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Complicaciones a causa del Frenillo lingual corto

Esta malformación puede traer muchos perjuicios para el desarrollo de tu hijo, tanto nutricionales como en el habla.

Complicaciones a causa del Frenillo lingual corto. Foto: irisperezcotarelo.blogspot.com

Complicaciones a causa del Frenillo lingual corto. Foto: irisperezcotarelo.blogspot.com

La Razón (Edición Impresa) / Andrea Azcui A. / La Paz

00:00 / 06 de noviembre de 2014

La lengua  es un órgano que participa activamente en funciones como la succión, deglución, masticación y el habla. En su parte inferior posee una membrana de mucosa que la conecta al piso de la boca: el frenillo lingual, que posibilita su movilidad.

En el proceso embrionario puede que el frenillo no desarrolle correctamente (de manera parcial o total), lo que provoca que la lengua se quede atrapada en el piso de la boca. A esto se denomina anquiloglosia o frenillo lingual corto, un problema que limita la movilidad lingual en diferentes grados interfiriendo con sus funciones, explica la fonoaudióloga Eyleen Muñoz Arandia.

La experta manifiesta que este mal puede conllevar diversas complicaciones, así en bebés recién nacidos el frenillo corto causa dificultades en la succión. Por un lado impide que el niño sujete bien el pezón, lo que evita que tome suficiente leche y se nutra mal, presente gases y reflujo.

“El frenillo corto afecta también al desarrollo, funcionalidad y postura adecuada de la boca. La falta de movilidad de la lengua no permite que el niño desarrolle la masticación y deglución madura, lo que conlleva a alteraciones de estas funciones.

En el habla, el frenillo lingual corto produce dislalias o dificultades en la pronunciación de los sonidos que exigen una elevación del ápice lingual como al pronunciar las letras t, d, l y r; además el sonido se produce con una interposición de la lengua entre los dientes (seseo), dice Muñoz.

Por su parte, la foneatra Marta Eliana Espinoza explica que “en la mayoría de los casos y después de una valoración fonoaudiológica se necesitará de una frenectomia que debe realizarla un cirujano pediatra. Si bien es una intervención simple y rápida, necesita de cuidados prequirúrgicos y de terapias fonoaudiológicas posteriores”.

La especialista hace énfasis en el trabajo fonoaudiológico, el cual se basará en masajes específicos, adecuación del tono lingual y optimización de los puntos y modos de articulación de los fonemas que estén omitidos, sustituidos y/o distorsionados por el problema.

Muñoz también coincide en que las cirugías no son suficientes para resolver los problemas que trae el frenillo lingual corto, porque se debe adecuar las funciones de la lengua. Éste es trabajo del fonoaudiólogo.

En las sesiones se ejercita la movilidad lingual, la posición adecuada de la lengua y los órganos bucofonatorios, el posicionamiento adecuado de los fonemas y la incorporación de éstos en el lenguaje espontáneo.

En el neonato, el énfasis es en la succión y la deglución; en el niño pequeño interesará también el proceso masticatorio, y en los niños en edad de hablar se intensificará el trabajo fonético.

Evaluación

La evaluación debe ser realizada en cuanto el niño nace por parte del especialista neonatal o lo antes posible a cargo de un fonoaudiólogo o un pediatra.

Tratamiento

El tratamiento se hace en dos fases: la primera consiste en una intervención quirúrgica y la segunda en una rehabilitación logopédica (del habla).

Rehabilitación

En la rehabilitación fonoaudiológica se trabaja en la capacidad de succión, adecuación de la masticación y la deglución y en la corrección de los fonemas alterados del habla.

Fuente: Eyleen Muñoz y Martha Eliana Espinoza (fonoaudióloga)

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