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Cosas imperdonables en la cama

Las costumbres y los gustos del compañero sexual no siempre son de nuestro agrado.

Las costumbres y los gustos del compañero sexual no siempre son de nuestro agrado. Foto: Internet

Las costumbres y los gustos del compañero sexual no siempre son de nuestro agrado. Foto: Internet

La Razón / Érika Ibargüen Ayub.

00:00 / 29 de noviembre de 2012

No siempre el encuentro entre dos en la cama es tan perfecto como en las películas. Suele suceder que, cuando llega el momento de tener una relación íntima con aquella persona que  tanto deseabas, termina todo en una horrible pesadilla. Aliento a ajo, ropa interior desgastada o una higiene deficiente son capaces de apagar el placer más sublime en un santiamén.

El sexólogo Mauricio Salas propone que antes de cualquier encuentro amoroso, ambos miembros revisen y mejoren la imagen que tienen sobre sí mismos: autoquererse, prepararse y arreglarse física y emocionalmente. Es decir, mantener una predisposición positiva hacia lo que va a suceder en el contacto íntimo que se tendrá.

La psicóloga Tatiana Jáuregui señala que esto depende del tipo de mujer, porque puede que a una le guste mucho lo que a otra le disgusta. “También depende de la pareja con la que ella se sienta afín, de la empatía, del goce que sienta con el goce del otro. Por lo general, la mujer detesta que la ‘cosifiquen’, lo que busca es ser parte del acto sexual”.

A continuación, para guiar a los varones, citamos algunas actitudes que hacen que una mujer quiera salir corriendo de la cama, por muy entusiasmada que haya llegado a ésta.

1. Que aprieten mucho. A la mujer le gusta que la tomen con suavidad. Hay que tener en cuenta que con la descarga de feromonas en el orgasmo, ella se vuelve más sensible al dolor.

2. Muy babosos. La saliva en momentos de pasión no molesta, pero cuando es un exceso y el cuerpo entero queda pegajoso y oloroso, no es nada agradable. No es necesario besarla prolongadamente porque, además de fatigarla, haces que su mandíbula se adormezca.

3. Narcisista. En la sexualidad está involucrada la mente, el cuerpo, las creencias, los sentimientos y los pensamientos. Si él es narciso y toma a su pareja como un objeto de placer, está perdido. La pornografía ha hecho que los hombres actúen como autómatas del sexo, cuando las mujeres esperan al amante ideal.

4. Caras raras. Si pone una muy extraña cuando está teniendo un orgasmo, puede llegar incluso a cortar el momento. Hay que entender que son expresiones de dolor, placer y son involuntarias, porque se produce un bloqueo de los centros cerebrales del control.

5. Hacerlo con calcetines.  Algunos varones son muy poco estéticos e impacientes y sólo se desnudan en las partes  que les sirve o van a usar. Eso mata pasiones. Curiosamente, cuando una mujer usa medias, tiene más posibilidades de tener orgasmos porque mantienen la temperatura corporal, lo que produce que haya mayor flujo a nivel de la parte genital.

6. Que hablen mucho. Sí, es verdad que a la mujer le gusta que les hablen sobre lo hermosas y amadas que son y sobre cuánto se las desea, pero siempre y cuando no incomode, distraiga o bloquee.

7. Dormilones. Si bien fisiológicamente el hombre tiene la tendencia a quedarse dormido, ella quiere ser acogida, mimada y escuchada.

8. Las comparaciones. Cada encuentro sexual es único. Si él empieza a contar su vida sexual en la cama, no habrá relación que se mantenga. A nadie le gusta escuchar sobre experiencias anteriores.

9. La cama. Algunos hombres quedan tan exhaustos, que se acomodan para pasar horas y horas en el dormitorio para comer y ver Tv. También están los que terminan de hacer el amor, huyen a la ducha y, acto seguido, desaparecen. Ninguno de los dos extremos es aconsejable. Ellas quieren que les hablen de amor y de lo importante que fue ese momento.

10. Posturas. La misma postura de siempre puede apagar la llama, tanto como aquel que confunde una nueva pose con una sesión de judo. Jugar con la voz, los perfumes y masajes servirá para reinventar la actividad erótica.

Uñas largas

Muchos hombres cuidan su cabello y lo tienen bien cortado y la barba afeitada para evitar raspar el mentón femenino, pero olvidan,  aunque no esté a la vista, el cortar las uñas del pie, que también crecen y pueden llegar a lastimar durante el acto sexual.

Mente en blanco

La mujer se pone más sensible de lo que normalmente es en el momento del acto. Si su pareja tiene la mirada extraviada en el techo de la habitación y no pronuncia palabra alguna, toda la emoción termina para ella y su mente vuela y empieza a especular.

Alcohol y tabaco

Será muy desagradable para ella hacer el amor cuando su amado está con algunas copas de más. De seguro la tratará como un objeto sexual, será cargoso y finalmente terminará dormido, sino que es encima de ella, en una posición bastante incómoda.

Fuente: Tatiana Jáuregui, psicóloga y Mauricio Salas, sexólogo. Con datos de: Emol, El Mercurio.

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