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Aprende a defenderte del bullying

 El acosador ve su reflejo en la víctima  porque tienen historias de vida similares y  decide desquitarse con él.

Tranquilidad en el colegio. Foto: Dreamstime.

Tranquilidad en el colegio. Foto: Dreamstime.

La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre / La Paz

00:00 / 23 de enero de 2014

¿Qué haces si tu hijo de 11 años te confiesa que teme que comiencen las clases porque tendrá que volverse a topar con un grupo de compañeros que se burlan de él, lo insultan y le han amenazado con golpes?

Muchos niños, niñas y jóvenes son víctimas de bullying o acoso escolar, pero, según estudios, nueve de cada diez callan por vergüenza y temor, con lo que esta práctica violenta queda impune. “Bullying es el maltrato sistemático y periódico que se repite en el tiempo y se presenta en una estructura de poder de dominio y sumisión con el objetivo de lastimar a la víctima”, explica la investigadora en este tema, Karenka Flores.

En el acoso escolar, lo más común es que el agresor esté siempre acompañado de un grupo que lo respalde. “Es poco usual que el bullying se dé de uno a uno, porque quien ejerce violencia está rodeado de personas que aplaudan, alienten y aprueben sus agresiones”, agrega Flores.

Como sabe que no tendrá castigo debido a que muchos profesores no se implican en este tipo de acciones para frenarlas, el acosador seguirá replicando sus acciones. “El victimador aprende esta conducta violenta en su hogar”, expone la psicóloga Lizette Gallegos.

El problema no es focal, sino estructural. “Muchas veces, tanto víctima como acosador tienen una historia de vida similar: familias disfuncionales, padre ausente, padre carente”, señala Flores.

El resultado es que la víctima resulta un espejo de quien ejerce la violencia; lo que hace éste es desquitarse con el más débil.Para frenar este atropello, que puede dejar secuelas emocionales graves e incluso inducir a la víctima al suicidio, los padres deben actuar.

“Los progenitores son clave, porque si no intervienen para frenar el asunto, las consecuencias pueden ser fatales”, dice Flores, quien cita el ejemplo de un niño al que molestaban por su peso. Siempre que cruzaba el Puente de las Américas, sus compañeros le decían que no valía nada y que se suicide. El acoso terminó en su muerte.

“Es muy importante hablar con los maestros, los padres de los otros niños, los niños y la dirección cuando hay agresiones”, recomienda.

El progenitor debe participar en la vida de su hijo, ir al colegio de sorpresa en un recreo, observar cómo interactúa y saber cómo le va, no solo en notas, sino en su interacción social.

Gallegos coincide en que la participación de los padres es fundamental para detener el bullying. “Debe existir un lazo de confianza, que los niños o adolescentes puedan contarle esto a sus papás. Los progenitores no deben menospreciar esta información y prestar atención, sentando un precedente en el colegio en caso de que haya agresión”.

La valentía

Para evaporar la incapacidad de hacer frente a su acosador, además de los padres, deben actuar los maestros. “Se los debe capacitar para que intervengan sin vulnerar los derechos de sus estudiantes y prevenir el maltrato porque muchos participan del mismo al reírse o mostrar indiferencia ante los hechos de violencia”, sostiene Flores. Entre las explicaciones de este fenómeno está el hecho de que muchos profesores han vivido violencia y por ello la han naturalizado.

Otro consejo es que quien sufra acoso enfrente a su víctima de manera firme. “Se debe hablar, decirle ‘por qué me molestas, qué pasa contigo’ y mostrar fuerza y valentía. No alimentar al victimador con nuestro miedo es fundamental”, afirma la investigadora, que, de todos modos, recomienda al acosado que no lo haga en lugares solitarios.

La sugerencia fundamental: los hijos deben tener un hogar donde los amen y les den seguridad, para que su fortaleza emocional no se quiebre.

Acción

Uno de los grandes problemas para que el bullying se perpetúe es que la gente se porta pasiva e indiferente a la agresión a terceros. Las especialistas recomiendan que denunciar un caso de ese tipo siempre es correcto y puede salvar la vida de una persona. Muchos adolescentes se suicidan por el acoso.

Periodicidad

El acoso escolar se da periódicamente dos veces por semana. Hay que diferenciar un simple conflicto del bullying porque el primero implica a dos personas y tiende a resolverse como cualquier malentendido. Mientras que el bullying es un acoso constante y periódico que daña psicológica y físicamente a un niño o niña.

Mediación

Los maestros precisan capacitarse en este tema, porque muchos por su desinformación suelen mostrarse indiferentes y permiten que este tipo de situaciones se reproduzcan constantemente.

La especialista Lizette Gallegos impartirá un diplomado para profesores y padres sobre el bullying para prevenirlo o frenarlo.

  Fuentes: Karenka Flores, especialista en el tema Bullying (71532482) y Lizette Gallegos (70621594), psicóloga. fotos: Dreamstime.

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