propósito de escudriñar y desglosar en rasgos concretos los aspectos mencionados.

El Derecho antiguo

Para adentrarnos en el estudio del Derecho antiguo es preciso hacer un breve exordio sobre el origen del Derecho en los pueblos primitivos.

El Derecho no es resultado de la mera casualidad o del azar durante la existencia de la raza humana, sino que es producto de la vida y de la necesidad a que está sujeto el hombre (1). Me atreveré a explicar éste fenómeno:

El hombre era dueño y poseedor de todo lo que ocupaba el espacio, no obstante, aparecieron otros que se disputaban el dominio universal; a raíz de esto, el sentido de la propiedad y de la pertenencia surgió. Fue entonces que el hombre sedentario primitivo formó parte de la dinámica social y se incorporó a agrupaciones en forma de tribus, clanes y hordas que se enfrentaban las unas a las otras, ejerciendo supremacía o debilidad.

Esa desigualdad contribuyó a que el Derecho sea un principio de autoridad que se imponía a los menos fuertes y aptos. Las tribus vencedoras subyugaban e implantaban sus costumbres a las hordas sometidas, originándose la Moral: sistema establecido por la fuerza; engendradora del Derecho Consuetudinario (el más primitivo).

Las sociedades comenzaron a dividirse debido a los conflictos sociales (guerras), implicando una evolución social del Derecho, ya que los conquistadores aplicaban el Derecho a los conquistados; forma que se resumió en que los que ostentaban armas, poder y dinero legislaran en contra de aquellos que cometiesen insubordinación a la autoridad establecida (delito). De ahí que las condenas eran atribuidas en función del delito: político, artificial, común o natural.

A través de la historia de los antiguos pueblos o civilizaciones, el Derecho ha jugado un papel fundamental para el desarrollo de los sistemas sociales y de la convivencia colectiva, instituyendo normas, regulaciones, acuerdos e instituciones que han organizado en cierta forma su desenvolvimiento.

Pero, aunque hablemos de un Derecho durante la antigüedad, debemos destacar que ése Derecho no es perfectamente caracterizado como los pueblos contemporáneos. Ni siquiera son comparables con los pueblos de la antigüedad clásica, griega y romana, ya que carecían de una unidad sistemática jurídica basada sólo en preceptos morales y costumbristas.

Éstas sociedades pueden ser muy diferentes, sin embargo, hay un carácter común entre ellas, “la idea religiosa absorbe y domina las otras manifestaciones del espíritu, política, filosofía, Derecho y ciencia están subordinadas especialmente a la religión y bajo la dirección y dependencia del poder sacerdotal” (2). Por medio de ésta premisa, podemos entonces afirmar que el factor común en las normas jurídicas de egipcios, mesopotámicos, indios, chinos, persas y griegos es el Derecho al servicio de Dios y de su ley. Ello resalta que este estudio estará cargado de legislación teológica y monárquica.

Derecho antiguo mesopotámico

La civilización mesopotámica es una de las sociedades más antiguas, conforme a su estructuración y composición social, ya que es la primera que se rige a partir de leyes fundadas bajo la autoridad del Rey e influenciadas por el círculo sacerdotal. Es decir, la sociedad prebabilónica estaba sostenida bajo un régimen monárquico absolutista en la que ejercía gran presencia la casta sacerdotal en la mayoría de los asuntos cotidianos (leyes, ritos, ceremonias, reformas, costumbres y educación).

Pero su mención y atención no reside en que sea o no uno de los pueblos más antiguos, sino que la historia lo registra como la primera civilización que compila y codifica todas sus leyes y legislaciones en un código que serviría para la unificación de todos sus pueblos.

Mesopotamia, como pueblo bajo cortos periodos de estabilidad debido a constantes guerras libradas contra pueblos circundantes (Asiria, Babilonia, Caldea, etc.),  no pudo regirse bajo un sistema jurídico único y estable, por lo que a lo largo de su historia adoptó códigos temporarios hasta la fijación del Código de Hammurabi. Códigos que suplieron efímeramente las necesidades imperantes durante su tiempo de aplicación.

Entre los grandes códigos que poseyó Mesopotamia se encuentran el Código de Ur-Nammu, el Código Eshnuna, el Código de Lipit-Ishtar y el Código de Hammurabi (el más revolucionario y significativo de toda la historia mesopotámica). Estos códigos comprenden la historia jurídica de la antigua Mesopotamia.

