La Gaceta Jurídica

La interpretación de la Constitución

El autor explica que el procedimiento que se establece en la Constitución Política es aplicar como criterio de interpretación la voluntad del constituyente, lo que llevaría a una sentencia acerca de la consulta sobre la reelección presidencial, de todos modos, la definición final es dejada en manos del Tribunal Constitucional.

La voluntad del constituyente podría ser tema de dificultad o de aplicación como argumento.

La voluntad del constituyente podría ser tema de dificultad o de aplicación como argumento. Foto: aler.org

La Gaceta Jurídica / Henry A. Pinto Dávalos

00:00 / 22 de febrero de 2013

Decía mi profesor de Introducción al Derecho, doctor Ernesto Contreras Jiménez, que la ley, cuando es clara, se la aplica; cuando es confusa, se la interpreta, y cuando existe un vacío o laguna legal, se la integra recurriendo a las presunciones o a los Principios Generales del Derecho.

Con ello se muestra que el proceso de administración de justicia y la aplicación de la norma en los hechos no siempre es fácil, está sujeta a una serie de imponderables, como los que ahora se presentan en el escenario político, referidos a la consulta enviada por la Cámara de Senadores al Tribunal Constitucional Plurinacional (tcp) sobre reelección del presidente del Estado Plurinacional, Evo Morales Aima, extremo que amerita las siguientes consideraciones.

En primer término, se debe destacar que las posiciones expuestas contrarias a la idea de la reelección constitucional del Presidente se fundan, sobretodo, en una interpretación literal del texto constitucional, en particular del artículo 168 y la Disposición Transitoria Primera, parágrafo II de la Constitución, que establecen que, en Bolivia, sólo es posible una relección consecutiva, debiendo tenerse presente para tal fin “los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución” (07.02.09).

De esto se deduciría que Evo Morales no estaría habilitado para un nuevo mandato a partir del 2015, hecho que, según entiende más de un analista, sería suficiente para que el Tribunal Constitucional rechace cualquier pretensión del oficialismo de prorrogarse en el cargo y acceder a una nueva relección.

Procedimiento

Al respecto, y sin desmerecer dichos aportes que de por si son muy relevantes, empero, conviene apuntar que a efectos de interpretar la norma suprema, la misma Constitución Política del Estado, en su artículo 196 inciso I establece que “en su función interpretativa, el Tribunal Constitucional Plurinacional, aplicará como criterio de interpretación, con preferencia, la voluntad del constituyente, de acuerdo con sus documentos, actas y resoluciones, así como el tenor literal del texto”.

Vale decir que la misma Constitución establece el procedimiento que debemos seguir para interpretar su contenido, determinar sus alcances y desentrañar su finalidad, extremo que no sólo nos obliga a leer y aplicar literalmente el tenor del texto normativo, sino principalmente a indagar  la “voluntad del constituyente” mediante un proceso de indagación histórica, donde consideremos actas, documentos, informes y resoluciones de lo que fue la Asamblea Constituyente de Bolivia. He ahí el pequeño gran detalle.

Vistas así las cosas, resulta que el tema se torna más complejo de lo pensado, por cuanto hoy en día, al margen de algunas iniciativas personales o institucionales como la de Franco Gamboa Rocabado o la publicación efectuada por la Vicepresidencia del Estado, no existe una “memoria oficial” de lo que fue el trabajo de la Asamblea Constituyente, por lo que resulta realmente difícil indagar y conocer a ciencia cierta cuál es o cuál fue la “voluntad del constituyente”.

Libre interpretación

Esto deja un gran espacio abierto a la libre interpretación, vacío que seguramente bien puede ser repuesto con la idea central que viene manejando el oficialismo en sentido de que cuando la Constitución expresa el término “mandato”, lo hace en el sentido de haber completado un periodo entero de funciones.

En efecto, si seguimos la interpretación literal del término “mandato” tal como está previsto en el Disposición Transitoria Primera de la Constitución, bien podríamos concluir que, efectivamente, el Presidente tiene derecho a un mandato más, por cuanto el mandato anterior a la vigencia de la actual Constitución fue interrumpido justamente para dar paso al nuevo Estado Plurinacional a partir del 7 de febrero de 2009.

Que esto dio paso a una nueva institucionalidad estatal, dejando atrás toda forma “republicana” de organización, pasando incluso por el hecho concreto y puntual de que la misma legislación ordinaria ha empezado de “cero”,

De esta forma, lógica y racionalmente se podría concluir que éste (el actual) es el primer mandato del Presidente, estando habilitado para una siguiente reelección polémica, que seguramente será absuelta una vez que el Tribunal Constitucional emita su palabra final, con la fuerza vinculante y obligatoria que ello amerita.

*    Es catedrático de Derecho Procesal Constitucional (UMSS).

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