Mía

¿Controlo en exceso a mi hija?

La sobreprotección hace que una mamá crea que su pequeña aún no está lista para tomar decisiones

Adolescencia

Adolescencia Foto: Archivo.

La Razón / Erika Ibargüen Ayub

00:00 / 05 de julio de 2012

“Mi hija de 13 necesita que esté siempre sobre ella en todo lo que hace porque si no, lo hace todo al revés, mal y hasta a veces comete errores irreparables. Además es contestona y floja”, dice Susan, una madre de 32 años que siempre culpa a su niña de todo.

Para el psicólogo Alexis Olivares, éste es un típico caso de sobreprotección materna. “Este tipo de madres suelen culpar de todo lo que les pasa a quienes están en su entorno, en especial a sus hijas”.

Susan cree que el problema deriva de las elecciones que hace su hija. “Sus amigas son una mala influencia en el vestir, hablar, no tienen valores, les gusta la música satánica, no tienen horarios para estar en sus casas, son malas alumnas y no quiero eso para mi hija”.

Para Olivares, el caso quizá se relacione con alguna experiencia que la progenitora tuvo de niña y por eso es que se empecina en seguir cada paso que da su hija.

Si la persecución por parte de la  madre a la niña resulta exagerada y viene de mucho tiempo atrás, lo mejor es reflexionar de inmediato para evitar que la situación se torne insostenible más adelante.

Si es necesaria la intervención de un especialista que les ofrezca una terapia familiar, deben optar por ella. “No sólo debe asistir a la terapia la madre, sino también la niña y el padre. Se debe discutir el por qué de la desconfianza en su hija, cuál es el problema de dejarla salir sola, de que corra sus propios riesgos o de que tome sus propias decisiones”, indica Olivares. “Otra buena pregunta es saber por qué la madre considera una mala influencia a toda niña que le brinda amistad a su hija”.

La psicóloga Patricia Cuevas señala que muchas veces las mamás cambian  de postura solamente cuando experimentan una vivencia muy fuerte con su hija. “Por ejemplo, si ésta se va de la casa, si se enferma de gravedad o empieza a mostrar signos de verdadera rebeldía, como levantar el tono de su voz, desobedecer sólo por contradecir o darse por vencida y decidir seguirle la corriente a la madre, aunque esto no le permita ser feliz ni ser ella misma”. 

En Psicología, la familia es un sistema que puede ser abierto o cerrado. En el abierto, los papás escuchan con atención todo lo que su hija le cuenta cuando llega del colegio o cuando les dice que la invitaron a una fiesta que empezará a las 23.00. Pese a parecerles muy tarde, ellos lo negociarán de buena manera, comprendiendo que en estos tiempos, esos son los horarios y que si quieren que su hija se acople a un grupo social, tienen que permitir ese tipo de salidas.

En cambio, en un sistema cerrado, los padres actuarán con autoritarismo  y creerán que siempre tienen la razón, sin negociar. ¿Cómo crees que funciona tu familia?

1. Actitudes

Trata de cambiar tu actitud represiva y ábrete para entender mejor a tus hijos, pese a tener ideas y pensamientos marcados. Trata de ver el lado positivo y no la lastimes con tus acciones o comentarios.

2. Amistades

Es importante que conozcas qué tipo de amistades tiene tu hija, pero  no elijas por ella. Tampoco juzgues a quiénes ella elija por su forma de hablar o vestir, ten en cuenta que eso es algo superficial.

3. Valores

Como padre te corresponde inculcar valores a tus hijos cuando son pequeños. Luego llegará el momento en que debes dejarlos desarrollar su personalidad por sí mismos.

Fuentes: Alexis Olivares y Patricia Cuevas, Psicólogos

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