La Gaceta Jurídica

Democracia en Bolivia: Entre memoria política e historia constitucional

Debate

La Gaceta Jurídica / Idón Chivi Vargas

00:00 / 09 de octubre de 2012

En Bolivia, el 10 de octubre se celebra 30 años de la recuperación de la democracia. Mucha agua ha corrido bajo el puente, mucha memoria se tiene para el presente. La clase obrera y el movimiento campesino constituyen la memoria política de la resistencia y la victoria popular.

Por ese tiempo, la política exterior estadounidense utilizaba las dictaduras, la doctrina de seguridad nacional y el Plan Cóndor como los mecanismos de control militar en América Latina, con visos a la implementación del neoliberalismo, tal como lo denuncia Noemi Klein en “La doctrina del shock”.

Pinochet fue el primer gobierno que, después de asesinar a Salvador Allende, impuso las políticas de ajuste con ferocidad genocida; Videla en Argentina no quedó atrás; Stroessner en Paraguay fue la pesadilla más tenebrosa que ha conocido el pueblo hermano y duró 35 años.

Para Bolivia, el 10 de octubre no sólo representa la consolidación de las elecciones de 1980, sino el cierre definitivo de un largo periodo de oscuridad militarista, autoritarismo, corrupción y narcotráfico. Por ello la fiesta popular del 10 de octubre de 1982 contó con, al menos, 20.000 obreros y campesinos en la Plaza de San Francisco de Chuquiawu Marka.

La recuperación de la democracia (1982), las jornadas de marzo (1985), la elección de Víctor Paz Estenssoro (1985), la Marcha por la Vida (1986), el preludio indio en la Central Obrera Boliviana (COB), el triple empate y el MIR (1989), la reforma del Estado (1991), la Marcha por el Territorio y la Dignidad (1991), la guerrilla urbana (1991-92), Sánchez de Lozada presidente, etc.

La guerra del agua (2001), las elecciones de 2002 y el Goni, febrero negro y la guerra del gas (2003), los interinatos de Carlos Mesa (2003-2004) y Rodríguez Veltzé (2004-2005), el referéndum del gas (2004), la elección de Evo Morales, primer presidente indígena con el 52% (2005), el referéndum aprobatorio y dirimitorio (2009), la promulgación de la nueva constitución, etc.

Las elecciones 2009 y Evo Morales con el 64% y, finalmente, el anuncio del Plan Patriótico 2025 constituyen hitos que hablan por sí solos de los desplazamientos normativos, narrativos, institucionales, económicos y culturales de la democracia en Bolivia.

Bolivia, América Latina toda, vive una hora histórica, son tiempos donde la dignidad se pone por encima del desprecio, donde la solidaridad se pone por encima del sálvese quien pueda. La democracia en Bolivia ha dejado de ser un asunto de elites para ser asunto de pueblos, ya no es nacional, es plurinacional. Ya no es sólo para votar, sino para botar a los flojos, mentirosos o racistas.

La democracia en Bolivia ya no es una pesadilla neoliberal, sino la realidad de un sueño llamado gobierno del pueblo, desde el pueblo, con el pueblo. La democracia en Bolivia es de los invisibles e invisibilizados; despreciados y depreciados entran en la historia y en la revolucionan, a mano y sin permiso. La democracia en Bolivia ha decidido descolonizarse, hacerse indígena y popular

“Todos somos pueblo”, dijo el presidente Evo Morales, lo dijo para la democracia. Pero la democracia tiene alma colonial, nació colonial, nació sin los indios, nació contra los indios…

