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Asertividad, antítesis de la agresividad

La asertividad, al mismo tiempo, permite la solvencia emocional y racional para recibir las respuestas de la pareja, ya sean de aprobación o de desaprobación, de desacuerdo.

Asertividad en la pareja

Asertividad en la pareja

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose

00:00 / 17 de agosto de 2017

Hay parejas que parecen compenetrarse y entenderse a la perfección, por lo menos al principio de la relación, pero con el tiempo esa situación puede cambiar y convertirse en una constante de conflictos y discusiones.

En algunos casos, esas diferencias son insalvables, pero en otros, en la mayoría, hay esperanza. Basta con determinar el origen del problema, que puede nacer de una carencia de habilidades interpersonales o sociales, entre ellas, la asertividad.

“La asertividad, una habilidad de comunicación que se va desarrollando conjuntamente con la personalidad, es la capacidad de pedir las cosas, de expresar y manifestar los deseos, intenciones, decisiones, opiniones, decepciones de la vida... es la forma cómo comunicamos las cosas de la manera más auténtica, más franca y directa, pero amable, gentil y no agresiva”, explica la psicóloga Tatiana Jáuregui.

Para el psicólogo Juan José Vargas, la asertividad es la capacidad de expresar sentimientos y conductas de forma adaptativa sin dañar a otros. Es por eso que —según Jáuregui— es la antítesis de la agresividad. “Se puede pedir las cosas de manera amable y determinante, siendo franco y directo, sopesando también que se puede recibir una respuesta negativa”.

En este sentido, la asertividad, al mismo tiempo, permite la solvencia emocional y racional para recibir las respuestas de la pareja, ya sean de aprobación o de desaprobación, de desacuerdo, dice.

Esta habilidad se la puede mejorar y hasta desarrollar, según Vargas, afrontando problemas y tomando decisiones que no lastimen ni a uno ni a otro, aprendiendo dos claves: tolerancia y flexibilidad.

Por eso, para el especialista, “aprender de los errores es fundamental y así lograr una comunicación fluida, donde se expresen los sentimientos sin esconderlos, minimizarlos ni maximizarlos”.

Siendo una habilidad social tan importante, remarca la psicóloga, la asertividad es la que lleva el puntal de la forma y del fondo de la comunicación en una relación amorosa, porque “una pareja que se comunica asertivamente va a tener una comunicación funcional, positiva, productiva, en la que habrá escucha, retroalimentación y diálogo”.

En el vínculo se sabe que siempre hay demandas de un lado o del otro, y para lograr un punto de equilibrio, Vargas invita a uno, y mejor a los dos, a desarrollar esta habilidad clave para solucionar los problemas de forma amigable, llegando a conciliar.

Ser asertivos trae otras ventajas: reduce el tiempo de la discusión, va directo al tema de conflicto, identifica el problema y busca la solución, por lo que reduce el estrés en los miembros de la pareja y como par, ya que cuando hay conflictos externos a ellos, permite la toma de decisiones de forma conjunta para afrontar la situación en equipo, dice.

Otro punto a favor es que los malos momentos pueden ser mejor tolerados y los miembros se apoyan sin pedir nada a cambio.

La asertividad, entonces, va ligada y vinculada a otras habilidades como la empatía, indica Jáuregui. Si hay falta de asertividad, hay niveles de manipulación, agresividad o evasión que van deteriorando la comunicación entre dos.

Mejora la comunicación

Aprende a hacer un comentario. Opinar algo diferente al otro no implica criticar, atacar ni menospreciarle. Aprende a decir lo que te gusta del otro mostrando empatía y luego expresa tu deseo de cambiar una conducta para el avance de la pareja.

Aprende a recibir críticas. Abre el corazón al punto de vista de tu pareja y a su posible queja; muestra entendimiento y razona tu posible desacuerdo. No te sientas mal ni atacado.

Aprende a hacer peticiones. Tienes el derecho a pedir ayuda para lo que necesites o a reclamar algo que desees, siempre que no implique hacer daño al otro.

Aprende a decir ‘no’. A menudo te sientes culpable o egoísta cuando rechazas hacer algo por el otro, pero es tu derecho poder decir “no” a algo que no quieras hacer, sin justificar en exceso tu comportamiento.

Aprende a destacar lo positivo. Igual que expresas las críticas, debes manifestar las cosas buenas que hace el otro. Hazlo sin sentir que te rebajas por el simple hecho de darle las gracias y mantén así el buen estado de la pareja.

Aprende a recibir lo positivo. Igualmente, cuando te hagan un cumplido, no pienses que lo hace con un doble sentido o ironía. Es importante que valores el agradecimiento que muestra tu pareja.

Fuentes: Tatiana Jáuregui (psicóloga / [email protected]), Juan José Vargas (psicólogo / [email protected])

Fotos: info7.mx, inspirulina.com

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