Mía

Lo AMO, pero no lo deseo

La rutina es la peor enemiga del deseo, por lo que hay que hacer lo posible para combatirla. Trata con lugares novedosos, juegos sexuales y muchos, muchos besos.

Relación sexual. Foto: Internet

Relación sexual. Foto: Internet

La Razón / Miguel Vargas Saldías

00:00 / 08 de noviembre de 2012

“Llevo cinco años de casada y tengo dos niños adorables. Mi esposo es muy bueno conmigo pero, si bien al conocernos tuvimos una fuerte conexión sexual, ésta ha ido desapareciendo con el tiempo, a tal punto que lo veo casi como a un amigo. Cuando viaja por trabajo lo extraño mucho y me gusta compartir todos los momentos con él y la familia, pero últimamente no tolero que me toque. A veces, me siento mal porque pareciera que le estoy mintiendo, para ser honesta, sí lo amo, pero no lo deseo sexualmente”, relata Raquel, una contadora de 40 años.

“Juega un factor muy en contra la rutina”, explica la psicóloga Marianela Ramos. “El saber qué come, cómo viste o qué le gusta hacer el fin de semana te lleva a conocer de memoria toda su rutina, lo que implica también el saber a detalle su forma de hacer el amor. Cuando todo esto te es conocido, pierdes la capacidad de asombro y sorpresa; es decir, no hay nada nuevo que estimule a los sentidos y a la relación”.

El deseo sexual deriva de un complejo proceso en el que el principal motor es el cerebro, apoyado por hormonas y un argumento cognitivo, es decir, los intereses y motivaciones sexuales. Si algún componente se desequilibra, es muy posible que el erotismo se inhiba.

Las causas

Antes de nada, es importante detectar si se trata de un enfriamiento general de la libido de la pareja o si eres tú quien únicamente tiene esta sensación. “Si es el primer caso”, recomienda la terapeuta Alejandra Ágreda, “deben identificar el problema en pareja. Las causas pueden ser variadas; van desde el aburrimiento derivado de la rutina, pasando por casos de  depresión o dependencia de sustancias controladas, hasta el recuerdo de hechos traumáticos en el pasado familiar. También es posible que la presencia de una tercera persona bloquee la libido de uno de los miembros”.

Primero desecha la posibilidad de una causa física (frigidez, dolor, bajo nivel hormonal y otros) y emocional (algún trauma, sentimientos negativos hacia tu pareja como rencor u otros). Luego cerciórate de que realmente estás enamorada de él y que estás dispuesta a seguir la relación, pues lo importante en la familia es el bienestar de todos.

“Si quieres reavivar la relación con una persona a la que realmente no quieres, estás perdiendo el tiempo. No se aprende a amar y no se trata sólo de voluntad. Tú eres dueña de tu cuerpo y de tu futuro, no te mientas excusándote en la familia y en el qué dirán. Analiza bien tu situación antes de tomar decisiones que pueden costarte muy caras, siendo ante todo, sincera contigo misma”, reflexiona Ágreda. 

Toma la iniciativa

Una vez aclarado el panorama, lo primero es intentar avivar la llama del deseo, bien dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan. “Besa mucho a tu pareja; un beso es la llave del sexo. Hazlo varias veces al día, te ayudará a conectarse nuevamente. Y un sabroso y apasionado beso antes de dormir puede recordarte lo mucho que lo deseabas antes”, recomienda Ágreda. prueba además con besos en lugares menos convencionales: orejas, cuello, axilas, muslos, costado y otros.

El siguiente paso es explorar tu cuerpo e identifica la forma en que él puede volver a despertar lo que sentías antes. “Nuestro cuerpo tiene memoria, esto puede servir para recordar los momentos compartidos y las sensaciones que acompañaban al deseo cuando tu pareja aún te resultaba atractiva. Quizá puedas protagonizar una delirante segunda fase en tu relación”, agrega la terapeuta.   

Para esto busca una experiencia diferente, desde una nueva forma de acariciarse hasta nuevas posiciones o entretenidos juegos sexuales. Eso sí, transmítele esas ideas a tu hombre cuando no estén en pleno acto sexual; lo que le permitirá prepararse para algo renovador sin necesidad de tener miedo.  

Es también posible que el cansancio y el insomnio sean los que obren en tu contra. Si es así, destina otras horas para el coito que no sean en la noche. Esta actividad extra te dará energías en el día y pueden convertir un aburrido almuerzo en un encuentro lleno de sensualidad.

También puedes probar con una noche romántica planificada en la semana. “Evidentemente no será un encuentro espontáneo, pero les servirá para obligarse a pasar tiempo juntos sin la presión de los niños o del trabajo. Estas citas no tienen que enfocarse necesariamente al sexo, sino a disfrutar uno del otro. La atracción irá surgiendo poco a poco”, aconseja Ramos.

Si tu principal problema es la ausencia de orgasmos, trata primero a través de la autoexploración y los juegos sexuales previos antes de la penetración. Si no funciona nada de eso, recurre a un terapeuta.

Finalmente, busquen un sitio novedoso donde nunca antes hayan hecho el amor, o al contrario, regresen a alguno de sus sitios inolvidables. Todas las estrategias son válidas para atraer nuevamente a la pasión para que vuelva a incendiar tu cama.

Fuentes: Marianela Ramos, psicóloga, y Alejandra Ágreda, terapeuta de pareja y familia. 

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