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Akáshico: Biblioteca de la vida

Los registros akáshicos son una especie de biblioteca donde se canaliza la energía superior. En ella está escrita  la historia de cada individuo. Una astroterapeuta recoge estos mensajes guardados.

Akáshico: biblioteca de la vida. Foto: Dreamstime

Akáshico: biblioteca de la vida. Foto: Dreamstime

La Razón (Edición Impresa) / : Liliana Aguirre / La Paz

00:00 / 03 de julio de 2014

A través de los saberes ancestrales, los mortales pueden comunicarse con guías y maestros, quienes brindan mensajes para resolver problemas y dar un paso más en el crecimiento espiritual. Esta fuente de conocimiento superior se conoce como registros akáshicos.

Fernanda Peñarrieta, astroterapeuta, desarrolla una técnica para captar estos mensajes y se torna en el hilo conductor entre consultantes y seres de luz. “Son mensajes de amor los que me llegan y para que las personas crezcan, desarrollen su conciencia y vean qué es lo que está afectándoles. Es como una biblioteca universal que guarda memorias”, cuenta la astroterapeuta.

Las personas que siguen la doctrina de la nueva era creen en la existencia de estos registros, que son como libros donde se alberga la historia de cada ser humano. El término ‘akáshico’ proviene del sánscrito (India), donde se realizaba la práctica en la antigüedad.

La técnica es conocida en Egipto como las Tablas de Thoth, en el Islam como Tabla Eterna y los mayas la denominaron el Banco Psi.

Como una medium —que en vez de bola de cristal usa un péndulo— Peñarrieta prepara la sala y al consultante para revelarle el mensaje que le tienen sus guías del bien. “Me pongo a escribir lo que ellos me revelan, las personas pueden hacerles tres preguntas y desde la información escrita en sus libros de vida, los guías les darán respuestas”, explica Peñarrieta.

En las sesiones en las que ha participado, la astroterapeuta aun se sorprende de la información recibida. “Los guías me usan como fuente para comunicarse. En cada respuesta yo también aprendo muchísimo, porque son mensajes de sabiduría y mucho amor”, afirma.

Estos registros conforman un sistema energético que contiene todos los mensajes que el alma precisa para su evolución en esta vida.

Pero no todo es positivo en estos contactos: la persona que dirige estas sesiones precisa “limpiarse” energéticamente y evitar que, en lugar de un espíritu de luz, uno de oscuridad se apropie de ella.

Por eso, no se puede entrar a esa biblioteca sagrada a menos que haya una elevada vibración y un propósito de bondad en las consultas por parte de ambos participantes.

Por eso, para limpiar el lugar de negatividad, se usa oraciones sagradas en sánscrito para conectarse y cerrar otros portales que podrían interferir en la sesión.

“Estamos en un tiempo de transformación y conocimiento. Los registros akáshicos se abrieron a la humanidad con el fin de favorecer su proceso evolutivo.  Esto se dio el 11 de septiembre de 2001, la humanidad precisaba un regalo”, dice la terapeuta, quien asegura que si bien antes solo los elegidos podían hacer estas consultas, hoy la técnica está disponible para todos.

Cuando Peñarrieta se conecta,  escribe sin parar; hojas enteras con mensajes. “Son dictados por seres de luz. Me sorprendo de las cosas que me dicen, de cada secreto que revelan para el bien”.

“Todas las informaciones del alma se plasman en las oraciones que escribo. Experiencias, pensamientos y emociones dejan su huella y nada queda fuera del registro”, indica Peñarrieta, mientras sostiene un péndulo y enciende una vela.

Fuente: Fernanda Peñarrieta, astroterapeuta (702-19501).

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