La democracia, como colonialidad republicana explicada desde Guiseppe de Vergotini, nos señala que en la América Latina del siglo xix “la oleada de constituciones subsiguientes a la adquisición de la independencia, por otra parte, no significa en absoluto, la adhesión al modelo democrático, en efecto, es esta la demostración más evidente, en la mayoría de los casos que se presentan, de la introducción de regímenes constitucionales puramente teóricos. Para la mayor parte de las poblaciones antes sometidas a la dominación colonial, no se produce otra cosa que una transición, de una subordinación pasiva a la potencia extranjera, a una subordinación constitucionalmente asegurada, a un nuevo poder autoritario, a menudo acompañado por una movilización y un consenso de masas. Hay que agregar el fenómeno político no siempre perceptible, mediante la lectura de los textos constitucionales de la subsistencia de los vínculos de control, por parte de las antiguas potencias a través del control de los recursos económicos, formalizado incluso mediante acuerdos de colaboración de asistencia técnica para el desarrollo”.

En el siglo xix, Inglaterra y Francia hacían grandes negocios con la democracia, voto censatario, sin mujeres ni indios, ayuda financiera y deuda externa fueron las formas elementales del ninguneo nacional en América Latina. Parimos América Latina para ejemplo europeo, ¿quién dice algo al respecto?

Europa, con sus estados-nación, existe porque antes nacieron las naciones latinoamericanas, la independencia no sólo fue un gran negocio capitalista, sino también una fiesta oligárquica enana y sin vocación histórica. Estados coloniales mendigos…

Las constituciones fueron el vehículo de la colonialidad del poder: “(…) en el caso latinoamericano del siglo xix existía un régimen jurídico instaurado por España: mayorazgos, resguardos, alcabalas, esclavismo. Pero en el mundo no había ambiente para que lo feudal subsistiera y el nuevo orden jurídico se fue implantando por su propia fuerza. Esto no significaba que por generación espontánea brotaran las nuevas instituciones en Latinoamérica. Los estados europeos promovían sus intereses y las instituciones que les eran propias por diferente medios”.

Si los europeos del siglo xix “promovían” constituciones, en el siglo xx Estados Unidos “imponía” constituciones: “(…) en comunicación oficial (octubre de 1945) que el Secretario de Estado norteamericano, James F. Byrnes, le dirigió al general Douglas Mac Arthur, comandante supremo de las fuerzas aliadas en Japón, le decía: ‘hay que asegurarse que la constitución de Japón sea reformada para constituir un gobierno responsable ante un electorado de amplia representación. Se debe tomar medidas para que la rama ejecutiva del gobierno derive su autoridad de un cuerpo legislativo de amplia representación ante el cual debe ser responsable: si no se mantiene la institución del emperador, garantías constitucionales contra tal institución no se requieren obviamente, pero se debe establecer: 1) completo control por un congreso elegido sobre asuntos presupuestales y financieros. 2) garantía en materia de derechos civiles fundamentales para todas las personas dentro de la jurisdicción japonesa, pero de ninguna manera solo para los japoneses. 3) actuación de un jefe de Estado, sólo de acuerdo a autoridad que expresamente se la delegue.

Si el emperador se mantiene, es necesario añadir otras garantías a las enumeradas anteriormente: 1) un gabinete que asesore y aconseje al emperador debe ser escogido previo dictamen y consentimiento de un cuerpo legislativo responsable. 2) de ninguna manera medidas legislativas pueden ser votadas por cuerpos como la cámara de nobles o un consejo privado. 3) el emperador debe ser requerido para que reforme la Constitución de acuerdo con lo que recomiende el gabinete y apruebe el legislativo. 4) el cuerpo legislativo se reunirá a su voluntad. 5) y, si se permite en un futuro, un ministro de las fuerzas armadas debe ser un civil, y privilegios especiales a los militares de acceso directo al trono deben ser eliminados”.

Pero, ¿cómo descolonizar la democracia? Hacerla propia, combinar las formas indígenas con lo mejor de la democracia convencional liberal, radicalizar los sueños de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa y hacerla realidad real.

Descolonizar la democracia significa descolonizarse como representantes y representados. Otra matriz democrática ha nacido en Bolivia.

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