Mía

Conquista a tu suegra sin morir en el intento

Pregúntale a tu amigo gay

La Razón

00:00 / 06 de diciembre de 2012

Queridas amigas mías: Entiendo lo difícil que debe ser para ustedes lidiar con sus suegras, pero ¡imaginen mi caso! Mi suegra esperaba a una muchacha guapa y curvilínea... y en su lugar, su hijito querido le trajo a casa a un tipo. ¿Necesito argumentar más? ¡Imagínense lo que me costó ganármela!Tengo en mi cabeza la imagen de mis amigas siendo quemadas en un caldero negro, mientras sus suegras, todas muy verdes, les pegan en la cabeza con cucharones de madera. Yo no podría permitir que pasen por eso, así que quiero compartir con ustedes algunos tips que evitarán que salgan las chispas cuando se encuentren en las típicas reuniones familiares.

Lava, plancha, cocina, zurce, borda y hornea. Hazlo en tu casa y en la suya, tanto si hay eventos familiares, como en ocasiones no tan especiales. Hazlo una y otra vez… pero nunca lo hagas mejor que ella, o sentirá que la quieres desplazar.

Busca su talón de Aquiles. No tienes que clavarle nada, tranquila. Por más bruja, loca, aburrida y anticuada que sea, estoy seguro de que algo en común pueden encontrar. Si no, te recomiendo averiguar qué telenovela ve, qué libro lee o qué chismes le interesan, porque si no tienes temas en común para charlar, veo muy difícil que llegues a algún lado.

Atácala por los flancos. Trátala bien, dale su lugar y hasta mímala. Luego comenta a terceros (el esposo, los cuñados, el suegro u otro familiar), lo maravillosa que encuentras a tu suegrita y cómo te gusta atenderla. Ellos deben ser quienes lleven el mensaje a la destinataria para que en verdad se lo crea.

La suegra siempre tiene la razón, aunque no la tenga. Evita discutir con ella. Piensa en cuánto ganas si tienes la razón en el tema de discusión versus cuánto ganas si la conquistas a ella. El cálculo es simple: sólo debes sonreír, respirar y dejarle escuchar lo que quiera escuchar.

Esquiva las balas al mejor estilo Matrix. Tarde o temprano llegará el momento en que requieras hablar con ella sobre algún tema delicado. Cuando llegue ese día, enviarás a tu marido a hacerlo mientras tú te tomas un baño de burbujas.

Lucha por la independencia de ‘Sin-suegra-landia’. No importa cuánto sacrificio signifique, deben, tú y él, hacerse cargo del hogar por su cuenta. Permitir que ella les cuide a los niños, les haga el mercado o les limpie la casa podrá parecer muy cómodo, más aún si ambos trabajan, pero la dependencia que puede llegar a crear podría jugarles en contra a la hora de querer decidir lo que es mejor para ustedes y/o sus hijos.

Aprueba el examen final. Si hay un grado máximo de relación con la suegra, lo obtienes cuando la conviertes en tu cómplice. Este grado lo logras actuando inteligentemente y guardando siempre mucha paciencia hasta que la balanza comience a inclinarse a tu favor. Entonces, todo ese esfuerzo comenzará a pagar fruto, porque contra novia y suegra unidas, no hay marido que pueda.

Salvador G te ayuda con los problemas del corazón. Escríbele a mia@la-razon.com

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