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Calidad de vida para la tercera edad

Cuando el longevo empieza a dar señales de que algo anda mal se debe acudir a un especialista para que reciba el tratamiento individual y adecuado.

Calidad de vida para la tercera edad. Foto: Dreamstime.

Calidad de vida para la tercera edad. Foto: Dreamstime.

La Razón (Edición Impresa) / Erika Ibargüen A. / La Paz

00:00 / 14 de mayo de 2015

La vejez es la etapa final en la evolución de una persona. En este periodo se experimenta una serie de cambios psicológicos y físicos, y se vive una decadencia biológica en el organismo, que puede derivar en una postergación en las relaciones sociales con el entorno, describe el jefe de Psiquiatría delDepartamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas, Carlos Dipp.

Si no hay muerte prematura, todas las personas atraviesan por este ciclo, unas con mejor suerte que otras, pero en definitiva es la actitud de la familia la que puede mejorar o empeorar la vida de nuestros padres o abuelos.

Dipp realizó la pasada semana un seminario de cuatro días para transmitir a las familias de adultos mayores el valor que tiene la solidaridad, tolerancia, paciencia, amor y comprensión para estos seres que en algún momento nos brindaron los mismos sentimientos y facultades y que ahora necesitan para vivir.

El psiquiatra da pautas sobre cómo actuar frente a los cambios que trae consigo la edad avanzada. Antes que nada, no se necesita llegar a los 60, 70 u 80 para experimentarlos; aunque no es una norma, a partir de los 50 años las personas empiezan a sentir una disminución en su rendimiento físico y mental, para más adelante pasar a ser inactivos corporalmente. Todo depende de la vida que hayan llevado y de las enfermedades que hubiesen padecido o padecen. Por ejemplo, si una persona fue o se volvió diabética, si consumió mucho alcohol en su juventud, si tuvo o tiene problemas de hipertensión o conflictos de personalidad y en algún momento fue obsesivo, celoso e irritante, de seguro que su salud física y mental se deteriorará más rápido que de otro veterano que no pasó por lo mismo.

Para Dipp es muy importante que la familia se informe sobre cómo prevenir este tipo de conductas de alto riesgo para poder manejarlas adecuadamente. “Se trata de tomar conciencia y no decidir abandonar a nuestro viejito o nuestra viejita en una casa de reposo o asilo para que sean terceras personas las que solucionen esta dificultad”, reflexiona. Hacer todo lo que esté a nuestro alcance para darles calidad de vida es nuestra tarea y solo se necesita tolerancia y solidaridad con los que casi “vuelven a ser bebés”, afirma el especialista.

La psicóloga Mónica Soliz sugiere crear hábitos, reforzar su memoria con tareas fáciles como el estar constantemente recordándole cosas de su pasado y de su presente, haciendo que llenen crucigramas, que vean noticias, que practiquen juegos didácticos para mantener su mente activa y, sobre todo, hacer que tengan movilidad en sus músculos el mayor tiempo posible, ayudándoles a que hagan una caminata diaria de por lo menos una hora, fraccionada en cuatro tiempos.

El psiquiatra informa que el envejecimiento cerebral (olvidarse ciertas cosas, reducir la inteligencia, y perder la memoria y atención) o tener dificultad con las funciones cognitivas superiores, son las primeras crisis por las que este segmento atraviesa.

Otro trastorno importante es la depresión, que no siempre se demuestra llorando. “El anciano se niega a comer, cambiarse de ropa o levantarse de la cama. Otros muestran una conducta bipolar, una enfermedad hereditaria que se caracteriza por tener estados de euforia (creerse poderosos y autosuficientes) y en minutos sentir tristeza, culpa o llorar con facilidad”, sostiene.

Cuando el longevo empieza a dar señales de que algo anda mal se debe acudir a un especialista para que reciba el tratamiento individual y adecuado. Es muy importante ayudarlo con medicamentos luego del diagnóstico médico y buscar orientación profesional para ver cuál es el problema de fondo. Como las personas, cada caso es diferente y necesita de un cuidado especial.

Trastornos mentales

La mayor parte de las personas que pasan los 55 años presentan trastornos mentales que normalmente no son diagnosticados o son mal diagnosticados y se los confunde con otro tipo de patología. En esos momentos se suele decir que “ya están chochos” o tienen mal carácter y no se les da la atención ni la ayuda adecuada.

Alimentación sana

Los alimentos que debe consumir este segmento tienen que ser fáciles de tragar y digerir. Deben ser livianos y aportar los nutrientes necesarios de acuerdo con sus características fisiológicas, sus actividades y las afecciones que padezcan (según el caso). Lo mejor es que contengan fibra (legumbres, verduras, hortalizas y cereales).

Memoria remota

Las personas de la tercera edad suelen tener una buena memoria remota, esto significa que son capaces de recordar cuántos hermanos tienen, cuántos hijos, en qué fecha nacieron, dónde vivieron, entre otros; pero olvidan con facilidad qué comieron el mismo día en que se les pregunta, qué hicieron un día antes y otras cosas recientes.

Ansiedad

Este trastorno se presenta en forma de irritabilidad, molestia, agresividad e inquietud motora. Si ocurre, puede instalarse otra enfermedad que es la depresión, que los lleva a la angustia.

Insomnio

Otro trastorno común a esta edad es la falta de sueño, sobre todo por la noche. Los ancianos empiezan a caminar desde la madrugada y hacer ruidos involuntarios que molestan a la  familia.

Fuente: Mónica Soliz (psicóloga) y Carlos Dipp (psiquiatría).

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