Código de Ur-Nammu

Corresponde a la autoría del primer rey de la III Dinastía de Ur, Ur-Nammu, quien gobernó Mesopotamia por 34 años. Es el código más antiguo del mundo y se recopiló escrito en sumerio en tres tablillas de barro, acuñando unos 195 artículos, redactados con fórmulas condicionales que describen el delito y luego fijan la pena. En ellos se reflejan características únicas y de relativo avance: 1) protección a la viuda y al huérfano por parte del Estado, 2) multas por muerte o daños a terceros, 3) no existe la pena de muerte, 4) establece medidas para contrarrestar la corrupción burocrática, 5) no hay castigos corporales ni mutilaciones, sino multas, 6) no se aplica la Ley del Talión. En resumen, se podría adjudicar a éste código rasgos de humanitarios en la dinámica penal, es inverso completamente al Código de Hammurabi.

Código de Eshnuna

Redactado unos 300 años antes del Código de Hammurabi. De éste no hay relatos convincentes, debido a que se ha dificultado su investigación de origen, pero se sabe que es antesala a la modalidad penal que sostiene el Código de Hammurabi, ya que establece la práctica de la Ley del Talión y detalla el procedimiento de lugar para los casos penales (robo, asesinato, violación e injurias graves). Fue encontrado en su forma prístina en dos tablillas de barro escritas en cuneiforme.

Código de Lipit-Ishtar

Fue creado por Lipit-Ishart, quinto rey de la III Dinastía de Ur; precede al Código de Hammurabi, donde se enumera casos por los cuales el imputado debe resarcir el daño al afectado con una multa. Es un código que establece, además, la modificación y estandarización de los sistemas de medida y peso; para evitar fraudes y engaños en las transacciones comerciales de granos (cebada y trigo). Consta de una tablilla en barro con 43 artículos.

Código de Hammurabi

Es el código más antiguo que ha quedado intacto y completo, por lo que es el más famoso y conocido (3). Escrito por el sexto rey de la I Dinastía de Babilonia, Hammurabi. Está grabado sobre diorita, contiene 282 artículos concernientes a todos los aspectos de la vida humana. No es una formulación de todas las normas prevalecientes, sino una compilación de leyes necesitadas, modificadas y nuevas leyes promulgadas. En realidad, no es un auténtico código, sino un conocimiento de las antiguas leyes (Ur-Nammu, Eshnuna y Lipit-Ishtar) y la añadidura de otras por Hammurabi.

El Código es tan importante porque unifica las leyes existentes y es impuesto sobre los pueblos sojuzgados por el Imperio. Lo que constituye la unificación jurídica de todos los estados de Hammurabi, es decir, la unificación jurídica de toda Mesopotamia por primera vez. El Código no respondía a las necesidades de los simples ciudadanos, sino a la iniciativa de los reyes.

Éste, a semejanza de los demás, no pretendió transformar el orden ni promover el desarrollo social, sino reglamentar y garantizar el cumplimiento del orden establecido. El Código revela cuál es el orden establecido, así como la estructura de la sociedad babilónica. La población estaba dividida en tres clases sociales, cada una de ellas con sus derechos y deberes: señores, pueblo y esclavos.

Los señores y el pueblo tenían sus propios derechos y deberes, mientras que los esclavos eran considerados como “cosas”. El mismo código regulaba aspectos del matrimonio (monogámico), adopciones, sucesiones, divorcio, libertad, propiedad (inalienable), oficios y crímenes con sus consecuentes castigos.

Justicia

La justicia en la Mesopotamia Babilónica estaba compuesta por un Tribunal de Primera Instancia, donde había acusación y defensa, pruebas, testimonios y sentencia dictada por el Tribunal Civil. Había un Tribunal Superior de los “Jueces del Rey”, o sea jueces civiles, que era la segunda instancia o Tribunal de Apelación. La última instancia era el propio Rey.

En la mecánica del Proceso, cada litigante se defendía a sí mismo, ya que la profesión de abogado no existía y, por ende, no era conocida por el Estado. Fue el primer Estado en conocer el concepto de culpa, la cual era únicamente revocada cuando se demostraba que el delito se había hecho sin premeditación ni alevosía. Si por ningún medio se podía esclarecer la verdad durante el procedimiento, se recurría a las ordalías, recurso que consistía en la invocación de los dioses en los oráculos sagrados con el fin de que la verdad sea revelada.

