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Adriana Salvatierra: ‘Piensan que la la mujer no está preparada para la política’

Es politóloga, tiene 26 años y es la senadora más joven. En su agenda están el matrimonio paritario y la despenalización del aborto.

Adriana Salvatierra.Foto: Ángel Illanes

Adriana Salvatierra.Foto: Ángel Illanes

La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre / La Paz

00:00 / 09 de julio de 2015

¿Cómo empezó su militancia y carrera política?

Me inicié en las juventudes del Movimiento Al Socialismo (MAS) a los 16 años, continué con la militancia orgánica a partir de los 18 en Columna Sur, que es una organización que es parte de las juventudes orgánicas del MAS. A partir de allí comencé a participar en procesos de formación, ir a provincias, hacer actividades de formación política y rememoración histórica.

¿Qué significa ser mujer y joven, y ocupar un puesto de senadora?

Creo que esto no se hubiera dado si no fuera por la voluntad política del presidente Evo Morales de incluir a jóvenes en el proceso de cambio. En Pando, La Paz, Tarija y otros departamentos somos una generación que asume responsabilidades políticas. Los presidentes de brigada somos menores de 30 años.

Como mujer busco garantizar y llevar adelante la agenda de género. El que una mujer esté sentada en un sillón en la Asamblea Legislativa no garantiza ser portadora de las agendas de género y tampoco de demandas transformadoras. Hay mujeres que son conservadoras y representan los intereses de las clases dominantes machistas y patriarcales. En mi caso está presente la responsabilidad de llevar adelante un trabajo comprometido con la búsqueda de la equidad entre hombres y mujeres.

¿Cuál es su aporte personal al proceso de cambio?

No me considero un ser individual porque este proceso de cambio fue impuesto por las grandes mayorías. Pero, busco presionar en el interior del MAS y en el proceso de cambio por una agenda que retome temas que quedaron pendientes, como los muertos en las dictaduras. En los hechos se trabaja por la recuperación del discurso marxista y que las clases que todavía no alcanzan condiciones de equidad las obtengan. En género busco llevar adelante la agenda de las mujeres. También hay una deuda pendiente con el matrimonio paritario y con la despenalización del aborto, pero eso obedece a fuerzas internas. Mi rol es continuar y contribuir a la presión para que estas agendas sean abordadas y atendidas desde el Estado.

¿Existen avances en el matrimonio paritario y en la despenalización del aborto?

Creo que en términos de derecho ahora es más posible hablar de matrimonio igualitario o de uniones civiles entre personas del mismo sexo. Cuando dos mujeres o varones deciden unirse, no tienen la posibilidad de heredarle a su pareja el fruto de su trabajo y posesiones, es un tema de derechos humanos que hay que trabajar. Creo que ahora es más factible abordar este asunto, pero tiene que ser una agenda fruto de la movilización social permanente y una discusión en todos los hogares y casas. Desde luego, van a haber sectores conservadores, pero es nuestro deber elevar y cualificar el debate. Con respecto a la despenalización del aborto, es una agenda a mucho más largo plazo, quizá no solo pase por una ley que encamine la despenalización del aborto, sino por una ley que permita que la mujer que siente que no tiene las condiciones para ser madre pueda definirlo. El tema no pasa por llevarlo al plano individualista de si una mujer decide ser o no ser madre. Lo importante pasa porque el Estado atienda el tema en el marco de la salud pública. Abortar para una mujer no es divertido, no es que hacemos fila para abortar y nos entretiene. Hay mujeres que deciden abortar porque no tienen condiciones económicas para tener un hijo. Hay otras que lo hacen porque no pueden ni conciben en ese momento ser madres y su proyecto de vida va más allá de la maternidad, lo cual es legítimo. El Estado debe garantizar que las mujeres que deciden no ser madres, no mueran intentándolo. Es un tema que no solo se limita al derecho a la vida, además a la vida de quién. Creo que pasa por abordarlo desde la salud pública para no permitir que las mujeres sigan muriendo mientras se practican abortos clandestinos.

¿Es difícil para una mujer hacer política en Bolivia?

Como mujer sí, porque para las mujeres juegan muchos factores en contra. Sin ser madre entiendo a las mujeres que lo son porque tienen responsabilidades familiares que cumplir. No es solo que compartan lo familiar, sino que se cree que las mujeres que asumen la maternidad se postergan en su desarrollo personal. Hay muchos prejuicios con relación a la mujer, se piensa que lo femenino analiza todo desde lo emotivo y sentimental o que la mujer, como no está vinculada históricamente a la práctica política, no está preparada para hacer política. En mi caso como mujer joven me ha costado romper con ciertos límites, como llegar tarde a casa, ser parte de las reuniones, compartir ambientes con solo hombres cuando se viaja al campo. Siempre hay miedos familiares y eso dificulta la militancia y práctica política. Hay que liberarse de esas ataduras.

¿Qué costo ha tenido que pagar para liberarse de esas ataduras?

Me ha costado castigos de mi madre, echadas de mi casa, pero después la familia va entendiendo. Es que en un proceso de cambio los retos no acaban en uno mismo. Cuando uno lo piensa en términos de aporte social se van aclarando los panoramas en el hogar. En cuanto a las satisfacciones, el aporte más significativo es haber visibilizado un poquito a una juventud preparada para asumir roles diferentes desde Santa Cruz. Esto de una u otra forma repercute en la posibilidad de tener compañeros jóvenes. Mi segunda alegría es el crecimiento de la organización, al ser una organización de cuadros tendemos mucho a ampliar nuestro espectro de militancia política y ahora contamos con grandes compañeros en La Paz. Es muy gratificante pensar el proceso de cambio desde el discurso marxista y la rememoración histórica.

Perfil

Adriana Salvatierra es cruceña, tiene 26 años y es la senadora titular más joven del congreso. Milita desde sus 16 años en el Movimiento Al Socialismo (MAS) y a los 18 se hizo parte de Columna Sur, un grupo de formación de cuadros. Además es presidenta de la Brigada Cruceña y estudió Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno.

Sus padres están vinculados a la izquierda. Su progenitor fue un activista y perseguido durante la dictadura.

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