Mía

Descubre el misterio del beso negro

El sexo oral puede resultar muy placentero si tomas los recaudos necesarios

La Razón (Edición Impresa) / Andrea Azcui A.

00:00 / 02 de octubre de 2014

Vivir al máximo y plenamente tu sexualidad no solo es un derecho, sino que conlleva una serie de responsabilidades, pues tu salud y la salud de tu pareja está en juego. Pero además, toda práctica que desees probar debe ser consensuada entre ambos.

Al margen de los tabúes tejidos en torno al disfrute en la intimidad, el ser humano experimentó, desde siempre, una serie de recursos para alcanzar el máximo placer y proporcionar esa misma sensación a su pareja.

Entre tantas otras prácticas usadas, el anilingus, también conocido como beso negro, consiste en la estimulación erótica del ano con la lengua. Tal vez muy pocos hablen de él, pero en la intimidad puede resultar más común de lo que se piensa.

¿Por qué buscar placer de esta forma? Pues, “el ano tiene muchísimas terminaciones nerviosas, por lo que es muy sensible, es una zona erógena muy fuerte y lo que se busca es sentir placer”, aclara la sexóloga y psicoterapeuta Paula Muñoz.

Su colega Winston Uzín indica que esta práctica es un tema tabú para la sociedad aunque se difunde en sitios de alcance masivo como el internet, y a veces la curiosidad lleva a las parejas a experimentar. Pero de hacerlo, los amantes deberán considerar seriamente dos aspectos.

El primero: al tratarse de una práctica anal en la que la boca está involucrada, la higiene es fundamental. O sea que antes de practicar o recibir un beso negro, deben asegurarse de haber lavado muy bien y profundamente la zona usando agua y jabón, mejor si es uno antibacterial.

Muñoz advierte que, de lo contrario, se pueden desencadenar procesos patógenos de alto riesgo para la salud. “Si no se tiene cuidado se pueden contraer distintos tipos de infecciones, (por ejemplo) si después de dar un beso negro practican sexo oral en la vagina, se desataría una infección en la persona. Incluso, puede llegar a causar cáncer de garganta, por lo que es importante tener cuidado”, refiere la especialista.

Los riesgos son grandes, ya que el ano es un área de eliminación de excretas con bacterias y parásitos que al entrar en contacto con la boca pueden derivar en males como la salmonelosis, y en caso de que hubiera sangrado hay el riesgo de contraer VIH si alguno de los miembros de la pareja es portador del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), añade Uzín.

El segundo aspecto a tomar en cuenta es el psicológico y social, ya que si una persona somete a su pareja a estas prácticas sin previo consentimiento, la relación corre riesgos a futuro. Hacerlo por imposición es una violación de los derechos y de la capacidad de decidir del otro, explica Uzín, quien recomienda una comunicación abierta entre pares. Tanto Uzín como Muñoz recalcan la importancia de obrar con responsabilidad y madurez.

Los expertos recuerdan que además de cuidar la higiene se pueden usar las llamadas barreras bucales, que no son más que piezas de látex que se colocan en la zona anal para realizar la estimulación sin que la lengua entre en contacto directo.

Estas barreras bucales se venden en muchas farmacias, son las que usan los odontólogos, pero si las hallaras con facilidad bastaría con cortar un condón (formando un cuadrado que cubra el área).

En las tiendas especializadas o sex shops también se ofertan estas láminas, algunas de las cuales vienen en distintos sabores. Con respeto, mucha higiene y los cuidados correspondientes, vivir a plenitud la vida sexual puede sumar en la seguridad y confianza.

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