El sistema jurídico permaneció intacto, incluso hasta después de la muerte de Hammurabi; lo que demuestra su práctica y eficaz aplicación dentro de la sociedad mesopotámica babilónica.

La Ley del Talión

Durante la existencia de la estirpe babilónica constituyó la forma más idónea para castigar a aquellos transgresores de la ley; base fundamental del Código de Hammurabi, el cual consistía en el castigo en la misma medida en la que era producido el daño (si me partían un brazo, yo debía partirle el mismo brazo). De ahí deriva la famosa frase “ojo por ojo y diente por diente” (4).

Derecho Antiguo en Egipto                               

La civilización egipcia es una de las más ancestrales y significativas para el proceso evolutivo histórico del Derecho; ya que constituye, junto a India, los países-madre de la Historia y de las primeras instituciones y figuras jurídicas del mundo (5).

Egipto era una sociedad totalmente materialista y de carácter práctico calando dentro del Derecho, lo que permitió que se nutriera de su tradición y sus costumbres; haciéndola una maquinaria que funcionaba de forma perfecta en todas las materias jurídicas y en la legislación de justicia, ya que se ajustaba a las necesidades de su colectividad.

Egipto transmitía sus reglas de conducta y sus normas (todo lo que se denomina Derecho) así como su espíritu filosófico al través de su tradición (6). Éste método fue tan eficaz que fue adoptado por muchas comunidades e, incluso, ha influido en la legislación actual en materia de penas, con el único contraste de que la implementación del castigo era exagerada e inflexible.       

La expresión práctica de la cultura egipcia imprime absoluta realidad a sus normas y ejecuciones jurídicas; ya que son inspiradas en la vida cotidiana. Ese carácter práctico se traducía en crear instituciones que asegurasen la existencia de una vida estable, ordenada y próspera.

El Derecho rudimentario y primitivo egipcio evoluciona y logra su gran unificación cuando Egipto conquista todos los pueblos limítrofes (nomos) y los somete al gran Imperio del Nilo, aplicándoles la esencia tradicionalista, lo que fomentó la unión del sistema judicial a través de todos sus dominios basados en la costumbre y en las ideas.

Luego de la unificación del imperio, el escalafón del poder se estableció inmediatamente. La máxima autoridad fue el Faraón, a quien se le atribuía poderes sobrenaturales y era considerado un dios en la tierra con facultades ilimitadas y fuente de todo conocimiento y sabiduría.

La autoridad del Faraón era irrevocable, de inmediata ejecución e incuestionable. Se le denominaba “el Señor del Derecho”.  

En la pirámide jerárquica le seguía el Clero, una clase de sacerdotes, quienes se encargaban de las actividades y ceremoniales religiosos, eje sobre el que giraba toda la sociedad egipcia.

Instituciones privadas más antiguas de Egipto

En Egipto se utilizó tres de las instituciones más viejas del mundo, las cuales han llegado a nuestro Derecho moderno casi intactas; variando de acuerdo a las culturas y grupos étnicos a lo largo de la historia. Estas instituciones significaron para los egipcios la renovación en los regímenes matrimoniales, de sucesión, de comercio, de traspaso de bienes, patrimonios familiares, hipotecas, etc.

Adopción

Fue una institución asimilada por los egipcios a través de asirios, hebreos y judíos; practicándola de modo parecido. Luego tomada por los griegos y después transmitida a los romanos.

Matrimonio

Para egipcios y muchas otras sociedades, el matrimonio constituía la institución primaria, base fundamental social, la cual exigía formalidad religiosa.

Hipoteca

Era concebido como un contrato real por acuerdo oral o compromiso honorable por el cual el deudor entrega a su acreedor un inmueble para que disfrute de él como propietario y se compense así por el fruto que deriva del mismo ese capital que tiene invertido y comprometido en la deuda, durante todo el plazo del contrato, que vencido éste pueda apropiárselo, cumplidas ciertas formalidades legales.

Organización de la Familia

La familia es la base de la organización social en el periodo del Imperio del Nilo. Egipto, desde sus inicios fue un pueblo matriarcal; en donde el protagonismo doméstico era representado por la mujer. El patriarcado surge en la época faraónica o con mucha posteridad al Egipto primitivo. La mujer era sojuzgada al hombre por el poder marital, quien se encargaba de los oficios, tejer, preparar alimentos, criar hijos, etc.

