Mía

Dime cómo duermes y te diré cómo es tu relación

Cada una de las posiciones que adoptas antes de conciliar el sueño te relaciona con tu pareja de distintas maneras.

La Razón / Erika Ibargüen / La Paz

00:04 / 02 de mayo de 2013

Puede que para ti  la posición en la que duermes con tu pareja sólo sea un asunto de descansar con comodidad y punto. Sin embargo, la hora de Morfeo ofrece elementos reveladores sobre el tipo de relación que tienes con tu media naranja. No es lo mismo recostarse enredados que dándose la espalda, trasladándose a los bordes de la cama o anidando en el centro del lecho junto a él o ella.

Según el psiquiatra y psicoanalista Ricardo Ramos, la forma en la que el hombre y la mujer reposan juntos tiene que ver con sensaciones de apoyo, protección, seguridad o posesión. Además, el tema está asociado con el tiempo que la pareja lleva conviviendo. “Se ha demostrado que el 54% de las parejas que llevan diez o más años en unión tiende a dormir dándose la espalda. No es porque hayan perdido el interés el uno en el otro, sino porque han aprendido a respetar el lugar individual de cada uno”.

La psicóloga clínica y terapeuta sistémica Marynés Salazar Gutiérrez asegura que la cama es el lugar perfecto para un reencuentro íntimo y diario, que no necesariamente tiene que ver con la relación coital sino con la búsqueda de comunicación. La forma en que cada miembro de la pareja se acomoda puede estar definida por la preferencia y por la comodidad para conseguir un descanso confortable después de un día de trabajo.

A partir del lado que cada uno prefiera para reposar en el lecho, también surgirá la necesidad de buscar una posición según su deseo (comunicarse, mirarse, expresar sentimientos,  y otros) antes de quedar dormido. Esta elección puede ser de alguna forma intencional, aunque el resto de las otras posturas que se tienen en la cama hasta el amanecer suelen ser más bien inconscientes.

Los especialistas exploran el patrón de comportamiento que se establece bajo las sábanas y te ayudarán a entender por qué te acurrucas, te alejas o te adueñas del mayor espacio en el lecho.

1. De espaldas. Puede tener varios significados. Si uno o ambos optan por meterse a la cama y ponerse de espaldas al otro, casi al borde de la misma (algo que no solía suceder), puede ser una señal de que estén peleados o se hayan alejado por algún motivo. Pero si se acomodan de cualquier otra forma para después terminar espalda con espalda, evitando miradas pero teniendo contacto corporal, puede que tengan una intimidad relajada y que lo que necesitan es sentirse más. Así ambos están cómodos para conciliar el sueño sin necesidad de tener contacto físico.

2. Cara a Cara. Puede ser que después de no haberse visto todo el día busquen el reencuentro afectivo, que no es necesariamente coital. Ambos pueden preferir ponerse de frente para mirarse, conversar y hasta jugar, creando un círculo cerrado con los cuerpos, lo que indica que se sienten absolutamente cómodos en todos los aspectos. Esto puede durar hasta un par de horas y luego, de todas maneras, terminar en lugares diferentes. No necesariamente deben estar pegados, lo que buscan es sentir que la otra persona está cerca.

3. Acurrucados o empiernados. Es casi parecida a la anterior, pero busca un poco más de calor, pese a la incomodidad. Por este último factor la ubicación dura poco,  pero ya es una señal de que la relación anda bien. Hay personas que no pueden dejar de tocarse mientras duermen, incluso involuntariamente. Esto se debe a que tienen la necesidad de contacto, romance, etc. Puede relacionarse con la inseguridad o con no estar dispuesto a perder el contacto durante la noche con su amado(a).

4. Cucharita. Típico comportamiento de recientes enamorados.  Por lo general es la mujer la que se encoge en posición embrional y el hombre se coloca detrás en posición protectora, aunque puede ocurrir lo contrario. El “protector” suele meter el brazo por debajo del cuello de su par y con el otro rodear su cintura. Suele ser una de las posturas más cómodas, no sólo en cuanto al cuerpo, sino también por los afectos que se van transmitiendo, pues la sensación de dormir bajo el cuidado del otro es intensa.

5.Dueño de la cama. Al principio, cuando empezamos a acostumbrarnos a la pareja con la que vamos a dormir en adelante, cuesta un poco ceder un espacio que fue sólo nuestro. Poco a poco y con el tiempo vamos aprendiendo y adaptándonos a todo. Sin embargo, hay personas que pese a este periodo continúan ocupando más espacio del que les corresponde, priorizando sus necesidades más que las del otro. Es además una manera de demostrar quién es el que tiene más poder en este espacio íntimo. Muestra también la dominación que tiene, ya sea el hombre o la mujer, en su entorno social y en la vida cotidiana.

6. Sobre el pecho. Ella acostada con la cabeza y el brazo sobre el pecho de él. La postura se siente bien por un tiempo no muy largo, pero es imposible de mantener porque ambos se adormecerían. De todos modos, es una buena forma de demostrarse cariño. Muchas veces se inicia para ver juntos un programa de televisión o después del acto sexual, aunque puede ser la reafirmación de una relación que comienza. Esta forma de reposar por lo general ya no se da en las parejas que llevan mucho tiempo de relación y suele ocurrir más en las uniones que recién empiezan.

7. Boca arriba y distanciado. No es muy común, pero puede deberse a varios factores. Los principales son la indiferencia hacia la otra persona, la preocupación por algún asunto pendiente o simplemente el pretender adoptar una buena postura al menos unos minutos en la cama antes de cerrar los ojos y dormir. Igual que las anteriores, no dura mucho porque inconscientemente el cuerpo busca calor, comodidad y seguridad. Por la pose, las manos están sueltas o sobre el pecho y el cuerpo es más sensible a experimentar movimientos externos o superficiales que interrumpen el sueño.

Estas son las siete posturas más usadas en pareja antes de iniciarse en un sueño profundo.

Otro dato importante que menciona Ramos y que tiene que ver con la actitud de la pareja cuando se dispone  a  dormir es que, según estudios, el 90% de éstas no se da alguna muestra de cariño antes de dormir  (“te quiero”, “te amo”, “hasta mañana, mi amor”). “El 80% no se da un beso antes de conciliar el sueño profundo y el 10% en cierto momento de sus vidas, por lo general después de los diez años de estar juntos, suele decidir dormir en camas separadas y, finalmente, en habitaciones distintas, a fin de respetar el sueño del otro.

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