La costumbre establecía el matrimonio incestuoso, pues a la muerte del hombre era repartido en partes iguales entre los hijos y la viuda. La poligamia estaba permitida, estableciendo la distribución igualitaria entre todos los hijos de cada matrimonio. El faraón Aramis instituyó el matrimonio civil. El matrimonio civil era digno para personas comunes y el religioso sólo para piadosos. El divorcio era practicado y aceptado, pudiendo ser pedido por la mujer o el hombre, indistintamente.

Justicia

El Faraón era la representación en forma humana de los dioses sobre la tierra, lo que implicaba que de él emanaban las leyes. Era el guardián de la Ley y tenía la última palabra sobre casos extraordinarios en materia procesal. En la práctica, la justicia era oficio de los sacerdotes, quienes formaban un tribunal de treinta miembros escogidos entre ellos  mismos por votaciones. Era presidido por un presidente, quien dirigía los debates en los asuntos contenciosos.

El procedimiento era sencillo y escrito, función de los escribas. Los abogados no existían, por lo que los litigantes debían defenderse por ellos mismos. El presidente era encargado de emitir el fallo; pero, en defecto de ello, el presidente lo hacía presentando la imagen de la diosa Ma (la verdad y justicia). La apelación sólo podía ejecutarse cuando el proceso era conocido y valorado por el enorme aparato burocrático egipcio.

Derecho antiguo en India o Indostán

Otro de los grandes imperios de Oriente fue India, conocida antiguamente como Indostán. Fue un pueblo que influyó en muchas otras civilizaciones, ya que estuvo bajo la superioridad de varias potencias pujantes como Arabia y Grecia. Pero, aun siendo tan imponente nación, India nunca fue creadora de un sistema jurídico autóctono. Sus normas legales no estaban revestidas de ninguna originalidad y fueron idénticas a las de otros pueblos con los que estaba en relación, especialmente árabes y griegos.

Para el siglo XI, el indostánico era el mismo Derecho arábigo que imperó en Asia. Indostán, desde su conformación, ha sido nación basada en una filosofía política profundamente religiosa, arraigada a los designios de la Ley divina, origen de los primeros preceptos sociales. Con la propagación del budismo se produjeron las condiciones necesarias para confeccionar la primera constitución política que regiría Indostán hasta la fragmentación del imperio en numerosos reinos monárquicos absolutistas.

De esa manera es como India se fundamenta en la organización social a partir de un complicadísimo y estricto régimen de castas que perduraría hasta nuestros días. Las diferencias de casta y la esclavitud contaminaron a todas las pequeñas comunidades indias (7). En esta división social, priman los brahmanes, quienes estarían a cargo de la administración e interpretación de la justica originada en los dioses. Para ellos, las leyes habían sido dictadas por los dioses a los hombres, las cuales tenían por único fin el de alcanzar la felicidad y la salvación del alma; por lo que ninguna de sus normas correspondía a las necesidades de su propia vida.

La casta de los brahmanes, según el Código de Manú, fue creada de labios del Señor del Mundo; la de los chatrias de sus manos; la de los vaisías de sus caderas y la casta inferior (los sudras) creada de sus pies.

El estudio de los libros religiosos y la enseñanza de la religión constituye parte de los oficios que asisten a los brahmanes; la salvaguardia del pueblo a los chatrias; los vaisías deben cuidar del ganado, comerciar, prestar dinero y labrar la tierra y, finalmente, la única ocupación que el Señor ha designado a los sudras es la de servir dócilmente a las otras tres castas. 

El código histórico de India, el Manú, predica abiertamente la desigualdad social y presenta como una creación divina la división de la sociedad en castas hereditarias.

Continuará

Notas

1. Aguanno, D. La Génesis y Evolución del Derecho Civil. Edic. 1890.

2. Ídem.

3. Lara Peinado, Federico. Código de Hammurabi. Edic. 1992.

4. Sanmartín, Joaquín. Códigos Legales de Tradición Babilónica. Edic. 1999.

5. Jacob, W. Apuntes de Historia de las Instituciones Jurídicas.

6. Debranich. Elementos de Historia del Derecho.

7. Marx, Carl, y Engels, Frederick. Obras Escogidas. Edic. Cartago, Buenos Aires, 1957, pág. 228.

Es abogado dominicano.

Tomado de: memoriasdelescriba.bligoo.com

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